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'Bo' Gritz, el veterano de Vietnam que inspiró el personaje de Rambo y quiso ser presidente de EEUU

El documental Erase & Forger ahonda en la figura de este mítico militar estadounidense

El veterano de la guerra de Vietnam John James Rambo (sí, el de las pelis de Stallone) y el coronel John "Hannibal" Smith (el jefecillo del Equipo A), comparten algo más que el nombre propio. Ambos iconos de la cultura popular están inspirados en el mismo hombre: James Gordon "Bo" Gritz.

El documental Erase & Forget, de la directora Andrea Luka Zimmerman, recién estrenado en el marco del Festival de Cine de Berlín, recupera la historia de este militar estadounidense, veterano de Vietnam y protagonista de historias de violencia tan alucinantes que no tienen nada que envidiar a sus alter egos de ficción.

En la imagen, James Gordon "Bo" Gritz rodeado de mercenarios camboyanos. Francis Ford Coppola quiso usar esta imagen para Apocalypse Now, cambiando la cara de Bo por la de Marlon Brando.

Zimmerman supo de Bo por primera vez en 1996 mientras investigaba sobre la implicación de EEUU en el genocidio de Indonesia junto al colectivo Vision Machine Film Project, del que también forma parte Joshua Oppenheimer.

"Bo era uno de los expertos con los que hablamos, una de las personas que había participado en las operaciones encubiertas de EEUU allí", explica la directora. "En comparación con la mayoría de personas con las que hablamos, Bo se mostró mucho más abierto. Claramente, tenía una necesidad de contar lo que sabía".

Aquel primer encuentro dio lugar a muchos más. La cineasta ha pasado los últimos diez años hablando con Bo, escuchando sus historias, redescubriendo poco a poco la verdad tras el mito y limando las aristas de su biografía. También reflexionando sobre lo que ambas figuras (la persona y la leyenda militar) dicen sobre la realidad de USA durante las últimas décadas.

"Mira la primera película de Rambo. Aquello era realmente una película anti-bélica", opina la directora. "Es una película sobre el trastorno por estrés postraumático y los apuros que pasan los veteranos que se ven rechazados por la sociedad. En los 80 hubo una crisis de masculinidad en U.S., y la segunda y tercera parte de la saga de Rambo eran películas pro-guerra, mucho más violentas, hasta el punto de resultar casi bobas".

Bo ha estado en ambos lados. Del lado de la guerra —la legal, y la que no lo es tanto— y del lado del movimiento antibélico.

El ex miliar afirma haber matado a más de 400 hombres en operaciones de guerra que van desde Bahía de Cochinos hasta Afganistán, pasando por operaciones encubiertas en Panamá. Tras retirarse del ejército, dedicó sus esfuerzos a ocupaciones tan estrambóticas como entrenar a muyahidines afganos en un campamento secreto del desierto de Nevada o poner en marcha —sin éxito— misiones de rescate de prisioneros de guerra estadounidenses desaparecidos en Vietnam. Detrás de esas operaciones de rescate, por cierto, estaba el dinero de actores como Clint Eastwood o William Shatner, el capitán Kirk en la serie Star Trek.

La biografía de Gritz también arroja un apelativo muy vigente en nuestros días: whistleblower. Bo destapó una red de tráfico de drogas en el sudeste asiático en la que se encontraban implicados varios miembros de la administración Reagan. Entre ellos, Richard Armitage, el futuro subsecretario de Estado durante el primer mandato de George W. Bush. Gritz también tenía la sospecha de que los mismos funcionarios también eran culpables del encubrimiento de las desapariciones de los prisioneros de Vietnam.

Además de todo eso, también anduvo metido en política. En 1988 fue candidato a la presidencia de Estados Unidos en las filas del Partido Populista. Bajo el lema "Dios, armas y Gritz", este coleccionista de armas y militante pro-vida intentó llegar a lo más alto en la política estadounidense. Abandonó la candidatura cuando descubrió que su compañero en la carrera a la Casa Blanca sería el ex miembro del Ku Klux Klan, David Duke.

A lo largo de su vida, Gritz también ha ejercido como activista defensor de los objetores de conciencia y construido una comunidad en Idaho, Almost Heaven, con la intención de que veteranos de guerra y supervivencialistas puedan vivir en paz, libres del control gubernamental excesivo y a salvo de la delincuencia.

Durante la Guerra del Golfo en 1991, Gritz fue un opositor abierto al conflicto, al que vinculó a la teoría de la conspiración. Según el ex militar, el conflicto obedecería a un intento de implementar un gobierno mundial, conocido como “el nuevo orden mundial”.

Con todo ese material, Zimmermann compone un retrato inusual en el fondo y en las formas. Está el típico material de archivo, las entrevistas de rigor con el ex militar en la actualidad. Pero el propio Bo también recrea algunas escenas pasadas de su vida como si fuera el actor de una película. Incluso recrea escenas de películas de acción que se cree están inspiradas en episodios de su propia vida. Por ejemplo, la directora contrató a una especie de remedo de Rambo para rodar una escena en la que Bo demuestra sus técnicas de interrogatorio

"Buscaba una manera de fusionar la realidad y la ficción para llegar a una verdad más profunda", comenta la directora. "Con la ficción, es más seguro decir cosas que no podrían ser dichas de otra manera".

Más allá de una biografía de Gritz, Erase & Forget es un ensayo que indaga en las causas históricas de la profunda desilusión del pueblo norteamericano con su gobierno. Como resume la cineasta: “ No se trata de Gritz. Se trata de cómo fabricamos el mundo en el que vivimos, la forma en la que fabricamos la historia para un fin determinado, la forma en la que todos vivimos en una especie de violencia estructural”.

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