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“Bienvenidos al fin del mundo": Guía para petarlo durante el apocalipsis

La nueva película de Edgar Wright y Simon Pegg es una miniatura de ciencia-ficción salvaje, una comedia tierna sobre la crisis de los 40 y la mayor juerga que te vas a correr en el cine este año.

Parafraseando a T.S. Eliot, podríamos decir que la Trilogía del Cornetto no acaba con un suspiro, sino con un estallido. “Bienvenidos al Fin del Mundo” es el apoteósico final de una saga que se abrió en 2004 con “Zombies Party” y continuó en 2006 con la minusvalorada “Arma Fatal”: tres películas rodadas a lo largo de diez años y unidas por la misma concepción hogareña (y puramente británica) de los géneros cinematográficos. Cada una tiene un pub como centro neurálgico de sus tramas y un sabor de helado diferente para diferenciarlas: el rojo son los zombis, el azul los policías y el verde, como no podía ser de otra manera, los aliens. Como los Tres Colores de Kieslowski, pero con más referencias a la cultura pop.

No es necesario haber visto el resto de colaboraciones entre Wright y Pegg para poder acceder a esa fiesta que es “Bienvenidos al Fin del Mundo”, aunque tantas cosas culminan en esta película que una pequeña guía nunca viene mal. Como esa ruta de doce pubs que sus protagonistas se empeñan en hacer pase lo que pase (y una invasión extraterrestre es lo que pasa), aquí van las claves de esta futura película de culto.

1. Orígenes

Aunque les gusta decir que se conocieron a través de una web de citas, lo cierto es que Edgar Wright era un joven aspirante a cineasta que alucinó tanto con un cómico de stand-up que se acercó a saludarlo tras una actuación. Se trataba de Simon Pegg, y aquel fue el origen de una amistad que cristalizó en “Asylum”, una fugaz sitcom ambientada en un manicomio. Fue un experimento fallido, pero cosas mucho mejores esperando en el horizonte: la serie generacional “Spaced”, la comedia romántica con zombis “Shaun of the Dead” y “Hot Fuzz”, su homenaje a las buddy movies modelo Michael Bay. Por cierto, los títulos en español de estas últimas (“Zombies Party” y “Arma Fatal”) gustaron tanto a Wright que pidió a la distribuidora un póster de la primera. Ahora mismo está en su despacho.

2. Ciencia-ficción social

“Bienvenidos al fin del mundo

Es posible que H.G. Wells fuera el primer escritor que imaginara una invasión alienígena en la esquina de su casa. “La Guerra de los Mundos” es ciencia-ficción a escala, además de la principal influencia de John Wyndham a la hora de escribir su influyente “El Día de los Trífidos”. Edgar Wright ha reconocido esta novela (así como la adaptación televisiva que la BBC produjo en 1981) como la base de “Bienvenidos al Fin del Mundo”, en la que también se detectan ecos de Sam Youd (autor de culto gracias a su saga “The Tripods”), Jack Finney o Stephen King.

3. Campiña británica

“Zombies Party” estaba ambientada en Londres, pero el resto de colaboraciones entre Pegg & Wright han supuesto un regreso a las pequeñas comunidades rurales donde crecieron. “Arma Fatal” fue el resultado de trasladar las hipérboles del cine de acción a esa campiña obsesionada por la preservación de los valores tradicionales y los premios pintorescos. Con “Bienvenidos al Fin del Mundo”, la operación no ha estado exenta de nostalgia: Wright reconoce haberse criado en un pueblo muy parecido al de la película, incluso haber intentado con sus amigos recorrer esa Milla de Oro (los doce pubs) que el personaje de Simon Pegg concibe como su particular Arcadia. ¿El resultado? Tiró la toalla al llegar al sexto punto de la ruta…

4. DJ Temazos

“Bienvenidos al fin del mundo

Buenas noticias: el proverbial buen gusto de Edgar Wright para escoger la música de sus películas (no en vano, fue novio de Charlotte Hatherley) se mantiene intacto en esta ocasión. El límite autoimpuesto ha sido tan severo como, en el fondo, lógico: todas las canciones debían ser himnos de la adolescencia de los protagonistas, por lo que todas pertenecen a finales los 80 / principios de los 90. Wright coreografía una secuela impecable a ritmo del “So Young” de Suede, se atreve con Kylie, recuerda a los Inspiral Carpets o a The Soup Dragons y elige “Happy Hour”, de The Housemartins, como perfecto compendio de sus intenciones.

5. Masculinidad en crisis

“Bienvenidos al fin del mundo

Los protagonistas son cinco hombres más cerca de los 40 de lo que les gustaría, pero con una oportunidad de volver a ser los héroes de bar que una vez fueron. “Bienvenidos al Fin del Mundo” habla de la cuarentena y de las difíciles gestiones entre la vida adulta y nuestro espíritu adolescente, pero también consigue convertirse en una sátira feroz de la gentrificación y una emocionante llamada a la rebeldía etílica. Así, la ciencia-ficción es sólo una coartada para una comedia sobre la camaradería masculina, no exenta de algunos quiebros sentimentales inesperados. La Trilogía del Cornetto se despide con un mensaje para todos nosotros: las cosas no funcionan exactamente como esperábamos cuando teníamos 15 años, pero siempre podemos contar con una cerveza y unos amigos para olvidarlo todo durante un glorioso momento.

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