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¿Puede un asesinato ser bello?

Obras de arte que contemplan a los asesinos sin prejuicios

¿Qué podemos pensar de una exposición que se vale de diversas escenas del crímen y las presenta para que podamos explorarlas? ¿Se trata de simple morbo o del más humano de los intentos de autocomprensión?

En Londres, la muestra Forensics, the anatomy of crime recopila arte, objetos, pruebas e instrumentos de diversas escenas del crimen. El inventario comprende mapas de los callejones del Londres de Jack el destripador a retratos de asesinos antes de la invención de la fotografía. También hay acuarelas japonesas del siglo XIX que nos enseñan cómo se descompone el cuerpo del asesinado.

La medicina forense y el final abrupto de la vida se abren aquí al gran público. Tras sus puertas aguardan algunos de los mayores misterios del ser humano; misterios que exceden a los propios crímenes y que aluden al sujeto que los comete. A fin de cuentas, los crímenes están ejecutados por personas y por tanto son motivados por mecanismos humanos.

Son los otros. A mí no me puede pasar. Siempre que nos consideramos incapaces de hacer algo así, nos situamos en el margen de la locura o la monstruosidad, y  olvidamos que, aunque nos cueste admitirlo, el asesino era una persona. Punible, pero una persona.

Y de esa misma controversia va Forensics.

Museos llenos de crimen

¿Caben parentescos entre el asesinato y el arte ? Sin duda.

La propia Historia del Arte tiene su propio romance con el asesinato. De crímenes están los museos llenos. Algunos son icónicos y en muchos no hay ninguna condena de lo sucedido, simplemente un "aquí está esto que ha pasado": ahí está Judith agitando la cabeza de Holofernes como trofeo, pintada desde Caravaggio a Klimt, Marat desangrándose o los episodios recogidos por Goya, Géricault, Cézanne o Magritte.

La inspiración de estos artistas pasa por conocer qué hilos se mueven dentro de un ser humano para segar la vida de otro. La medicina forense, la policía, los jueces o los museos le deben mucho al arte. Y todos le deben todo al ser humano, aunque este sea un asesino.

Así como el artista interviene sobre el lienzo, el asesino interviene sobre los cuerpos.

Con la diferencia clara de que su acción es irreversible, y después deberá ser juzgada y condenada…

Pero antes del juicio, cuando todo está dominando por el silencio inerte, el resultado del asesinato como una de las bellas artes puede ser fascinante de observar. Veamos algunos ejemplos.

Violencia en miniatura, Corinne May Botz

La muerte de una mujer noble, Kusozu

Lady in the bar, H. R. Mack

Hombre asesinado, 1972

Kit de herramientas post-mortem, siglo XIX

Veneno embotellado

Morgue de París, R. Brinsley Peake

Reconstrucción facial de Isabella Ruxton, archivos de la universidad de Glasgow

Escena del crimen, Nueva York, 1944

Bañera oscura, Corinne May Botz

¿Y si la escena del crimen fuera la obra del arte del asesino?

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