PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

La Biblia secreta de las sirenas

H

 

Sus figuras pueblan nuestro mundo moderno, ¿pero qué sabemos en realidad de las mitológicas sirenas? Carlos García Gual nos lo cuenta todo sobre ellas en un ensayo publicado por Turner

Luna Miguel

10 Julio 2014 18:31

En la televisión son adolescentes bellísimas de pelo rubio y ojos azules. Van al instituto, visten pantalones cortos y han de tener cuidado: si les cae agua a la piel, en seguida les sale la cola. Niñas a ratos, medio peces de pronto, las protagonistas de la célebre serie Mako Mermaids chapotean en el agua mientras entretienen a un buen puñado de espectadores en horario infantil. Sin embargo, ellas no son las únicas. Desde carteles de franquicias de café a supermercados de platos congelados; de las pieles con tatuajes de color aguamarina a muñecas nadadoras en tiendas de juguetes; de las protagonistas de películas que bailan entre cangrejos a los estampados de grandes marcas para la temporada veraniega… las sirenas están en todas partes.

La imagen de las sirenas es bien conocida por todos: la forma de su colas, sus enormes pechos tapados con conchas o sus cabellos llenos de algas y de sal son algunos de los tópicos que se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en esas extrañas figuras marinas que, con los años, han pasado a formar parte del imaginario colectivo. ¿Pero de dónde viene nuestra obsesión por esos seres mitad mujer, mitad pez? ¿Cuáles son los mitos que se esconden detrás de sus magníficas apariencias? ¿Quién las inventó por primera vez y para qué se supone que vinieron a este mundo? ¿Qué haremos con ellas de ahora en adelante? ¿Nos seguirán seduciendo?

Todas estas preguntas tienen respuesta en el libro Sirenas. Seducciones y metáforas del escritor y crítico Carlos García Gual, un ensayo en donde el autor hace un repaso sorprendente de la historia de las sirenas desde la Grecia antigua hasta nuestros días, pasando por un montón de visiones, revisiones, falsificaciones, malas interpretaciones y versiones demasiado libres de lo que fueron aquellas “cantoras de la muerte”. Porque las sirenas siempre tuvieron que ver con el mar, pero nadie les puso cola hasta mucho después de su nacimiento. Aladas, con garras, hijas de un río y de una musa, todas ellas revoloteaban en grupo para molestar a los navíos que rondaban las costas y atraer a los marineros con sus canciones. Para matarlos y amarlos al mismo tiempo.

El libro de Gual recoge historias de aquellas seductoras mujeres pájaro de las que Odiseo consiguió librarse taponando sus oídos y atándose al mástil de su embarcación. Ahí está también la sirenita enamorada de Hans Christian Andersen, que, al contrario que su versión colorida de Disney, tuvo que sufrir mucho para llegar al mundo de los humanos. Igualmente aparece toda esa iconografía artística que a lo largo de los siglos las ha ido dibujando un poco más románticas, o un poco más rameras, un poco más monstruosas o un poco más eróticas. En su libro, Carlos García Gual explica cómo el relato creado por Homero en La Odisea ha acabado por convertirse en una constante, y en una guía literaria y artística para los amantes del mar o de las criaturas desconocidas, y para los que desean comunicarse íntimamente con el mundo de los muertos.

Así, Sirenas. Seducciones y metamorfosis aparece dividido en pequeños apartados en los que García Gual no sólo analiza algunos cuadros o textos literarios que conforman su bibliografía, sino que también crea pequeñas antologías con versos de poetas, narradores e historiadores de todas las épocas, en donde se da cuenta de la enorme cantidad de artistas que se han dejado llevar por el canto de estos seres. Lejos de las brillantes colas que muestran en la televisión. Lejos de las perfectas sonrisas que perfilan en las grandes pantallas.

Y lejos de las fiestas de disfraces en las que las jóvenes se cosen escamas de lentejuelas, están aquellas sirenas míticas y célebres, que en realidad tan poco conocíamos y que ahora nos toca descubrir.

share