PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

Beverly Hills: ¿un siglo de leyenda que llega a su fin?

H

 

Plagada de mansiones y famosos que las habitan, la ciudad cumple en 2014 cien años desde que se constituyó legalmente como municipio. Y aunque el lujo y el glamour siguen ligados a su nombre, no es oro todo lo que reluce en sus calles.

Carmen López

17 Marzo 2014 12:25

Sombras abrazan sombras en piscinas y bares.

En el oscuro cielo combatían los astros

cuando murió de amor,

y era como si oliera muy despacio un perfume.

(La muerte en Beverly Hills, Pere Gimferrer)

El 28 de enero de 1914 la ahora archiconocida ciudad de Beverly Hills se constituía como municipio. Entonces nadie intuía que podría convertirse en el símbolo que hoy es. Dos años antes, Burton E. Green había construído un hotel en aquella zona del condado de Los Ángeles a la que llegó buscando petróleo; tras mucho escarbar vio que allí no había más que agua (en abundancia, eso sí). El material hallado en el subsuelo cambió los planes del empresario y el futuro de aquellas tierras, mucho más glamouroso de lo que en principio se pensaba.

Su cercanía con los estudios cinematográficos de Hollywood acabaría convirtiendo el Beverly Hills Hotel de Green en lugar de referencia para las estrellas de la gran pantalla, hasta tal punto que luego construirían sus mansiones dentro del perímetro del 90210. La lista de vecinos —en la que pueden encontrarse nombres como los de Charles Chaplin, Frank Sinatra, Marlene Dietrich o Marlon Brando— fue uno de los factores que más peso tuvo a la hora de convertir a la ciudad en el mito que acabaría siendo.

Junto a las veladas cargadas de cócteles y joyas relucientes que retrataban los medios, sus casas con piscinas y pistas de tenis trasladaron al exterior una imagen de lujo y sofisticación fuertemente ligada al nombre de la ciudad.

La ficción también se encargó de alimentar la imagen de marca de la metrópoli. Pocos occidentales nacidos en los ochenta desconocen a los hermanos Brandon y Brenda Walsh, residentes en Beverly Hills, 90210. Por lo mismo, puede que Julia Roberts no sería lo que es hoy de no haber grabado esa escena mientras camina por la avenida Rodeo Drive con Roy Orbison, mientras canta Oh, Pretty Woman. Parte de las escenas de la mítica película El Gran Lebowski también están rodadas en Greystone Park & Mansion, uno de los caserones de la ciudad. Y en una síntesis donde es difícil definir la línea de separación, los famosos que viven en sus calles habitan la ficción y la realidad.

Cien años después, ¿el mito continúa?

Beverly Hills: ¿un siglo de leyenda que llega a su fin?

No cabe duda de que Beverly Hills está en otro ámbito de la realidad que poco tiene que ver con cualquier ciudad española hoy: hasta nuestros barrios adinerados como Pedralbes en Barcelona o Salamanca en Madrid quedan bien lejos del estilo de vida del distrito 90210, considerado el más caro de Estados Unidos. Allí una casa puede llegar a costar hasta diez millones de dólares sin que eso constituya ningún tipo de rareza. De hecho, su estilo recargado y ostentoso inspiró diversas construcciones hoteleras en las costas patrias, algunas de las cuales incluso llegaron a tomar prestado el nombre de la ciudad estadounidense para darle empaque a sus instalaciones.

Sin embargo, la moneda tiene dos caras y su esplendor ha ido diluyéndose con el tiempo. Cuando su actual alcalde —John A. Mirisch— intentaba ganar las elecciones que le pondrían en dicho puesto, él explicaba que su objetivo era “ayudar a la ciudad a protegerse de la pérdida de su alma”. A ello llegaría prestando atención a la igualdad entre “todos los ciudadanos, quienes han sido ignorados y dados por sentado en todos los lados”. Actualmente su discurso avanza en esa misma línea en la que trata de recordar que hay una ciudad real más allá del círculo del glamour, donde la mitad de sus ciudadanos viven de alquiler y tienen unos ingresos muy alejados de los famosos.

Con el fin de recuperar esa historia menos conocida de la ciudad, el ayuntamiento ha ideado en el centenario una serie de actividades que buscan recuperar el “patrimonio histórico” de la urbe (las comillas son adrede, sí). Entre ellas destaca el documental que cuenta el desarrollo de Beverly Hills durante este primer siglo de vida, una exposición fotográfica o la iniciativa Beverly Hills: los próximos 100 años, con la cual se intentará promover el diálogo y la generación de ideas para continuar mejorando la ciudad.

Las iniciativas de Mirisch y su equipo municipal parecen encomiables, aunque seguramente la tarea de cambiar la percepción que globalmente se tiene de la localidad resulte titánica: no muchas más ciudades han visto a Rita Hayworth pasear por sus calles, o han acogido el ascenso y descenso a los infiernos de iconos como Whitney Houston. Y eso, por fuerza, tiene que marcar una diferencia. Al fin y al cabo, en el transcurso de un siglo completo no ha encontrado competencia con respecto a su leyenda. Ya se verá qué ocurre en el nuevo centenario que se inicia ahora.

share