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'Better Out Than In' de Banksy en 10 momentos

Repasamos lo que ha dado de sí el proyecto del eslusivo artista en la Gran Manzana

Hoy finaliza “Better Out Than In”, la residencia artística de Banksy en las calles de Nueva York. Durante todo el mes, y a razón de una obra diaria, el elusivo artista británico ha convertido la ciudad en una enorme galería en el que difundir su arte. Además de pinturas, instalaciones y estatuas, la exhibición ha traído consigo toda clase de sorpresas, polémicas y negocios improvisados. Más allá de exponer su arte, Banksy ha vuelto a lograr retratar las glorias y miserias de de la sociedad actual. Aquí te traemos los diez momentos que han definido su inaudita exposición.

El jardín móvil

Mientras que las cuatro primeras obras estuvieron centradas en sus característicos stencils, el quinto día llegó la primera instalación. Desde el 5 de octubre, cada noche un camión de reparto transformado en un jardín móvil aparecía en distintos enclaves de la ciudad. El compartimento del vehículo iba equipado con una cascada de agua real, la pintura de un atardecer y mariposas de plástico. Según el audio que acompañaba la instalación, la pieza buscaba trazar paralelismos entre el acto de pintar paredes en la ciudad y los personajes de John Steinbeck, granjeros de la Gran Depresión, que plantaban jardines en los márgenes de las tierras de las corporaciones tratando de llevarse “un poco de la riqueza de la tierra”.

Rebel rocket attack”

Una de las obras más políticas de la exhibición no tuvo lugar en las calles sino en un vídeo que simplemente fue posteado en su web. En él, vemos imágenes de un ataque de milicianos musulmanes sacadas de un noticiario de Al Jazeera. Cuando alcanzan su objetivo, sin embargo, lo que cae del cielo no es una aeronave sino el personaje de dibujos animados Dumbo. Más allá de ilustrar el odio de los radicales islamistas hacia la cultura occidental, el comentario político parece estar en la crítica a los medios de comunicación y en su costumbre de convertir las tragedias en espectáculo.

Los pandilleros reclaman su cuota

Si algo ha puesto de manifiesto “Better Out Than In” es que la avaricia de los humanos es insondable. Conscientes de la expectación que levantan las obras de Banksy, toda clase de personajes han intentado sacar provecho económico de las mismas. Uno de los casos más delirantes fue el del grupo de pandilleros pidiendo dinero a los transeúntes que querían fotografiar uno de los stencils del artista argumentando que “eso era su barrio”. Teniendo en cuenta que el vídeo que capta el momento fue posteado al mismo tiempo que la obra en sí, no hay que descartar que todo fuera una escena organizada por el propio artista con trasfondo crítico. Al fin y al cabo, lo que hacen los pandilleros no es tan distinto al modo en qué funciona el mercado del arte.

La sirena de los corderos”

En este caso el objeto de su denuncia fue la industria de la carne. Banksy llenó un camión de animales de peluche y los paseó por las calles de la ciudad como si se dirigieran al matadero. Para aumentar el impacto, el camión iba equipado con un sistema de sonido que reproducía los chillidos de los animales y cuatro mimos se encargaban de mover a los peluches. El resultado es de lo más macabro. Sólo hay que ver las reacciones de los niños en el vídeo que colgó el artista en su web para cerciorarse de ello. Si el objetivo era llamar la atención ciertamente lo consiguió. Curiosamente, se hace difícil pensar que un camión repleto de animales reales provocara la misma reacción.

La venta fallida

Ha sido la acción más comentada de toda la exhibición. El 13 de octubre Banksy plantó un tenderete improvisado en Central Park en el que vendía obra original a 60 dólares la pieza. Teniendo en cuenta que sus piezas alcanzan los centenares de miles de dólares en las subastas era poco menos que un regalo. Al no estar anunciado, las ventas fueron escasas. Curiosamente, una semana después dos artistas repitieron la jugada, pero con obras falsas, y vendieron toda la mercancía. Los misterios del borreguismo.

Una galería bajo el puente

Durante el mes que ha durado “Better Out Than In” no todo han sido elogios para Banksy. El artista fue objeto de las críticas cuando, aparentemente, pagó 50.000 dólares al propietario de un edificio en Chelsea para que le dejara colocar dos enormes cuadros bajo un puente de la calle 24, cerca de la Décima Avenida, durante cinco días. Muchos objetaron que está decisión contradecía los principios del arte callejero. De hecho, la “exposición” era presentada como una “exhibición privada” por parte del empleado de seguridad contratado por el propietario del edificio. En realidad, todo parece ser una gran broma a costa de los espacios de arte “alternativos”.

La foto de la discordia ¿Banksy descubierto?

Tenía que pasar. Con toda la ciudad sabiendo que Banksy se paseaba por sus calles cada noche lo raro hubiera sido que nadie reclamara haberle visto en plena acción. El nueve de octubre, el periódico británico Mirror publicó una fotografía de un hombre ataviado con una boina asegurando que podría tratarse del elusivo artista. Aparentemente, la foto había sido tomada por un fan mientras el tipo en cuestión arreglaba unos desperfectos en la obra del camión-jardín. Según el testimonio de quien tomó la foto, un grupo de personas intentaba reparar el camión de manera frenética mientras uno los observaba desde la distancia. Como argumento para afirmar que ese que les controlaba era Banksy es bastante pobre, la verdad.

Los ciudadanos, a la caza del botín

Los pandilleros no han sido los únicos que han buscado hacer negocio con las obras de la exhibición. ¿Recuerdan la réplica de la Esfinge de Gaza? Al día siguiente de aparecer en un solar de Queens, el propietario del terreno cargó la estatua en un camión con el objetivo de venderla. Hay rumores que apuntan a que le han ofrecido hasta 50.000 dólares por ella. Los transeúntes le recriminaron su acción pero ninguno tuvo agallas de detenerle. Pero, ¿y qué opina el artista? ¿Es lícito que sólo una persona se lucre con algo que, en principio, él ha “regalado” a toda la ciudad? Su pintura en la puerta del club de striptease “Hustler” también despertó el instinto empresarial de los vecinos de la zona. Pocas horas después de que apareciera la obra, una imprenta ya vendía imanes con la imagen. La peripecia acabó como era de esperar: con operarios cortando la puerta y llevándosela en una furgoneta con el objetivo de venderla.

El rechazo del NY Times

La obra del 27 de octubre debía consistir en un artículo de opinión en el New York Times pero, finalmente, el periódico lo rechazó. El escrito en cuestión era una crítica a la “Freedom Tower”, el edificio que se ha construido en la zona cero de la ciudad. Banksy describe la construcción como “el único rascacielos tímido que he visto en mi vida” y llega a asegurar que representa una victoria de los terroristas al “obligarnos a vivir en un mundo más mediocre”. Tras la decisión del periódico de no publicarlo, el artista colgó una versión “maquetada” en su web acompañada de dos fotografías con pintadas del mensaje “This site contains blocked messages”. Evidentemente, se trataba de una crítica al periódico.

El cuadro (nazi) benéfico

Una de las últimas acciones de la exhibición ha consistido en un acto vandálico que acaba volviéndose caritativo. El artista se hizo con un anodino cuadro de un paisaje en una tienda de segunda mano, añadió la figura de un nazi a la pintura y la devolvió de incógnito a la tienda a modo de donación. Tras hacerse pública la acción, el valor del cuadro, ahora titulado “La banalidad de la banalidad del mal”, se ha disparado. El óleo será subastado por Housing Works Gramercy, una entidad que recauda fondos para enfermos de SIDA y personas sin techo y se prevé que su valor final se mueva entre los 200.000 y el millón de dólares.

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