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Benoît Hamon, el rebelde que quiere reanimar el socialismo francés

El Gobierno de Hollande le echó de su cargo cuando ejerció como ministro de Educación, ahora puede ser la única esperanza de los socialistas franceses en las próximas elecciones presidenciales

La izquierda francesa está más rota que nunca. Y las primarias del Partido Socialista de este domingo son una clara prueba de ello. En la primera vuelta de las votaciones han salido elegidos dos candidatos que representan visiones antagónicas del futuro socialista de Francia.

La primera visión, la oficialista del exprimer ministro Manuel Valls, que ha quedado en segundo lugar con el 31,11% de los apoyos. Y la segunda, la del crítico con el gobierno de Hollande, del ex ministro de educación Benoît Hamon, que ha conseguido el primer puesto con el 36,35% de los votos.

A pesar de que la distancia entre los dos no es demasiado abultada, todo apunta a que en la segunda vuelta de las primarias, prevista para el 29 de enero, Hamon se hará finalmente con el puesto del candidato presidencial. Al menos, Arnaud Montebourg, que ha quedado en tercer puesto de las primarias con el 18% de los votos, ya ha hecho público su apoyo a Hamon y ha pedido a sus votantes que le respalden en la cita definitiva.

¿Quién es Benoît Hamon?

Conocido como el ministro rebelde expulsado del Gobierno por no estar de acuerdo con la deriva liberal de Hollande, Hamon es una figura clave de la izquierda francesa. Nacido hace 49 años en Saint-Renan y graduado por la Universidad de Brest en Historia, lleva desde los 19 años involucrado en política, aunque comenzó su carrera en 1991 como asistente del diputado socialista Pierre Brana.

En 1993 se convirtió en uno de los fundadores del Movimiento de los Jóvenes Socialistas, una organización política autónoma del Partido Socialista. Pero sus discordancias con el "partido madre" no quedaron allí. En el 2003, junto a Vincent Peillon y Arnaud Montebourg, competidores suyos en las primarias de ayer, fundó el Nuevo Partido Socialista, desaparecido en 2008, situado a la izquierda de los socialistas de siempre.

En el 2003, junto a Vincent Peillon y Arnaud Montebourg, competidores suyos en las primarias de ayer, fundó el Nuevo Partido Socialista, desaparecido en 2008, situado a la izquierda de los socialistas de siempre.

En 2012, después de la elección de François Hollande como presidente, Hamon fue nombrado ministro de Economía Social y Solidaria. Cargo que ocupó hasta 2014 cuando pasó a ser ministro de Educación.

Sin embargo, la cartera no le duró mucho tiempo: debido a sus críticas a la conversión liberal del Gobierno de Hollande y Valls, fue apartado del gobierno en agosto de 2014. 147 días después de la expulsión de Arnaud Montebourg, en ese momento ministro de Economía.

¿Qué propone Hamon?

Esa carrera marcada por la crítica a su propio partido también ha conseguido que Hamon propusiera medidas que poco tienen que ver con la deriva oficial. Entre sus promesas está la de introducir una semana laboral de 32 horas y crear una renta básica universal de 750 euros para todos los franceses mayores de edad. El coste de esa medida sería de 400.000 millones de euros anuales, cifra que ha llevado a Valls a referirse a la propuesta de su rival como "inaplicable".

Entre sus promesas está la de introducir una semana laboral de 32 horas y crear un salario universal de 750 euros para todo los franceses mayores de edad

Otras propuestas como la de legalizar la marihuana, acortar la penas de cárcel o la transición ecológica como prioridad económica han atraído a nuevo votantes, mayoritariamente jóvenes, que ven en Hamon la esperanza socialista.

No obstante, sus medidas no son las únicas que le han dado votos. De acuerdo al medio Politico, su primera victoria no es más que una clara señal del rechazo al gobierno de Hollande, representado en las primarias por Valls.

Rechazo al oficialismo

Cuando Valls se presentó a las primarias para suceder a Hollande, no imaginó que la terrible impopularidad del presidente también le salpicaría a él. El desempleo o la polémica reforma laboral que ha sacado a miles de manifestantes franceses a la calle son la cara más visible del descontento con una izquierda a la que ya no se ve capaz de solucionar los problemas sociales.

Además, los recientes atentados terroristas han servido de leña para que las derechas pudieran alimentar el fuego del descontento. La prueba de que los franceses confían más en Fillon o en Le Pen que en el partido de Valls es evidente si comparamos los datos de asistencia a las primarias: entre 1,5 y 2 millones de participantes en las primarias socialistas, frente a los 4,3 millones en las de la derecha más conservadora.

La prueba de los franceses confían más en Fillon o en Le Pen que en el partido de Valls es evidente si comparamos los datos de asistencia a las primarias: entre 1,5 y 2 millones de participantes en las primarias socialistas frente a los 4,3 millones en las de la derecha más conservadora.

Aún así, casi todos los sondeos sitúan a los socialistas como la quinta fuerza a la hora de votación presidencial. El barómetro de IFOP, un instituto de encuestas de opinión y estudios de marketing, sitúa a Le Pen en primer lugar en intención de voto, seguida por el republicano François Fillon, el independiente Emmanuel Macron, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, y finalmente Hamon.

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