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Bannon, el presidente a la sombra de Trump que quiere ir a la guerra contra China

El nombramiento de Stephen Bannon como miembro permanente del Consejo de Seguridad Nacional y su papel detrás de la orden ejecutiva contra la inmigración le sitúan como quien realmente mueve los hilos en la Casa Blanca. Y, ojo, quiere borrar a China del mapa.

Suele decirse que el presidente de los Estados Unidos no es el hombre más poderoso del mundo, sino un simple empleado de los poderes fácticos.

En el caso de Donald Trump, no sabemos con certeza qué grandes intereses le están usando como punta de lanza para cumplir con sus objetivos. Pero lo que cada vez parece más claro es que el poder en la sombra de la Casa Blanca tiene un nombre, y ese no es otro que Stephen Bannon.

Cofundador del conglomerado mediático de derechas Breitbart, empresario, publicista, productor de cine, exmilitar, locutor de radio y ahora Jefe de Estrategia del presidente de EEUU, la mayoría de medios de Washington le señalan a él detrás de la polémica orden ejecutiva que prohíbe la entrada a EEUU a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.

Y, sin tiempo todavía para digerir el rumbo que están tomando los acontecimientos en la Casa Blanca, los medios comienzan a especular con su próximo movimiento, después de que el pasado fin de semana fuese nombrado miembro permanente del Consejo de Seguridad Nacional. Este Consejo, normalmente formado por generales, oficiales de inteligencia y los Secretarios de Estado y de Defensa, apenas cuenta con la presencia de civiles, y menos de manera permanente. Es el órgano que decide las acciones de guerra del ejército más poderoso del mundo.

The Guardian ha publicado que Bannon quiere ir a la guerra, en concreto contra China, en un plazo de 10 años y con el centro del conflicto en el Mar del Sur de la China. “No hay duda de eso”, dijo hace 9 meses Bannon, el mismo Bannon que también afirmó que EEUU debía comenzar otra “gran guerra” en Oriente Medio.

Una nueva cruzada 

Aunque Trump haya centrado parte de su campaña en priorizar las políticas domésticas y en renunciar a la intervención en terceros países, lo cierto es que Bannon piensa todo lo contrario. A lo largo de diferentes programas en la radio de Breitbart todos los domingos, el año pasado dejó varias pistas de su posición frente al papel militar de EEUU.

“Vamos a ir a la guerra en el Mar del Sur de la China en unos 5 ó 10 años. No hay duda de eso. Están tomando bancos de arena para construir islas artificiales, que no son otra cosa que portaaviones con misiles. Se nos están plantando en la cara, y ya sabéis lo importante que es esta cara”, dijo en marzo de 2016.

Tenemos un Islam expansionista y una China expansionista, ¿verdad? Están motivados, están en marcha y encima piensan que el Occidente judeocristiano está en retirada

En febrero dijo esto: “Tenemos un Islam expansionista y una China expansionista, ¿verdad? Están motivados, están en marcha y encima piensan que el Occidente judeocristiano está en retirada”.

Por sus declaraciones, Bannon entiende la geopolítica como una guerra cultural y religiosa, donde el Judaísmo y el Cristianismo tienen que recuperar su posición y devolver el golpe ante las nuevas presuntas amenazas. “La única cosa a la que China teme más que América es el Cristianismo. Lo temen más que a nada”, aseguró en otra ocasión.

En esta línea de cruzada religiosa, Bannon también prevé un nuevo conflicto en Oriente Medio contra el Islam: "Estamos en guerra y claramente vamos a ir a una guerra mucho mayor en Oriente Medio otra vez (…) El Islam es la religión más radical del mundo”.

Obsesionado con la guerra

El romance de Bannon con la guerra viene de largo. Sirvió 7 años en la Marina, antes de trabajar como productor en Hollywood. Ahora, recientemente nombrado miembro del Consejo de Seguridad Nacional, podría ver cumplido su sueño: el de ejecutar sus quimeras bélicas, no ya en películas, sino dando órdenes reales al ejército de EEUU.

Personas de su entorno le señalan como alguien obsesionado con lo militar. “Siempre hablaba en términos de agresión. Siempre estaba con cosas de atacar, de doblegar, con cosas de macho... Steve tiene una obsesión con la testosterona”, dijo a The Daily Beast un exempleado de Breitbart.

Ben Saphiro, exeditor también del medio derechista aseguró, por su parte, que si hay una frase que resuma la filosofía de Bannon, esa es la de la película Team America: World Police: “Tienes huevos. Me gusta la gente con huevos”.

Steve es un fuerte militarista, está enamorado de la guerra, es casi poesía para él

Su entorno también apunta a que Bannon es alguien obsesionado con la historia militar y los tratados estratégicos. Desde Sun Tzu hasta Napoleón, el Jefe de Estrategia de Trump es un incondicional de líderes militares históricos, de las conquistas imperiales de Roma y de ejércitos de la Antigüedad como el de Esparta.

Aunque parezca contradictorio, Bannon también es un firme admirador de Lenin y de su talante belicista: “Lenin quería destruir el estado y ese es mi objetivo también", dijo en una fiesta del mundo editorial en Washington en 2013. Quiero que todo explote y destruir todo el establishment actual”.

Julia Jones, una de sus colaboradoras de su etapa en Hollywood confirmó su filia por la guerra en otra entrevista también en The Daily Beast: “Steve es un fuerte militarista, está enamorado de la guerra, es casi poesía para él”.

Presidente 'de facto'

Los analistas ya especulan que Bannon se ha convertido en el presidente “de facto de Estados Unidos”, y que Trump es solo una marioneta que ejecuta sus órdenes. Su nombramiento en el Consejo de Seguridad Nacional ha hecho saltar las alarmas.

“Poner a un estratega político con una silla permanente en el NSC es algo preocupante”, le dijo Lindsey Graham, miembro del Comité del Senado de Servicios Armados, al periodista del Washington Post Josh Rogin.

Un editorial del New York Times  aseguró en la misma línea y después del nombramiento: “Parece algo burocrático, pero quien se sienta en el NSC cuando la administración debate asuntos de guerra y paz puede provocar un cambio radical en los acontecimientos”.

Rogin, del Post, apunta además que Bannon ha comenzado a hacer y deshacer a su antojo. La orden ejecutiva sobre la inmigración es el ejemplo más claro de ello: “Varios informes apuntan a que Bannon y el director de políticas de la Casa Blanca, Stpehen Miller, redactaron la orden ejecutiva y que asumieron defenderla ante el presidente (…) El Secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, apenas fue informado, mientras que Rex Tillerson, ya nombrado Secretario de Estado, en ningún momento supo nada. Los líderes republicanos en el Congreso fueron pillados completamente desprevenidos”.

El periodista también apunta a que, dentro de la Casa Blanca, Bannon ha desplazado la influencia de otros asesores que prometían ser relevantes, como el yerno de Trump, el empresario y financiero judío Jared Kushner.

“Bannon está muy atareado construyendo a un equipo propio. Ha introducido a su grupo Strategic Initiatives Group, conocido en los círculos políticos como un rodillo de poder e influencia, para competir contra otras mesas de decisiones dentro de la Casa Blanca, incluso con el Consejo de Seguridad Nacional

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