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¿Está Banc Sabadell haciendo apología de la crisis en sus anuncios?

Su propuesta pasa por una versión del mundo que se parece peligrosamente a la realidad de "Battle Royal". Sólo así tiene sentido que nos pregunten cuánto tiempo vamos a vivir

Reconozcámoslo: tener que elaborar una campaña publicitaria para un banco, cuando todo el mundo señala las elites financieras como máximos responsables de la crisis que estamos sufriendo, debe ser más difícil que explicarle a los fans de "Lost" que esa reunión de alcohólicos anónimos en un iglesia de barrio era el final de "Lost". Sólo hace falta recordar lo tragicómico que resultaba el anuncio con el que Bankia se dio a conocer en 2010, hablando de principios y compromisos, bajo el lema "el primer banco de la nueva banca". Cuenta la leyenda que cada vez que alguien reproduce el vídeo del spot en YouTube sus creadores sienten retumbar en sus cabezas el sonido de la insigne campana con la que Rodrigo Rato anunció que Bankia salía a cotizar en bolsa.

La campaña de Banc Sabadell, "¿Cuánto vamos a vivir?", constituye la última entrega de un intento singular de vender la empresa a una población que lo último que desea es que le vengan con promesas financieras. Son los únicos que han dejado de lado el "anuncio de detergentes style" para crear una estrategia que no insulte directamente al espectador hablándole de familias felices y beatíficas sobras sociales. En su desigual batalla contra los molinos de viento del malestar social, no se nos habla de créditos a bajo interés, ni salen con la manida cantinela de que ellos sí confían en la juventud.

La campaña consiste simplemente en una serie de conferencias en un escenario casi espectral, con imágenes en blanco y negro, donde diferentes médicos eminentes nos hablan del valor que algunos nuevos descubrimientos científicos tienen con relación al aumento de la esperanza de vida. Aparentemente, el único mensaje común a todas las conferencias es que, gracias a los avances científicos, cada vez viviremos más tiempo.

¿Cómo debemos interpretarlo? ¿Nos están diciendo que si vamos a vivir más de cien años ya podemos ir pensando en un plan de pensiones? ¿Se trata de una adaptación refinada de la disyuntiva entre la bolsa o la vida? Cuando hablan del cáncer y de las dificultades que tenemos que superar, ¿intentan reforzar la idea que a pesar de las cosas malas del mundo nosotros seguimos adelante? O peor: ¿nos están diciendo que gracias a las cosas malas del mundo podemos apuntar a lo más alto? ¿Que lo que no mata engorda? Y si tenemos en mente cual ha sido el cáncer del sistema económico mundial, ¿podemos pensar que están haciendo una cínica apología de la crisis?

No estamos siendo injustos al atribuir las más despreciables intenciones a tales anuncios. Este mismo año Banc Sabadell sacaba un spot de ideología darwinista para presentar su cuenta expansión: se nos decía que muchos científicos creen que la clave de la supervivencia de las especies está en el proceso de adaptación a mejores ambientes naturales. Razón por la cual escoger Banc Sabadell significaba "el cambio para aquellos que creen que ha llegado el momento de cambiar". El nuevo entorno, debemos presuponer, es una España arrasada por la crisis. Y nosotros, como los tiburones, no podemos dejar de avanzar si queremos seguir respirando. Reinventarse o perecer en el intento.

Pero por si no hubiera sido suficiente responsabilizar machaconamente a los espectadores por su pobreza, mostrándoles imágenes de animales a medio camino entre la extinción y la disecación, también este año emitieron un conjunto de entrevistas-anuncio realizas por Julia Otero. Las figuras que pasaron por el tétrico plató de Banc Sabadell son harto conocidas: A.J. Bayona, Luis Enrique, Figo, Guardiola, Carlos Latre o Fernando Trueba. Todos personajes de éxito, todos en riguroso blanco y negro. En ellas, bajo la forma de lecciones de vida, y con la retórica de la superación personal en la mano, se nos dice que a saber perder se aprende, que la vida es un conjunto de decisiones existenciales y que para salir triunfante uno tiene que sufrir mucho. Problema, cambio, adaptación y supervivencia. ¡No imiten el mamut! ¡Aprovechen las oportunidades surgidas de ese meteorito llamado crisis! ¡Hagan de sus capacidades una mejora adaptativa!

Nadie duda de la dificultad que entraña el cantar las bondades de algo que todo el mundo desprecia. Y dejar de lado la retórica de la confianza, el compromiso y los principios, como ha hecho Banc Sabadell, indudablemente es un buen primer paso. Pero que esta renuncia tenga como contrapeso el azote moralista y la apología de la ley de la jungla, parece a todas luces excesivo. Ya no se trata de un "te hemos jodido, pero aun así queremos tus ahorros" a la manera tontuna que practica Bankia. Su propuesta pasa por una versión del mundo que se parece peligrosamente a la realidad de "Battle Royal". Sólo entonces tiene sentido que nos pregunten cuánto tiempo vamos a vivir.

Gana el único superviviente.

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