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Ayuda a la economía del país: rompe con tu pareja

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¿Por qué un aumento en el número de divorcios es buena señal?

Tomás Fullola

04 Marzo 2014 13:47

En 2009, el número de divorcios en Estados Unidos estaba en los niveles más bajos de los anteriores 40 años. Después de la explosión ocurrida entre 1940 y 1981, la tendencia se estabilizó hasta hundirse tras el colapso financiero de 2008. Si uno lo piensa un poco, tiene todo el sentido: divorciarse es caro. Los abogados cuestan una pasta, la separación de bienes te puede dejar con el culo al aire, y si hay que buscarse una casa nueva para vivir, no sale gratis. En el caso de que una de las dos partes no tenga trabajo, habrá que buscarse uno, lo cual será mucho más dificíl si el mercado está flojo. Un reciente estudio de la Universidad de Arizona aseguraba que un descenso de un 1% en la tasa de empleo equivalía a un descenso del 1,7% en el número de divorcios y de un 1,5% en el número de matrimonios.

El caso es que los divorcios han vuelto a aumentar. En Estados Unidos, donde han alcanzado los 2,4 millones en 2012, pero también en España, donde divorcios y nulidades sumaron 104.395 el mismo año. Y eso, por mucho que las asociaciones pro familia y demás guardianes de la moral colectiva lo consideren un fracaso, puede que no sea nada malo. En primer lugar porque, oiga, el amor suele tener fecha de caducidad y está bien que las parejas tengan posibilidades de elegir cómo y con quién quieren vivir (Islandia, según muchos baremos uno de los lugares del mundo con mayores índices de bienestar social, tiene la tasa de divorcios más alta de Europa). En segundo, porque un aumento de divorcios significa que se ha producido un aumento en el poder adquisitivo, o que al menos existe una mirada más confiada hacia el futuro.

Pero no nos pongamos en plan Rajoy y no lancemos las campanas al vuelo todavía. Sí, la tasa de divorcios ha crecido en España en los últimos años, pero es que ha venido haciéndolo desde el año 2000. En una década, la tasa creció un 200%, con crisis y paro rampante incluidos. Además, puede que en Estados Unidos los nacimientos estén aumentando de nuevo, pero en España nos mantenemos en una media muy baja, 9,70% en 2012, una cifra que no ha hecho más que bajar durante los últimos diez años. Y es que no es de extrañar. Con lo chunguelas que andan las cosas por aquí, ¿a quién no le da miedo tener churumbeles? A los ricos y a los inconscientes, suponemos. De los primeros tenemos unos cuantos. De los segundos, tenemos a patadas.

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