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Austria establece trabas legales a la contratación de ciudadanos no austríacos

El plan económico a 10 años de Christian Kern está encaminado a hacer de Austria un país "más fuerte". Aunque sea a base de medidas abiertamente discriminatorias

El canciller austríaco Christian Kern presentó ayer en la ciudad de Wels un programa económico a 10 años conocido como “Plan A”. El documento, de 146 páginas de extensión, contiene algunos planes controvertidos destinados a combatir el desempleo y a adoptar una postura más empresarial como país.

Entre las medidas más polémicas, se encuentran aquellas encaminadas a restringir la inmigración hacia Austria y limitar la contratación de extranjeros —también las de ciudadanos de otros países de la Unión Europea— siempre que existan austríacos capacitados para cubrir esos puestos. "Esto significa que sólo si no hay una persona adecuada en el país se puede ofrecer ese puesto de trabajo sin restricción a recién llegados", detalla el texto presentado por el canciller socialdemócrata.

Esta decisión viene expresamente diseñada para contener la inmigración procedente de los países del este de Europa a los que Austria acusa de “exportar su desempleo”. El canciller esbozó propuestas destinadas a reducir la entrada de migrantes y solicitantes de asilo de 35.000 por año a 17.000. Además, el Plan A también plantea un impuesto sancionador de más de un 25% para aquellas empresas establecidas en Austria pero que tengan su sede en otros países europeos para beneficiarse de las ventajas fiscales.

Por otra parte, el Gobierno quiere que empresas como Google paguen las mismas tasas publicitarias que otros medios, como los periódicos.

Kern anunció que el objetivo del país era crear 200.000 nuevos empleos de cara a 2020, fecha en la que puede que ni él mismo se encuentre en el cargo de canciller. Según el mandatario, la intención es convertir a Austria en un país fuerte, aunque para ello tenga que tomar medidas tan drásticas como las enunciadas unas líneas más arriba.

Para muchos, el discurso y el Plan A de los socialdemócratas no es más que un intento de recuperar los votantes del SPO perdidos, aquellos que en las anteriores elecciones viraron a la derecha y dieron su voto al partido de extrema derecha Partido de la Libertad (FPO) frustrados por la coalición del SPO con el Partido Popular de centro-derecha. Por ello, no es casualidad que Kent decidiera presentar su Plan económico en la ciudad de Wels, bastión de la FPO gobernado por un alcalde ultraderechista.

"Aquellos que ya no creen en nosotros, los que están decepcionados, los que están enfadados. Escucho vuestro mensaje y entiendo vuestro cabreo”, dijo Kern durante la presentación del informe. “A partir de hoy vamos a cambiar de rumbo”, declaró.

Aunque ese rumbo nuevo implique medidas abiertamente discriminatorias y coqueteos cada vez más evidentes con la ultraderecha.

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