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El horror nunca prescribe: acusada a los 91 años de ser cómplice de 260.000 asesinatos

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La mujer trabajó en Auschwitz en 1944

Ignacio Pato

22 Septiembre 2015 12:17

Una mujer de 91 años ha sido imputada como cómplice de los 260.000 asesinatos cometidos durante su trabajo en Auschwitz.

De acuerdo a las leyes alemanas, su nombre no se ha hecho público. Lo que sí se sabe es que la mujer sirvió como operadora de radio en el campo de concentración nazi desde abril a junio de 1944.

La anciana reside en el estado de Schleswig-Holstein, al norte de Alemania. La audiencia de la capital, Kiel, recibió ayer por parte de la fiscalía alemana una acusación formal contra ella. Está imputada por complicidad en el asesinato masivo de los judíos deportados a Auschwitz durante su tiempo de servicio allí.

La acusación afirma que no hay impedimentos de salud para no celebrar un juicio, así que ahora será un tribunal quien decida si finalmente la exfuncionaria nazi es juzgada.



El proceso sigue la línea abierta en 2011 con el juicio y condena al exguardia del campo nazi de Sobibor John Demjanjuk, de 91 años. La justicia consideró que su presencia activa en el campo era una prueba fehaciente de su complicidad en el asesinato de 28.000 personas.

A raíz del juicio a Demjanjuk se abrieron otros procesos formales contra exfuncionarios nazis. El pasado julio le tocó el turno a Oskar Gröning, de 94 años, que fue condenado a 4 años de cárcel por complicidad en la muerte de 300.000 personas en Auschwitz

En su juicio, Gröning dijo que solo Dios podía perdonarle. Su trabajo en Auschwitz era el de inspeccionar las ropas y pertenencias de los deportados que allí llegaban.

La misión de Gröning era la de encontrar dinero que después enviaba a las oficinas de las SS en Berlín y que servía para seguir financiando al monstruo nazi.



Gröning era conocido como "el contable de Auschwitz". En aquel lugar fueron asesinadas un millón de personas, pero solo 50 de los funcionarios nazis de Auschwitz han sido condenados en Alemania.

La filósofa Hannah Arendt decía, a propósito del Holocausto, que donde todos son culpables, nadie lo es.

Desgraciadamente para ellos y ellas, los y las culpables son de carne  —todavía— y hueso y tienen nombre y apellidos.

Y el horror nunca prescribe.


'Graben todo. En algún momento algún bastardo se levantará y dirá que esto nunca sucedió' (Dwight D. Eisenhower tras la liberación de Auschwitz)



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