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"Asaltacunas", "vieja" y "seductora": lo que se ha dicho de Brigitte Trogneux, la nueva primera dama de Francia

Los medios están hablando mucho de Brigitte Trogneux, la nueva primera dama de Francia. Aunque parece que lo más importante es que se llevan 20 años de diferencia

Todo el mundo sabe ya quién es Brigitte Trogneux. Hace apenas un día que Emmanuel Macron se ha convertido en presidente de Francia, pero las principales cabeceras internacionales ya se han hecho eco de la vida de quién es, desde hoy, la nueva primera dama. Y estas son las palabras que retumban en cada crónica como si no existiera otra cosa: 25 años mayor que él.

La historia, es cierto, tiene casi todos los componentes de buen culebrón a la francesa: un chaval brillante de 15 años a conoce a una mujer impresionante y culta, que resulta ser su profesora, y se enamora como un bobo. Ella, burguesa, casada con un banquero, madre de tres hijos, da clases de Lengua en una escuela de Jesuitas en La Providence: ahí es donde conoce a ese niño, que llaman prodigio, porque “lo sabe todo sobre todo” y lee poesía en voz alta.

Como si fuera una película de Rohmer, el estudiante, Macron, va a casa de su profesora a dar clases particulares de teatro (Brigitte también imparte un taller de dramaturgia), pero la relación profesora-alumno no dura demasiado tiempo porque la familia de él se opone y lo envía a París a estudiar y a olvidarse de todo. A pesar de la distancia que ponen de por medio, él un día le escribe una carta siendo a un menor de edad: “ Hagan lo que hagan, me casaré contigo”. Firmado: Macron. Pasan algo más de 10 años —cada uno con su vida, sus historias— hasta que vuelven a reencontrarse. En 2007, finalmente, se casan.

La historia de los Macron vende titulares, claro, y ha sido pintada en los medios como “variopinta, romántica, inusual”. Pero la prensa no ha dudado en hacer hincapié en la diferencia de edad —una diferencia de edad que es, por cierto, exactamente la misma que hay entre Donald y Melania Trump—. ¿Por qué parece, entonces, que cuando la mujer es la mayor nos sorprende más?

El portal feminista francés Cheek Magazine hablaba en este artículo de la obsesión de los medios por hablar de la edad como un hecho definitorio, capaz de determinar la valía de alguien para un puesto o su “legitimidad”. “Él, demasiado joven para ser presidente…”, apuntaba el artículo en relación a los titulares de una parte de la prensa local. “Ella, demasiado mayor para ser su esposa...”, agregaba.

Jean Marie Le Pen, padre de la principal candidata opositora en estas elecciones, llegó a describir a Emmanuel Macron como el “hombre casado con la Señora Asaltacunas”. Y una televisión taiwandesa, tal y como rescata Le Huffington Post, una televisión asiática creó una animación en la que se veía a Macron, en una iglesia, casándose con una Brigitte que desfilaba con andador.

“Es completamente ofensivo. La incomodidad o extrañeza que despierta esta diferencia de edad, cuando la mujer es la mayor, solo demuestra la misoginia latente que sigue presente. Expresiones como ‘Señora Asaltacunas’ (“ Madame Cougar”) son completamente machistas —ni siquiera tiene su equivalente claro al masculino cuando un hombre está con una jovencita—”, explica la historiadora, profesora y especialista en temas de género María Castejón.

Captura de pantalla de un programa de humor de Taiwan en la que se puede leer "¿Es su madre?"

Por su parte, Castejón también recalca la forma “perversa” en cómo se dramatiza la historia de amor de la pareja en algunos crónicas con titulares com “La profesora 20 años mayor que él” o “Así es la maestra, amante, esposa y “madre” del nuevo presidente”. O bien, aportando datos de su vida íntima para recalcar, si cabe aún más, la diferencia de edad y su rol de madre: “Brigitte Trogneux, la nueva primera dama tiene 3 hijos y 7 nietos”.

La expresión “asaltacunas” es, per se, machista y en realidad acarrea implícitamente muchos estereotipos de género: “También se ha hablado, algunas veces, desde el punto de vista de la malvada seductora: clásica madura perversa que seduce a un jovencito para aprovecharse de el”, concluye la historiadora.

Para Castejón, el rol de las primeras damas siempre es discutido. “Tienen que estar ahí siempre, pero en un segundo plano del marido, y a la vez se toman licencias para juzgar su vida privada, ropa o trayectoria. C uando son más jóvenes, porque son demasiado jóvenes, como los ataques que recibió Carla Bruni cuando se emparejó con Sarkozy, y cuando son mayores, porque son demasiado mayores, como en este caso Brigitte”.

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