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El día que el ex presidente de Catalunya se sentó en el banquillo de los acusados

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Tras darse un baño de masas, Mas acudió tarde a su propio juicio

Germán Aranda

06 Febrero 2017 22:25

La semana del juicio al ex presidente de la Generalitat de Catalunya Artur Mas, su ex consejera de Enseñanza Irene Rigau y la ex vicepresidenta Joana Ortega dio comienzo con los tres acusados llegando más de media hora tarde a la audiencia de su propio juicio, cosa que a los fiscales no les hizo mucha gracia.

Antes de entrar en el Tribunal Supremo de Catalunya, tuvieron que abrirse paso bajo el Arco del Triunfo de Barcelona entre las miles de personas que se agolpaban a sus puertas para apoyar a los que consideran víctimas de un juicio político. La imagen tuvo la carga épica que viene beneficiando a Mas ante sus seguidores: saludó levantando el pulgar.

Entre centenares de 'estelades' o banderas independentistas, pancartas curiosas como la del ex presidente sudafricano Nelson Mandela y una frase suya en catalán: "Mi deber era desobedecer una legalidad opresora de la libertad de mi pueblo".

"Nos juzgan a todos los que votamos el 9N. Sólo están los que llevan las riendas y no es justo. Todos somos culpables", dice una de las personas que ha venido a acompañar a Mas.

"Estamos aquí para mostrarles que no están solos, porque hicieron lo que les pedía el pueblo de Catalunya, así que este juicio es injusto e inncesario", defiende Marc Prat, alcalde de Ribes de Feser. "Los matices jurídicos no son el problema real, sino la relación entre Cataluña y España que hay que resolver con diálogo y no en los juzgados", agrega.

La Fiscalía pide nueve años de inhabilitación para Irene Rigau y Joana Ortega y diez para Artur Mas. A todos se les acusa de desobediencia grave y prevaricación (incumplimiento del deber de un servidor público) por la convocatoria de la consulta independentista de 2014, que no fue autorizada por el gobierno central. El Supremo desestimó en junio del pasado año la acusación de malversacion de fondos que podría haber supuesto penas de cárcel.


"Yo fui el responsable de todo"

En la línea de lo esperado, Mas defendió la legalidad y legitimidad democrática de la consulta y su responsabilidad en el proceso. "Efectivamente, la iniciativa fue mía", dijo.

Entre sus más destacadas declaraciones están estas:

"La consulta tuvo raíces profundas, claras y estrictamente democráticas. Decidí avanzar para canalizar institucionalmente aquel clamor que pedía a Cataluña como estado nuevo de Europa".

O: "No se trataba de hacer una consulta o proceso participativo con vinculaciones legales inmediatas, sino de conocer la opinión de la gente después de inmensas movilizaciones ciudadanas".


Artur Mas: La consulta tuvo unas raíces profundas, claras y estrictamente democráticas



El ex president habló del "cambio de formato" de la consulta después del primer aviso del Tribunal Constitucional. Reconoció que recibió otro por "correo eletcrónico" tras elaborar la segunda votación, si bien su razonamiento fue este: "Si aquello era delito, ¿cómo es que el TC no hizo nada para hacer obedecer su resolución?".

Pero el juez y presidente del Tribunal Superior de Catalunya, Jesús Maria Barrientos, se dirigió al ex presidente de manera seca y cortante: "Ese no es el objeto de su declaración, usted no puede lanzar interrogatorios aquí, usted viene como acusado y no debe formular preguntas, usted se limita a responderlas si lo desea".

Dos realidades contrapuestas

La brecha entre el independentismo catalán y el gobierno español empezó a agrandarse de manera inevitable a partir de junio de 2010, cuando el Tribunal Constitucional, en respuesta a un recurso del PP, decidió que era inconstitucional el Estatuto de Autonomía acordado por el gobierno catalán y el español de Rodríguez Zapatero (y apoyado por la ciudadanía catalana en un referéndum).

Un día después tuvo lugar en Barcelona la mayor manifestación a favor de la independencia vivida hasta entonces, con un millón de personas según la Guardia Urbana, un millón y medio según Ómnium Cultural y 56.000 según la empresa Lynce.

Para legitimar el proceso de independencia que tenía gran resonancia en las calles, se convocaron dos elecciones anticipadas, en 2012 y en 2015, de modo que en menos de cinco años hubo tres elecciones autonómicas catalanas.

De la mayoría parlamentaria independentista de 2012 surgió la consulta de 2014. Ya las últimas se convocaron con carácter "plebiscitario" para legitimar el proceso de independencia y se presentaron juntos el centro-derecha (Convergencia i Unió) y el centro-izquierda (ERC) nacionalista.

La abstención de la izquierda asamblearia de las CUP, a cambio de la renuncia de Artur Mas, derivó en una nueva mayoría parlamentaria independentista con Oriol Puigdemont como presidente.

En Comú Podem, nueva coalición de izquierdas surgida al calor de los círculos y de la irrupción de Podemos, apoya el derecho a decidir aunque no se posiciona claramente respecto a la independencia. Podemos, desde Madrid, también ha defendido el derecho a la autodeterminación aunque expresa su preferencia por el no.



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