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En Argentina, todas las mujeres están de luto

Bajo el lema de "Ni una menos", organizaciones feministas han convocado paros y manifestaciones por todo el país para alzar la voz contra la ola de feminicidios que asola el país. Una mujer asesinada muere cada 36 horas

Las mujeres argentinas están de luto. Salen a la calle con ropas negras y pancartas en la mano.

Están de luto porque las matan. Porque saben que cada 36 horas una mujer es asesinada en su país.

Bajo el lema de 'Ni Una Menos', las mujeres argentinas se están organizando para enfrentarse de una vez por todas con la lacra machista que les niega el derecho a existir. Este miércoles, los grupos feministas del país han organizado marchas y paros en todas las ciudades.

La primera regla es vestirse de negro. La segunda, luchar por la vida.

I. Los crímenes que prendieron la mecha

En el fin de semana del 8 de octubre tuvo lugar el 31º Encuentro Nacional de Mujeres en la ciudad argentina de Rosario. Más de 70.000 mujeres marcharon por la ciudad contra la violencia de género. Sin embargo, al mismo tiempo que ellas se manifestaban y la policía reprimía su marcha, 6 mujeres eran asesinadas.

La gota que colmó el vaso fue el brutal asesinato de Lucía Pérez en Mar de la Plata. De apenas 16 años, Lucía fue drogada con marihuana y cocaína hasta que su voluntad acabó mermada. Posteriormente, dos hombres la violaron por vía vaginal y anal. No solo con sus penes, sino también con un objeto romo que, según la fiscal del caso María Isabel Sánchez, podría haber sido un palo.  

A consecuencia de la inhumana agresión, la joven perdió la conciencia y sufrió un reflejo vagal que le provocó la muerte.

De apenas 16 años, Lucía fue drogada con marihuana y cocaína hasta que su voluntad acabó mermada. Posteriormente, dos hombres la violaron por vía vaginal y anal provocándole la muerte.

Matías Farías, de 23 años, y Juan Pablo Offidani, de 41, fueron arrestados como supuestos agresores, pero la fiscal ordenó también la detención de un tercer hombre, Alejandro Maciel, que se cree que les ayudó a cometer la fechoría.

Después de abusar de la chica, los detenidos lavaron su cuerpo, le cambiaron la ropa y la llevaron a un hospital donde la abandonaron tras decir que había sufrido un desvanecimiento debido al consumo de drogas.

Lucía ingresó ya cadáver. La fiscal ha asegurado que "jamás" había visto "una conjunción de hechos tan aberrantes".

II. La cultura del abuso

El asesinato y abuso sufrido por Lucía ha indignado al país pero su muerte está lejos de ser un caso aislado. En 2015, 235 mujeres fueron asesinadas según el Registro Nacional de Feminicidios. La cifra se eleva a 286 si miramos los datos recogidos por La Casa del Encuentro, una asociación civil que lleva desde 2008 recopilando los datos de todas las víctimas de violencia machista de Argentina.

Nadia Coronel, integrante del Colectivo Mujeres de Negro, asegura que solo en un 30% de los casos se aplicó una condena justa.

En 2015, 235 mujeres fueron asesinadas por hombres en Argentina. 203 niños y niñas que quedaron sin madre por culpa de la violencia machista.

Según los datos oficiales, el 43% de las mujeres asesinadas tenían entre 21 y 40 años. El 70% de las veces, el asesino era un allegado de la víctima. En más de la mitad de las veces, su pareja.

Pero las mujeres no son las únicas víctimas. En 2015, 203 niños y niñas fueron también víctimas de la violencia machista a quedarse sin madre.

"Los feminicidios han ido en aumento, creemos que se debe al contexto de violencia de la sociedad que ha aumentado estos años", comenta la activista.

Coronel explica que en lo que va de año ya se han producido 211 feminicidios en todo el país. Asesinatos que en muchas ocasiones quedan invisibilizados.

"Por esto hemos decidido llamar a un paro de mujeres con la consigna 'Si nuestra vida no importa produzcan sin nosotras', es un paro en reclamo de mejores políticas públicas para prevenir la violencia de género", sentencia Coronel.

El colectivo feminista Ni Una Menos también ha impulsado su propia lista, llamada Primer índice de violencia machista. En palabras de uno de sus ideólogos, Martín Romero, la lista tiene por objeto mostrar la multidimensionalidad del problema de la violencia machista que "se expresa en acosos públicos y privados, violencia doméstica, económica o contra la libertad reproductiva o sexual".

"El feminicidio, trágico e irreparable, es la última de las estaciones de un tren que tiene un recorrido largo y muchas estaciones donde van emergiendo las distintas violencias que, de algún modo, se van naturalizando y apilando como capas de una cebolla", comenta Romero.

III. Parar el país para preservar la vida

Según la convocatoria de Ni Una Menos, de 13:00 a 14:00 de la tarde, todas las mujeres del país están llamadas a parar su trabajo y labores y salir a la calle vestidas de negro, como si se tratara de un larguísimo minuto de silencio. Por la tarde están previstas manifestaciones en todas las ciudades a las que también se pueden sumar los hombres.

"Yo particularmente no estoy de acuerdo con que los hombres formen parte del paro, porque lo que justamente se quiere hacer notar es la importancia que tienen las mujeres, tanto en los trabajos remunerados como en las tareas del hogar, en la producción del país. Si ellos paran invisibilizan esto", argumenta Coronel.

Pero el paro no es solo una protesta por los feminicidios, es también una lucha contra la violencia diaria que sufren las mujeres, la latente, la que forma parte ya de una ordenación social, la que está en la cultura. Y la que, por cierto, ocurre a lo largo y ancho del planeta.

"Hemos decidido llamar a un paro de mujeres con la consigna 'Si nuestra vida no importa produzcan sin nosotras', es un paro en reclamo de mejores políticas públicas para prevenir la violencia de género", explica una activista feminista.

IV. La resistencia se viste de negro

" Detrás del aumento y la saña de la violencia feminicida también hay una trama económica, la falta de autonomía de las mujeres nos deja más desprotegidas a la hora de decir no y nos convierte en blancos móviles de las redes de trata o cuerpos "baratos" para el tráfico de drogas y la venta al menudeo", asegura la convocatoria de la movilización de Ni Una Menos.

 "En Argentina existe una cultura machista arraigada en una sociedad patriarcal donde se expresan violencias contra las mujeres de múltiples formas", denuncia Romero. La brecha salarial, las mayores tasas de desempleo o el trabajo doméstico no remunerado también constituyen el día a día de un abuso normalizado hacia la mujer.  

El paro no es solo una protesta por los feminicidios, es también una lucha contra la violencia diaria que sufren las mujeres, la latente, la que forma parte ya de una ordenación social, la que está en la cultura

La periodista y activista Luciana Peker está de acuerdo con la visión de Romero, pero también apunta que las mujeres han formado una red de resistencia más fuerte que nunca. "Sí existe una cultura de la violencia y la violación, no es que sea diferente a otras partes del mundo, y mucho menos del resto de Latinoamérica. Pero también en Argentina, lo que pasa es que existe un movimiento de mujeres muy fuerte, muy organizado, muy potente desde hace 31 años. Lo que le estamos mostrando al mundo no es solo la cultura de violación sino la resistencia a esa cultura", asegura la periodista, que también forma parte de Ni una menos.

Los paros y las manifestaciones del Miércoles Negro son la acción más visible de esa resistencia labrada en la rabia y el dolor, pero las activistas tienen muchas más ideas que escribir pancartas o reunirse a debatir el abuso.

"Se pueden construir más refugios, se pueden implementar tecnologías para proteger a las mujeres que denuncian y están en riesgo porque sus agresores las siguen buscando pero todavía con más furia porque ellas denunciaron. Se puede generar subsidios para que las mujeres no dependan económicamente de los violentos. Se pueden hacer muchísimas cosas y nosotras vamos por todas esas cosas", garantiza Peker.

En las últimas horas, una emotiva carta escrita por Matías Pérez, hermano de Lucía, ha recorrido las redes sociales. En ella relata el momento en que su familia se tuvo que enfrentar a la noticia de que la joven fue brutalmente asesinada.

"Hay que tomar fuerzas y salir a las calles, para gritar todos juntos, ahora más que nunca: 'Ni una menos'", escribe Matías.

Ellas, ya están gritando.

 

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