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El anuncio navideño de Apple te hará llorar...

... pero quizá no por lo que te esperas

Parece que la Navidad ha obligado a la estrategia de imagen de Apple a tomarse un pequeño periodo de tregua. En su último anuncio, una chica se sirve de un iPad mini para regalar a su abuela una nueva versión de la canción que ésta grabó y dedicó a su marido en 1952. El tema es el estándar de jazz “Love is here to stay”, escrito por George Gershwin y publicado póstumamente en 1938. Todo transcurre entre lo emotivo y lo dulzón.

El choque que representa este anuncio con el spot lanzado en verano para publicitar el MacBook Air es notable. En este caso, nada de ñoñerías: aquí lo que se empleaba para vender era timing lento y bajos regordetes, es decir, trap, la aproximación desde el sur yanqui al acid a través del gangsta-rap. Un género nacido en los 90 que desde hace un lustro vive una segunda juventud. Que hace sudar. Que no escuchan tus padres, desde luego. Color, imagen dependiente del ritmo e iconos pop con banda sonora hecha por este chico de 28 años. Podría ser el bisnieto de Gershwin.

Pero no vayamos tan rápido. Cuidado con las conexiones entre ambos anuncios, porque en realidad sí que las hay. El trap es una música nacida en guetos negros. Las protagonistas del spot navideño también son de origen afroamericano. ¿Casualidad? ¿O se trata de apropiación de géneros y referentes culturales para universalizarlos? ¿Ya están otra vez las marcas desvirtuando y descontextualizando identidades propias para hacerlas amables al gran mercado?

En unos EE.UU. con el conflicto racial más vivo desde hace dos décadas, cualquier comentario social a esta última publicidad de Apple puede echar más vinagre en la herida. Pero hay que hacerlo: nada nace sin contexto, en el vacío social. La familia negra que aparece en el último spot vive una existencia aparentemente tranquila. Una casa grande y luminosa. Silencio alrededor de la misma. Un paseo apacible de la protagonista por la calle. No se ve alrededor esa policía que ha protagonizado los últimos casos de violencia racista en Ferguson o Staten Island, desde luego. En el trap del MacBook Air tampoco escuchamos ninguna referencia al uso de drogas, tan asociado al género. Es decir, Apple se acerca a la realidad de las cosas, pero mantiene la distancia suficiente para que su inmaculada imagen no se manche ni se perturbe con política, violencia o polémicas. No vaya a ser que perjudique sus ventas.

Lo que de verdad importa

¿Llegará un día en el que Apple se atreva a dar un paso más allá y realice una publicidad hiperrealista? Estamos pensando en la marca anunciándose de la siguiente y sencilla manera: una persona graba con su iPhone un caso de brutalidad policial y estas se hacen virales. Damos incluso una idea de eslogan: "En tu vida hasta cuando está en riesgo".

Eso sí que sería una aproximación valiente a lo que de verdad preocupa a la ciudadanía. Quizá el problema sea que ni Rodney King ni Mike Brown ni Eric Garner parecían tener un MacBook Air con pegatinas de colores.

Apple quiere hablarte de la vida, de la gente de carne y hueso... Apple quiere que te gusten los negros, pero no todos.

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