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“La crisis es la cortina de humo para establecer una agenda conservadora”

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Mujeres, indígenas y menores de edad son algunas de las víctimas de la "ofensiva legislativa" en Brasil, según la campaña de Amnistía Internacional

PlayGround

01 Agosto 2017 12:17

Más poder para que el gobierno pueda delimitar qué tierras son indígenas y cuáles pueden ser explotadas por la industria agropecuaria.

Más limitaciones para un aborto que en Brasil es ilegal excepto en los casos de violación y riesgo de vida de la madre.

Reducción de la mayoría de edad penal para que puedan ir a la cárcel los menores de 18 años a partir de los 16.

Más facilidades para comprar armas por parte de la población civil. 

Todos estos puntos son proyectos de ley que de alguna forma u otra circulan o han circulado en carpetas por los pasillos del Congreso brasileño. De vez en cuando, alguien aprieta con alguna de estas medidas conservadoras y se avanza en su conversión en ley.

Según denuncia Amnistía Internacional en una campaña lanzada este lunes, "esta agenda legislativa se está despachando a toda prisa en el Congreso utilizando como escudo la cortina de humo de la actual crisis política y económica".

Las palabras anteriores son de Jurema Werneck, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Brasil, que añadió: "Los derechos humanos están siendo objeto de un ataque frontal en Brasil, por lo que Amnistía Internacional ha decidido movilizarse para enfrentarlos".



En efecto, marcharon este lunes por la tarde frente al Congreso para frenar este tipo de medidas

El tema más candente es el de la deforestación. Creando un Grupo de Expertos para evaluar cuándo las tierras son o no asignadas a indígenas, el gobierno se aseguró en enero un mayor control sobre la selva del Amazonas, de forma que se puedan favorecer mejor los intereses del importante lobby abropecuario que existe en el legislativo brasileño.

En cuanto al aborto, el último intento de retroceso no fue a nivel nacional sino estatal. En Brasilia, un proyecto de ley avanza en la Cámara Legislativa para permitir que a las mujeres que decidan abortar se les enseñen cada mes imágenes de los fetos. Amnistía alerta de la presión de los grupos más conservadores y religiosos —aliados del gobierno— para que se prohiba el aborto incluso en el caso de violación.

“El Congreso tiene que decidir de qué lado está. O sigue la tendencia de los países de América que han decidido proteger la salud y los derechos sexuales y reproductivos o se suma al pequeño número de países que se valen de leyes severas y crueles para violar el derecho de las mujeres y las niñas a tomar libremente decisiones sobre su cuerpo, su salud y su vida", expresó Werneck.

La reducción de la mayoría de edad penal a los 16, por su parte, se quedó varada por falta de consenso el año pasado en la Comisión de Justicia de la Cámara.

"Si se juzga a menores como adultos y acaban en prisión, se les pondrá en una situación extremadamente vulnerable, en la que sus derechos humanos correrán aún más peligro. Las prisiones brasileñas adolecen de hacinamiento grave, y las condiciones de reclusión son terribles en todo el país”, dijo Werneck.

El Congreso también frenó en 2015 el proyecto para favorecer el acceso a las armas por parte de la población civil. No obstante, otra propuesta de ley aún en estado embrionario llegó al senado este mismo mes para permitir a los vecinos de áreas rurales que tengan más fácil el acceso a armas de fuego.

"En un país con niveles de violencia con armas de fuego tan increíblemente altos, facilitar la posesión de estas armas es una auténtica temeridad", añadió Werneck.

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