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'Nieve socialista en las calles': el poema secreto de Allen Ginsberg a Bernie

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Toda gran amistad tiene sus altibajos, ¿pero qué provocó el desencuentro entre el poeta beat y el ahora precandidato a la presidencia de los Estados Unidos?

Luna Miguel

22 Febrero 2016 01:00

Si miras una fotografía tomada en los años 80 del actual precandidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Bernie Sanders, y del aclamado poeta de la Generación Beat, Allen Ginsberg, podrías pensar que se trata de la misma persona:

Pelo rizado, grisáceo y escaso. Ojos enormes y saltones, como de judío loco. Gafas de pasta negra, parecidas a las que hoy se asocian a modernos y proyectos de escritor. Y una actitud siempre risueña, siempre desafiante y directa.

En aquel tiempo, Bernie Sanders era alcalde en una ciudad de Vermot, al norte de los Estados Unidos. Muchos decían de él que no tenía pinta de político, que su aspecto podría ser más, quién sabe, como de un poeta desaliñado.

Por eso no resulta tan extraño que de aquella época hayan sobrevivido unas fotografías que relacionan directamente a Sanders con el que fue líder de toda una generación de poetas, hippies y maleantes, Allen Ginsberg, recordado hoy por todos, entre otros textos por su himno Aullido.



Como tantos otros hechos y detalles de la vida de Sanders, su relación con el poeta siempre ha permanecido en la sombra, hasta que el año pasado, en junio de 2015, un periodista de The Guardian pudo acceder a un documento fascinante.

Después de mover cajas y cajas polvorientas de antiguos archivos pertenecientes al tiempo en el que Sanders fue alcalde de Burlington, el periodista británico dio con un papelucho en el que aparecía un poema escrito a mano.

Se trataba de un poema absolutamente inédito que pertenecía al mismísimo Ginsberg. El poema dice así:


Nieve socialista en las calles

Charla socialista en la librería Maverick

Niños socialistas chupando piruletas socialistas

La poesía socialista en bocas socialistas

—¿Las aves congeladas no son socialistas?

¿No son las nubes de nieve que bloquean la pista

el apaciguamiento socialdemócrata?

¿No es el cielo socialista propiedad

del sol socialista?

¿La tierra es socialista, los bosques, los ríos, los lagos,

las montañas pobladas, la sal socialista

de los océanos?

¿No es este poema socialista? A mí

ya no me pertenece.


En una conversación entre el periodista de la revista Forward, Allan M. Jalon, y el ensayista y mayor especialista en Allen Ginsberg de los Estados Unidos, Eliot Katz, descubrimos que efectivamente este poema es todo un hallazgo.

Katz se encontraba a punto de publicar un volumen de ensayo y poesía centrado en los poemas políticos de Allen Ginsberg, y cuando su pequeño poema para Sanders salió a la luz, ya era demasiado tarde para incluirlo en el libro.

Para Katz hay algo premonitorio en este texto, que aunque sea muy breve refleja a la perfección la ironía de Ginsberg y su apoyo a la política de Bernie Sanders. La premonición que guarda este poema no es otra que la de alzar a Sanders, como uno de los pocos socialistas “verdaderos” de los Estados Unidos.



¿Quién le iba a decir al poeta —¿o quizá lo intuía?— que aquel político de una ciudad nevada y oscura de Vermont acabaría llevando sus revolucionarias ideas a las puertas de la Casa Blanca treinta años después?

Pero ni Eliot Katz, ni las fuentes cercanas al poeta o al político, ni mucho menos los profesionales que llevan la campaña de Sanders pueden precisar mucho más a propósito de su relación con Ginsberg.

Hubo intercambios de cartas, visitas del poeta a Burlington, e incluso algún acto público en común… aunque hasta el momento es como si todo esto se hubiera mantenido en secreto, y salvo el poema manuscrito, una foto y varios testimonios que se contradicen, no existiera nada.

De modo que no contento con la información que el pasado junio había salido a la luz y con su charla con el especialista en Allen Ginsberg, el periodista Allan M. Jalon decidió investigar más a fondo y hablar hasta con el periodista que hizo la única foto que se conoce de los dos protagonistas, y que data de 1983.

Fue entonces cuando supo que la amistad entre ellos probablemente había comenzado en unos recitales celebrados en Vermont a los que Ginsberg y otros poetas y músicos asistieron invitados.

Según cuenta también a Allan M. Jalon el guitarrista Steven X. Taylor —que colaboró en aquellos eventos— algo muy curioso pasó entre Sanders y Ginsberg en uno de los actos:

Después de que el político presentara a Ginsberg, orgulloso de tenerle en su tierra y animado por haber encontrado en él una suerte de alma gemela, el poeta empezó a leer un texto sobre sexo anal, que acabó provocando que Bernie Sanders abandonara finalmente la sala.

¿De verdad alguien como Bernie Sanders pudo enfadarse por un poema como ese?

¿Debería Allen Ginsberg haber mantenido un poco las formas y leer algo más apropiado para un acto institucional?

¿Dejó mal el poeta al político?

¿O el político al poeta?

¿Cuándo hicieron las paces?

¿Y fue, acaso, el poema manuscrito y secreto que Ginsberg le dedicó a Sanders una suerte de carta de reconciliación? ¿De tratado por la paz? ¿De reconocimiento poético a modo de disculpa?

Puesto que nadie es capaz de responder a esas preguntas, sólo nos queda imaginar y seguir leyendo.

Imaginarnos a esos dos judíos locos.

Esperar para ver si en estas primarias el abuelo Bernie acaba cumpliendo los “sueños socialistas” que ambos ansiaban.

Vía Forward

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