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Me llamo Alexey, soy homosexual y así escapé de la policía rusa

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Una historia de valentía, lucha y amor

Alba Muñoz

10 Marzo 2015 06:00

Fotografías de Alexey Kiselev por Guillem Sartorio

La historia de Alexey Kiselev podría ser el guión de una gran película: el régimen ruso persigue a un joven por ser activista LGBT mientras mantiene un romance clandestino con un chico. Un día, mientras el protagonista se manifiesta a las afueras de un juzgado, un policía lo detiene, se lo lleva. En un gesto de audacia, y ante una grave acusación falsa, el joven consigue escapar de una comisaría de Moscú.

Alexey Kiselev, de 30 años, asegura que si no hubiera echado a correr ese día, probablemente habría muerto en la cárcel. Nos citamos con él en Barcelona, donde vive desde hace casi 3 años después de conseguir asilo político en España. 

Tu vida cambió cuando decidiste luchar por tu libertad: te hiciste activista. 

Sí, en 2007. Era el segundo año que celebrábamos el día del Orgullo Gay en Moscú. Por entonces no había problemas porque éramos pocos. Cuando el movimiento empezó a crecer, el poder reaccionó.

La dictadura de Putin cogió fuerza a partir de 2011 y la presión a los ciudadanos fue en aumento. Hoy tenemos una guerra abierta en Ucrania y se mata a los líderes de la oposición en lugares en los que hay más policía especial que turistas.

¿Te refieres al asesinato de Boris Nemtsov el pasado 27 de febrero?

Sí. Putin lo mató. Lo que vemos en los medios es teatro, dicen que fue asesinado por su islamofobia, pero no es verdad. Puede que los chechenos le dispararan, pero con ayuda de la policía especial.

¿Cómo terminaste en manos de la policía?

El 6 de mayo de 2012 hubo una gran manifestación por la manipulación de las elecciones, hubo mucha represión policial y disturbios. Yo también fui a la plaza Bolotnaya y me detuvieron de forma aleatoria, igual que a mucha gente. Después me soltaron.

Hasta que volvieron a detenerte.

Fue cuando fui a apoyar a las Pussy Riot durante su juicio, para mí son arte político, algo muy grande. Estaba en el exterior del juzgado con otros manifestantes cuando un policía me detuvo y me llevó a la comisaría. Me dijeron que era sospechoso de haber causado disturbios en la manifestación del 6 de mayo y de haberme peleado con agentes.

En aquellos momentos de tensión política esas acusaciones eran graves. ¿Tenían pruebas?

No, pero esto siempre funciona así. Cuando necesitan culpables, te citan como testigo o te detienen como fase previa para obtener información, eso les sirve para hacer una acusación más o menos creíble. Después te detienen de verdad.

¿Qué pasó?

Me pidieron mis datos, mi pasaporte, no les di nada. Estaba allí de forma ilegal. Tuve suerte la gran suerte de poder escapar.

¿Cómo lo hiciste?

Vi que la comisaría tenía una puerta trasera donde los policías salían a fumar, así que salí yo también. En un momento dado empecé a correr.

¿Hacia dónde fuiste?

Al metro, allí es fácil perderse. Después tuve que deshacerme de mi móvil, así que me compré uno nuevo con un número distinto. Llamé a mis amigos, los que no eran activistas, por si acaso les estaban espiando.

¿Cómo llegaste a España?

Casualmente tenía pensado irme de vacaciones a España y faltaba una semana para que se activara el visado. Así que me escondí una semana en un pueblecito, fui al aeropuerto y me compré el billete. Tenía miedo que me detuvieran en la frontera, pero pasé.


Todas las muestras de cariño hay que hacerlas en casa. Si vas al cine, paseas por la calle, tienes que marcar distancia, estar callado



¿Sabes si te buscaron?

No estoy empadronado en Moscú, sino en casa de mi madre. El mismo día en que escapé de la comisaría fueron a buscarme allí. No puedes imaginar el alivio que sentí: tres meses después de aterrizar me dieron el visado. 

¿Tenías miedo a que te repatriaran?

Sí. Podría haber acabado en prisión, allí habría muerto o me habrían contagiado enfermedades. La gente es muy agresiva con los gays.

¿Por qué hay tanto odio hacia los homosexuales en Rusia?

Es una rabia producida por la propaganda. Hay mensajes de odio contra los gays en la televisión, en los discursos, en todos lados.

¿Qué dicen de vosotros?

Dicen que es una enfermedad, que somos antirrusos, proeuropeos, que destruimos tradiciones rusas, la cultura rusa…

Sois monstruos.

Hemos sido el enemigo público número uno, ahora por delante sólo están los ucranianos, que oficialmente son unos fascistas. Las dictaduras necesitan enemigos y en este tema los rusos son muy incultos: engañarlos es fácil y rápido.

¿Cómo es la vida de los gays en Moscú?

Esconderse. Todas las muestras de cariño hay que hacerlas en casa. Si vas al cine, paseas por la calle, tienes que marcar distancia, no hablar.

¿No hay lugares clandestinos?

En Moscú y en San Petesburgo hay muchos, pero están escondidos. A veces la policía hace redadas con la excusa de que buscan drogas.


En Rusia la gente cree que Europa es horrible, que está llena de inmigrantes y homosexuales



¿Te pueden encarcelar por ser gay?

Si yo tengo un amor no me pueden encarcelar, pero desde 2010, si voy por la calle y digo que mi amor es normal, o le doy un beso, me pueden multar. Para empresas y medios de comunicación las multas son enormes. Muchos medios pequeños no pueden sobrevivir a ellas.

¿Por qué crees que Putin soltó a las Pussy Riot? ¿Por no dañar su imagen internacional?

No, lo hizo porque es machista. A las chicas las castiga un poco, a los chicos mucho.

¿Por qué no se desgasta el poder de Putin?

Él utiliza el miedo. Si no está él, algo malo sucederá en Rusia: una guerra, costumbres europeas…en Rusia la gente cree que Europa es horrible, que está llena de inmigrantes y homosexuales, que la crisis económica es brutal. Y es en Rusia cuando la crisis significa hambre de verdad.

Llevas casi 3 años viviendo en Barcelona. ¿De qué vives?

Me mandan dinero desde Rusia. Antes de huir yo tenía un pequeño negocio en un mercado, vendía móviles. Aún vivo de ello.

¿Estás muy conectado a la actualidad de tu país?

Intento no leer nada, lo intento, es insoportable. Los rusos, incluso los opositores a Putin, no creen que la cosa no esté tan mal. Eso es porque no lo ven desde fuera. Es como estar en la guerra: allí dentro no tienes miedo, matan a tus amigos, tú también matas, es lo normal. Cuando estás fuera viene el terror.

Antes de huir a España tenías pareja. ¿Cómo estáis?

Hemos intentado que venga, pero no es posible debido a leyes españolas. 


Los rusos no se sienten culpables de nada, todo es culpa de Putin. Yo me siento responsable como ciudadano



¿Por qué?

Él tiene nacionalidad de Tayikistán, vive en Rusia como ilegal. Tendría que ir a su país, estar allí un mes y después tramitar su visado. Pero no puede ir porque su familia quiere casarlo con una chica. Tampoco queremos intentarlo más. Creo que hemos aceptado la derrota, es demasiado tiempo y distancia.

Vaya, lo siento.

Él es quien lleva mi tienda, el que me permite sobrevivir aquí. Tiene miedo de que si perdemos ese negocio me podría quedar sin ayuda económica.

¿Tienes amigos rusos?

No tengo amigos rusos aquí, soy rusofóbico. No puedo hablar con ellos porque no se sienten culpables de nada, todo es culpa de Putin. Yo me siento responsable como ciudadano.

¿Tienes esperanza?

Para ser sincero, no. Putin no necesita dinero ni alianzas: va a escribir su nombre en el libro de la Historia aunque sea con sangre.


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