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7 cuentos para una generación llena de miedos

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Terror, vampirismo, maternidad, violencia, enfermedad, millennials... la escritora Aixa de la Cruz publica Modelos animales (Salto de Página), un libro de relatos estremecedor

Luna Miguel

09 Marzo 2015 06:00

Imágenes de Elena Montemurro

No sabemos lo que es la violencia hasta que nos topamos de lleno con la sangre. En una sociedad tan limpia, tan blanca, tan aparentemente perfecta como la nuestra, tendrán que llegar las vísceras para despertarnos. Tendrán que llegar los tortazos. Los puños llenos de realidad. La literatura de Aixa de la Cruz es precisamente eso, una patada en el estómago del lector, que mientras se sienta cómodo en su sofá para aventurarse a leer lo que esta chica de 26 años tiene que decirnos, acaba sintiendo en sus entrañas un poco de dolor. Un sentimiento que se revuelve. 



Aixa de la Cruz acaba de publicar Modelos animales, un libro de relatos en los que no cabe la palabra piedad. De la Cruz es consciente de que los sentimientos de odio y de asco son aquí desmedidos, pero no puede ponerle remedio: el mundo es así. ¿Para qué embellecer lo que siempre estará sucio de por sí? Preguntamos a Aixa a propósito y esto es lo que nos respondió: “recuerdo que en una ocasión estaba en la estación de buses del DF y entré en el quiosco a comprar un revista de moda. Al lado de las Vogue y las Cosmopolitans de rigor, me encontré con una revista sensacionalista cuya portada era una cabeza cercenada, servida en un plato. Se me ha quedado grabado el detalle de que tenía un ojo abierto y el otro cerrado”.

 

Aixa nos lleva por los pasillos de la obsesión, de la maternidad, de los desórdenes alimenticios o del miedo generacional


Porque no sabemos lo que es la violencia hasta que nos topamos de lleno con la sangre. Y tampoco sabemos lo que es el horror hasta que nos obligamos a salir de la comodidad de nuestro hogar, y nos enfrentamos a otros mundos desconocidos y perversos. La escritura de Modelos animales, cuenta Aixa, fue concebida entre 2011 y 2014, unos años en los que su vida encontró hogar en España, después de haber pasado largas temporadas en México. Fue precisamente en ese país donde ella encontró la violencia como nunca la había visto en el nuestro. Quizá Modelos animales sea el resultado de esa brutalidad. Como una especie de resaca de todo lo que allí había vivido.



Hay sangre, sí. En estas páginas hay tanta sangre como odio, rencor, fracaso y muerte. Decía la escritora Mary MacLane que una mujer conoce tales palabras, y que nunca debería privarse de contar la verdad. Aixa de la Cruz cuenta la verdad con pelos y señales, no para ser provocadora, sino más bien para despertar al lector. Por eso en estas 140 páginas es difícil despegarse, saltarse un solo párrafo o desatender a las historias. Mediante siete relatos de distintas longitudes, una voz predominante femenina nos lleva por los pasillos de la obsesión, de la maternidad, de los desórdenes alimenticios o del miedo generacional. ¿Pero qué es lo generacional para Aixa de la Cruz?



Lo generacional es una madre con miedo a ser madre, que cree ver a su hijo convertido en vampiro. Lo generacional es una española becada en el extranjero que siente que no puede más y que acaba volviéndose loca. Lo generacional es un joven que regresa a provincias, y que siente miedo, que está solo. Lo generacional es haber sido malo, haber sido estúpido, haberse creído el rey del mundo en un triste cibercafé, cuando las identidades aún podían ser violadas, y cuando la vida consistía solo en soñar con un futuro distinto. Todos estos sentimientos contradictorios son los que recorren con fuerza Modelos animales, demostrándonos que a pesar de ser millennials —y de la aparente modernidad que eso implica— seguimos siendo una generación arriesgada a perderse, a diluirse en el odio. 

Es probable que los buenos libros sean aquellos que provocan sensaciones físicas en el cuerpo del lector


La manera de narrar de Aixa también tiene algo de generacional. Introducirse en sus relatos es como ver el capítulo de una serie perfecta y delirante de la HBO. Cuando preguntamos a la autora por este rasgo, ella responde que, efectivamente, desde hace algunos años vive inmersa en el mundo serial: “en estos momentos tengo un contrato de investigación en la Universidad del País Vasco para realizar mi tesis doctoral que se centra, de hecho, en series de televisión. Estoy analizando el modo en que la tortura en interrogatorios se vuelve un cliché recurrente en la ficción televisiva que se produjo después del 11 de septiembre. El último cuento del libro, Abu Ghraib, está directamente relacionado con ello.” No es difícil imaginar que cada uno de sus personajes pudiera tener un rostro reconocible de nuestros actores fetiche. Incluso el lector llega a imaginar que cada historia es solo el principio de algo más grande. Esto no puede acabarse aquí. 



Al final, Aixa nos deja con hambre. Con un hambre que es más bien gula de sangre y de entrañas. Modelos animales nos guía desde la excitación hasta el miedo, y desde el asco hasta la ternura. Es probable que los buenos libros sean aquellos que provocan sensaciones físicas en el cuerpo del lector, y aquí el lector saldrá lleno de babas y de cicatrices como si se hubiera enfrentado a una pelea con un monstruo. La única diferencia entre el monstruo y este libro, es que aquí todo es intensamente real. 


El único fantasma que puebla las páginas no es uno salido de la ciencia ficción, sino del propio corazón de la autora. Un corazón humano. Un músculo de verdad



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