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Ahora puedes soltar lastre en el mismo water en el que lo hizo Brad Pitt (a cambio de 10 dólares)

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Una app permite identificar los retretes disponibles en tus cercanías y con historias jugosas a su alrededor: alíviate allí donde lo hicieron tus celebrities favoritas

Mario G. Sinde

04 Marzo 2014 01:19

Cualquier persona que haya disfrutado de los placeres de la vida opulenta sabe que hay varias cosas que son mejores que el sexo: ducharse cada día, mear, beber agua cuando verdaderamente se tiene sed y, sobre todo, cagar. No hay mayor placer en esta vida que, en un momento de apretón, cuando todo parece desmoronarse y tu fisiología irse al garete como la Torres Gemelas tras el segundo impacto del avión, poder rozar la loza tibia de un retrete y dedicarle todo el tiempo necesario a la liberación de los rehenes. Ese momento en el que el esfínter se dilata y empieza a deslizarse suavemente la pesada carga del intestino provoca una sensación de felicidad prolongada que jamás reproducirán ni las drogas ni el sexo oral. Es, sencillamente, incomparable.

Por tanto, el acto de defecar, exonerar, vaciar la cloaca o rescindirle el contrato a Kaká -los sinónimos y eufemismos serían interminables, porque no hay nada más humano que la deposición de la hez en la concavidad del trono- es algo importantísimo, y se comprende que haya gente que se lo tome muy en serio. No se puede cagar en cualquier sitio. No se puede uno acuclillar en el primer agujero que pase por delante y hacer fuerza sin más. Lo de cagar en el campo y limpiarse con las páginas de opinión del Marca es algo inaceptable, y menos aún hacerlo con hojas salvajes (cuidado con no pillar ortigas). Así que se comprende que haya gente que convierta el aseo -o WC, o lavabo, o guáter- en un sanctasanctorum más sagrado que el del Templo de Salomón, e incluso se compran tazas japonesas de las que lanzan chorros de masaje al acabar el trance de liberación.

Pero, ¿qué ocurre si no estás en casa? Como decía José María García, a las retransmisiones de fútbol se va duchado, cagado y cenado, y es prudente dejar los restos en casa para no sufrir los azares de un apretujón inapelable. Pero si la catástrofe se produce, entonces hay que hacerlo con estilo. Y para eso ha nacido Airpnp, una aplicación que te ayuda a detectar dónde hay un urinario (o tigre, si las aguas son mayores en vez de menores) a la altura del lujo que exige tu intestino grueso. Por ejemplo, si tú tienes un WC particularmente ilustre (en el que haya hecho de cuerpo, por ejemplo, Tom Cruise), puedes añadirlo al directorio de Airpnp para que la gente pueda detectarlo y utilizaro (previo pago, por supuesto: si en FNAC te cobran 20 céntimos, en el trono donde jiñó Brad Pitt podrían ser 10 dólares). Se puede bajar aquí. Por cierto, ¿no les recuerda un poco a la guía de wáteres útiles para momentos de urgencia que proponía George Constanza como modelo de negocio en una temporada de “Seinfeld”?

Todo esto tiene mucha relación con la pujanza de los aseos privados exclusivos para los miembros del club de la caca en Nueva York y la nueva moda de los urinarios públicos en San Francisco, más coquetos y beneficiosos para el medio ambiente. ¡Lo que faltaba! Que ahora cagar fuera hipster.

AirPNP

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