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Admítelo: la cultura de la violación nunca será moderna

#nomascobras es la clase de campaña publicitaria que nunca debería haber tenido lugar

Con el fin de modernizar su imagen, el mes pasado la crema para herpes labiales Zovicrem puso en marcha en Twitter el HT #Nomascobras. Suena poco sexy, ¿verdad? Herpes. Lo mismo debieron pensar durante el proceso creativo la agencia responsable de la ambiciosa campaña y la marca en sí.

Y digo ambiciosa porque el resultado ha quedado bastante redondo, con página web, cuenta de Twitter y una app gratuita para móviles alrededor de la cual gira el producto. El diseño es discotequero y la enunciación enrollada, directa para apelar a gente joven con ganas de fiesta y ligoteo.

En su cabecera, un chico intenta besar a una chica que se aparta con cara de asco. El texto promete poner punto final a semejante ultraje: a juicio de la campaña, intentar besar a alguien y que se aparte es una injusticia.

La cobra: ese arqueamiento corporal que busca evitar un tierno beso. Es injusto.

— nomascobras (@nomascobras) julio 4, 2014

¿Pero cómo va a ser tierno un beso que una de las dos personas no desea? Mientras miraba el timeline, un concepto empezó a flotar en mi cabeza, algo que ha empezado a sonar en las redes a raíz de casos como el del Beso Ciego, el vídeo en donde un gurú ligón de medio pelo besa a desconocidas por la calle.

Hablo, claro, de la cultura de la violación, aquella que normaliza esta agresión mediante ciertas actitudes sociales hacia el género, el sexo y la sexualidad.

Una cultura que, por ejemplo, llama “fiesta” a besar mujeres que no quieren ser besadas.

¿Quieres acabar con las temidas cobras? Descárgate nuestra app y que empiece la fiesta >> http://t.co/FSOKLh4nG5 http://t.co/DNiwOzRXc3

— nomascobras (@nomascobras) agosto 1, 2014

O “ligar” a engañar a una mujer para besarla sin su consentimiento.

Nueva forma de ligar: eliges a la persona, le das tu móvil, se distrae, buscas el hueco y… ¡beso al canto! >> http://t.co/uDlkFT4gZJ

— nomascobras (@nomascobras) julio 26, 2014

Una cultura que considera “deseado” cualquier beso sin tener en cuenta la opinión de quién lo recibe.

El HT #nomascobras es TT y Zovicrem para herpes labial sigue reduciendo el tiempo de espera para ese beso deseado :) http://t.co/qWet9kBFgg

— nomascobras (@nomascobras) julio 29, 2014

Que asume que una copa y una conversación hacen que una mujer te deba algo.

Le invitas a algo, encontráis complicidad, habláis, te sonríe… todo indica a que podrás darle un beso… Pero no, ¡va y te hace la cobra!

— nomascobras (@nomascobras) julio 6, 2014

Que habla de sexo utilizando palabras como “venganza” y, sin disimulo, trata a las mujeres de “víctimas”.

¿Para que estamos aquí? ¡Para cambiar la historia y repartir besos! Si te han hecho la cobra, vete preparando para la venganza.

— nomascobras (@nomascobras) julio 3, 2014

Con la app #nomáscobras mientras tu víctima mide lo sexy que es, tu buscas hueco para atacar y darle un beso

— nomascobras (@nomascobras) julio 29, 2014

Con la App de #nomascobras primero detectas a tu víctima, activas la sexyexperience y ¡voilá, beso pillado!

— nomascobras (@nomascobras) julio 19, 2014

Y en la que al final, en lugar de cabezas disecadas en la pared, cuelgas fotos de tus presas en Instagram.

Con la app de Zovicrem para calenturas, cuando acabas con la cobra consigues foto. Compártela en #nomascobras http://t.co/moJDAaCxEa

— nomascobras (@nomascobras) julio 22, 2014

Sin querer creer aún que lo que estaba viendo era tan perturbador como parecía, fui a su web y me recibió un minijuego: una versión del clásico Space Invaders donde el pelotón de marcianos invasores era sustituido por símbolos femeninos que lanzan, cómo no, serpientes. Tu objetivo como solitario símbolo masculino es lanzar besos y eliminarlas antes de que acaben contigo.

He aquí una representación minimalista de la guerra de los sexos, tópico casposo donde los haya, que te entretiene mientras esperas a que te expliquen cómo cazar besos con un señuelo tecnológico.

Cientos de adolescentes no correrán a la farmacia a comprar Zovicrem: el único éxito publicitario al que todo este trabajo puede aspirar es que las discotecas se llenen de chavales usando la app, y que a algunos les termine sonando la marca.

Encantados en su papel de tío lejano enrollado, Zovicrem les regala el juguete más llamativo del escaparate, con independencia de que esté construido a base de estereotipos dañinos que caducaron décadas atrás: la idea es que los niños corran a jugar con su pelota nueva, y que las niñas, objetos decorativos, no protesten si les cae un balonazo. ¿Y qué diferencia hay entonces entre este escenario y el patio del colegio donde se educaron nuestros padres? Apenas una pantalla plana y la cámara de 12 megapíxeles.

Lo que importa es el número de besos y sólo el número de besos. ¿Consentimiento? Pedir permiso para tocar a una mujer está sobrevalorado. Si te apetece, hazlo, estará distraída y luego qué importa lo que diga si ya le has dado el beso. El puñetero beso que ni siquiera es tal, igual que tocar un culo anónimo en una discoteca no es pillar cacho, o violar a alguien no es echar un polvo.

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