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Adiós al rosa y al azul: la moda infantil teje el arcoiris de la igualdad

La nueva tendencia de la moda para niños es la orientación unisex, una medida que vela por el respeto y la ética a la hora de vestir a nuestros hijos

Los niños visten de azul y las niñas visten de rosa. Esa es una de las pocas cosas que tenemos claras desde muy pequeños, cuando todo nuestro mundo gira en torno a esas dos cursis tonalidades potenciadoras de la desigualdad. Como si no existiera otra posibilidad, como si desde el día de nuestro nacimiento él tuviera que ser él, y ella tuviera que ser ella, sin posibilidad alguna de que el juego, la imaginación, o la magia existiera en nuestras vidas.

Sin embargo de un tiempo a esta parte las marcas de moda infantil ya vienen replanteándose los esquemas y velando por un futuro distinto, en el que los colores no definan un sexo tanto como una actitud. Niñas con camisetas verdes, niños con jerséis naranjas y dibujos de animales. Niñas con estampados de cuadros, niños con zapatillas brillantes que les llevarán más rápido hacia las estrellas.

Esta es precisamente la filosofía de la marca Tootsa MacGinty, la de producir “ropa bonita, ética y de calidad para todos los niños”. ¿Su inspiración? El arcoiris. ¿Su meta? La de conseguir que el infante siga siendo infante, sin presiones del mercado y sin la sexualización brutal con la que la publicidad, las revistas para adolescentes e incluso las marcas convencionales suelen teñir sus prendas.

Adiós al rosa y al azul

El caso de las niñas suele ser mucho más pronunciado que el de los niños. Sin ir más lejos, hace una semanas en las redes sociales todos nos echábamos las manos a la cabeza al conocer la noticia de que Carrefour vendía bikinis con relleno para chicas de entre ocho y doce años, dándoles la posibilidad de ir a la playa mostrando unos pequeños y abultados pechos, incluso si ellas aún no estaban desarrolladas.

En 2010, la cadena Primark ya tuvo que quitar del mercado un producto parecido. La polémica ya no vino sólo por los defensores de los derechos de los menores que intuían aquellas prendas como objetos que dan lugar a la erotización de las niñas, sino también por los propios usuarios de Internet, que se preguntaban p or qué un menor ha de ser sexualizado antes incluso de que éste haya definido sus gustos, sus intereses o su propia orientación.

Afortunadamente, las propuestas y los diseños neutros y plurales de marcas como Tootsa MacGinty, Emery Ellis, Imps & Elfs o Mini A Ture ponen de manifiesto que otra infancia es posible. Pero más allá de las propias firmas, también existen campañas de acción como las de Pink Stinks, cuyo lema es el de “hay más de un camino para ser una niña” y en cuya web podemos encontrar algunos de los productos más sexistas del mercado, los cuales la propia web se encarga de denunciar.

Como decía Emma, una de las adolescentes entrevistadas en el reciente y exitoso reportaje “The Shadow Sex”, en el San Francisco Magazine, “hay quienes ven el mundo en una tonalidad que va del rosa al azul. A veces, cuando me preguntan, yo digo que soy dorada”. Luchemos para que nuestros hijos sean de oro. Para que en el futuro su gran tesoro sea el de la libertad de decidir.

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