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Acorrolamientos, tocamientos o insultos: el acoso como norma en las discotecas

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El acoso sexual no se considera como tal cuando ocurre en un ambiente de ocio nucturno y bajo los efectos de las drogas

Margaryta Yakovenko

26 Febrero 2016 18:04

La escena se repite cada fin de semana. En la oscuridad de una discoteca con música a un volumen que te bombardea el tímpano, las luces estroboscópicas recorren a la gente de la sala revelando comportamientos que en un ambiente normal nos parecerían repugnantes e inaceptables.

Sin embargo, impresiona conocer que los acorralamientos, tocamientos e insultos no son percibidos como acoso sexual por los jóvenes cuando ocurren en un ambiente de ocio nocturno.

Tampoco lo son el agarramiento de las chicas por la cintura o la insistencia en dar un beso.

Así lo revela el informe presentado esta semana por Fundación Salud y Comunidad (FSC), que pone el foco sobre los comportamientos sexistas habituales que llenan las salas de ocio españolas.

El informe de FSC, que ha recogido testimonios de jóvenes entre 18 y 35 años, identifica un termómetro con cinco niveles de acoso sexual que se producen de forma habitual.

1. En el primer nivel está la cosificación de las mujeres a través de la vestimenta de las representantes o las camareras. También los comentarios sexistas, los insultos y los tocamientos no consentidos.

La razón de que este acoso sexual hacia la mujer no sea percibido como tal se debe a que se produce en un ambiente nocturno con consumo de drogas de por medio. El machismo se convierte en lo corriente, en lo tolerable.

2. En segundo lugar le siguen los acorrolamientos, un inexplicable derecho que los hombres creen tener sobre la mujer, el hecho de invitar a copas con un claro objetivo sexual o la insistencia si la chica se niega a aceptarlas.

3. En el tercer nivel encontramos las prácticas no consentidas dentro de relaciones sexuales sí consentidas.

4. En el cuarto nivel las agresiones a chicas que han consumido drogas y no controlan sus actos.

5. En el quinto nivel se encuentra el culmen de las agresiones machistas: la violación.

Los comportamientos de los tres primeros niveles no están percibidos como acoso por los jóvenes.

Ante el acoso a las mujeres se les suele preguntar: ¿ibas muy borracha?. Los hombres son justificados con la premisa de que por el alcohol, no se pudieron controlar.

Otro de los datos que revela este informe es el sexismo latente que despiertan las drogas: su consumo consigue que la violencia ejercida a las mujeres, muchas veces camuflada a través de acciones cotidianas, aparezca en discotecas de una forma rotunda.

Asimismo, el consumo de drogas en ocasiones tiende a justificar la agresión a la mujer. Ante el acoso a las mujeres, a ellas se les suele preguntar: ¿ibas muy borracha? Paralelamente, los hombres reciben justificación con la premisa de que, por culpa del alcohol, no se pudieron controlar.

FSC denuncia que hasta ahora, las campañas preventivas iban dirigidas a las chicas jóvenes, para que se controlen y limiten sus comportamientos, cuando en realidad, deben enseñar a los chicos a no confundir flirteo con sexismo.

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