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AK47: 10 ingredientes secretos del arma más global

El periodista y escritor inglés Michael Hodges publica en España un extenso reportaje que explica por qué este arma es la más popular del mundo

67 años después de que Mijaíl Kaláshnikov (1919-2013) diseñara el fusil de asalto más famoso del mundo, este sigue siendo fabricado a gran escala en numerosos puntos del planeta. “Milagrosamente resistente, ingeniosamente sencillo y devastadoramente efectivo”, el invento de este granjero convertido en ingeniero revolucionó el modo en que se utilizaban las armas en el campo de batalla y cambió el propio mundo.

El periodista británico Michael Hodges publica en España AK47, la historia del arma del pueblo (Lengua de Trapo), un extenso reportaje sobre el fusil que posibilitó a la Unión Soviética el control sobre el territorio ganado a la Alemania nazi, fue icono de la revolución en el Tercer Mundo y el logo de Osama Bin Laden, pero también el cetro de poder de los raperos estadounidenses. “La globalización había consistido en la imposición de los productos estadounidenses en el mercado mundial. El kaláshnikov ha cambiado eso. Es el primer producto del mundo realmente global, funcionando en sus propios términos, por encima de todas las culturas y países que podrían reclamarlo como suyo”. Estos son 10 de los instantes históricos que explican por qué el arma con el cargador curvado es la novia más deseada del planeta.

1. Granjero fugitivo

Antes de convertirse en un héroe soviético, Mijaíl Kaláshnikov fue Misha, un joven granjero que había ido a parar a un campo de trabajo por orden de Stalin. Se escapó y se convirtió en fugitivo y enemigo del Estado. Fue en la granja de su familia, buscando soluciones ingeniosas para hacer durar la maquinaria, donde desarrolló su interés por la mecánica. Entonces, su mejor amigo, Gavril Bondarenko, le hizo un regalo peligroso y mágico que iba a ser la semilla de su inspiración: un revólver Browning norteamericano.

2. Objetivo: nazis

Kaláshnikov estaba obsesionado con hacer un arma contra el fascismo para salvaguardar a su patria. Miles de soldados rusos armados con carabinas fueron masacrados por las modernas ametralladoras alemanas. Tras meses de trabajo, el prototipo de Mijaíl concursó contra los de otros ingenieros (los fusiles eran lanzados desde las alturas, enterrados, sumergidos, expuestos a una tormenta de arena). El AK47 fue el vencedor: era resistente, sencillo y muy sólido. Sobre todo, era económico: duraba más que ninguno y apenas necesitaba mantenimiento.

3. AK47 contra los rusos

 Afganistán

Paradójicamente, miles de soldados rusos murieron por fuego de AK en los diez años de conflicto de Afganistán desde 1979, también en manos de los chechenos separatistas. “Estoy orgulloso de mi invento, pero me entristece que lo usen los terroristas. Hubiera preferido inventar una máquina que pudiese utilizar la gente y ayudase a los granjeros en su trabajo. Por ejemplo, uno cortacésped”, dijo Mijaíl Kaláshnikov.

4. La joya de Vietnam

En Vietnam, Estados Unidos luchaba con M16, un fusil que no funcionaba bien en los bosques del sudeste asiático. Los soldados americanos “los odiaban” y aprovechaban para robar los kaláshnikov a los soldados muertos del Viet Cong en cuanto podían: “¡Un M16 deja de funcionar si le escupes encima!”. Las películas de Rambo y Robert de Niro ( El Cazador) se convirtieron en las herramientas para contar la derrota americana contra los "despiadados" vietnamitas. Por supuesto, estos heroicos soldados dominaban los AK como nadie.

5. Fusil hippy

Después de Vietnam, el AK fue considerado por estudiantes e intelectuales de Occidente como un arma antiimperialista: “Una imagen icónica de la revolución e incluso más poderosa que la hoz y el martillo, y aún, a finales de los sesenta, menos manida. Imagina a los estadounidenses admitiendo ante el mundo que un arma socialista de veinte años era mejor que su moderna arma capitalista”, explica Hodges.

6. ¡Africa Kalash!

Una de las particularidades del AK es que convierte a un tonto, también a un niño, en una máquina de matar individual. África vivió su propia paranoia del kaláshnikov después de que la URSS, China y Corea del Norte enviaran allí toneladas de armamento. Al principio habían sido un símbolo de liberación: en Mozambique y Angola los guerrilleros llamaban a sus hijos Kalash para celebrar el rol vital del arma en la lucha contra el colonialismo portugués, pero los niños soldado fueron los más tristes protagonistas de una máquina de muerte que aún no ha terminado.

7. Bin Laden dixit

Bin Laden

En la yihad moderna, el AK47 es un poderoso símbolo que Al Qaeda popularizó en los vídeos que Osama Bin Laden, que siempre aparecía con uno a su lado o en su regazo: “Coger un AK47 conecta a los yihadistas con una gran variedad de guerrilleros en Palestina, Afganistán, Irak”, explica uno de los protagonistas del libro. Aunque los mayores éxitos de Qaeda se hayan conseguido con bombas, los AK ofrecen una ventaja única: “No necesitas dispararlo para conseguir tu fin”. Tras veinte años de guerra en oriente próximo, el AK se convirtió en un icono de la lucha árabe contra el sionismo y el imperialismo occidental.

8. Venganza de instituto

Las compañías estadounidenses empezaron a fabricar sus propios kaláshnikovs para el mercado nacional. Con videojuegos como Doom o Counter Sktrike, los jóvenes americanos de clase media empuñaban vorazmente sus AK en batallas de Internet, y estos fusiles “rebeldes” se convirtieron en el arma perfecta para asesinar a los compañeros de clase que les hacían bullying, como sucedió en el instituto de Columbine en 1999 (aunque esta matanza se perpetró con otro fusil de asalto, el TEC-DC9). La cultura rap también adoptó el fusil como arma identitaria: “Los pistoleros, no contentos con ser solo criminales, se transformaron en tipos esotéricos y exhibicionistas que disparaban sus AK desde las ventanillas de sus coches en una versión moderna de las justas medievales”.

9. Mijaíl arrepentido

Mijaíl Kaláshnikov

“¿Cómo podía yo saber cuánto iba a durar el AK o lo que iba a hacer en el mundo? Ahora lo sé bien. El AK fue una vez mi criatura, pero escapó a mi control. No puedo educarlo, ya ha crecido”. Kaláshnikov no cobró nunca derechos de autor y ha vivido siempre de una pensión y de los acuerdos comerciales para poner su apellido a productos como Vodkas o navajas.

10. Un brindis por el negocio

En verano de 2004, Vladimir Putin envió una botella de vodka ruso al abstemio George W. Bush. Tenía forma de AK47. Con este gesto, el presidente ruso recordaba a su homólogo americano de dónde venía el mejor fusil de asalto de la historia, pero también venía a decirle que brindaran, que la patria ya no importaba, que ahora era en su país donde el AK era un negocio.

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