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25I-NBOMe, la droga que gana terreno como 'el nuevo LSD'

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Considerada un buen sustitutivo del LSD por sus efectos alucinógenos y difícil de dosificar, la sustancia sigue sumando víctimas mientras gana popularidad

Luis M. Rodríguez

02 Febrero 2016 21:13

Cuando entramos era como una escena de CSI: sangre esparcida por las paredes, los suelos y el sofá, y un hombre y una mujer desnudos y cubiertos en sangre gritando como poseídos y claramente en un estado de demencia. El hombre estaba destrozando la casa, había sangre por todas partes. La casa estaba arrasada. Había otro hombre en el suelo sufriendo un síncope cardíaco, con graves problemas para respirar, y el tipo que nos dejó entrar sentado en una silla en estado de shock”.

En shock quedaron también Gerard Banks y su amigo Michal Krzeslak cuando se encontraron por sorpresa con esa escena. La descripción es del propio Banks. Sucedió el pasado 18 de enero en Cork, Irlanda.

La pareja de amigos volvía a casa aquel lunes después de haber salido a tomar algo, cuando un griterío demente llamó su atención. Al acercarse a la casa de la que salían aquellos gritos, se encontraron con un cuadro digno de un aquelarre psicótico fuera de control.

La situación se saldó con seis personas hospitalizadas. Una de ellas, Alex Ryan, moría cinco días después. Tenía 18 años.

En un primer momento, el equipo hospitalario pensó que podía tratarse de un caso relacionado con la ingestión de la droga 2-CB, una feniletilamina psicodélica de la familia 2C. Más tarde se confirmó que se trataba de 25I-NBOMe, una sustancia pariente también conocida como N-bomb.

Desgraciadamente, la de Ryan no era la primera muerte relacionada con el 25I-NBOMe.

Microgramos de placer

El 25I-NBOMe es una droga de diseño derivada de la feniletilamina psicodélica 2C-I. Se vende bajo nombres como Smiles, Solaris, 25I o Cimbi-5 y se puede conseguir en forma de líquido, polvo o tableta. Por sus efectos alucinógenos y estimulantes, a menudo es considerada una sustancia sustitutiva del LSD.

Se cree que el 25I-NBOMe no genera dependencia, pero lo cierto es que no se ha llevado a cabo test ninguno ni en humanos ni en animales, por lo que poco se sabe en relación a su potencial letal, su neurotoxicidad o sus efectos a medio y largo plazo sobre la psique o el comportamiento de quien la consume.

Quienes han experimentado con 25I-NBOMe hablan de experiencias psicodélicas reveladoras, de un aumento de la empatía y la conciencia, sin llegar a los niveles de introspección del LSD. Pero advierten, su riesgo es peligroso y debe ser abordado con "precisión médica".

El 25I-NBOMe es una droga de diseño derivada de la feniletilamina psicodélica 2C-I. Por sus efectos alucinógenos, a menudo es considerada una sustancia sustitutiva del LSD


25I-NBOMe, vía Animal New York

La sustancia se puede consumir disuelta en líquido o chupada de un papel secante y su ingestión viene acompañada de síntomas físicos como dilatación de las pupilas, aumento del calor corporal y distorsión visual.

El cénit de la experiencia psicodélica suele llegar entre tres y cuatros horas después de su ingestión. A partir de ahí, los picos y los valles se suceden, pudiendo extenderse durante cerca de diez horas. El viaje puede venir acompañado de momentos de ansiedad, confusión, nauseas, pánico, cambios bruscos en la temperatura corporal e insuficiencia cardíaca.

En su forma pura, el 25I-NBOMe se dosifica en microgramos. Una pequeña variación imposible de ver a simple vista puede significar la diferencia entre una experiencia placentera y la sobredosis

En su forma pura, el 25I-NBOMe se dosifica en microgramos. Una pequeña variación imposible de ver a simple vista puede significar la diferencia entre una experiencia placentera y la sobredosis

A raíz del suceso de Cork, las autoridades irlandesas han emitido un nuevo aviso sobre los riesgos potenciales del 25I-NBOMe y las demás drogas de la familia 2C.

“La gente joven debe estar avisada de que no existe un control de calidad sobre estas drogas. Hay problemas de pureza y contaminantes, y no existe ninguna manera de poder comprobar si lo adquirido o consumido es en realidad la sustancia prevista”, se lee en un comunicado.

Más allá de la pureza, el principal problema del 25I-NBOMe es que, en su estado puro —bajo la forma pequeños cristales—, su dosis se mide en microgramos.

Dicho de otro modo, una pequeña variación en la dosis, imposible de ver a simple vista, puede significar la diferencia entre una experiencia placentera y la sobredosis.

La de Alex Ryan es la quinta muerte por N-bomb contabilizada hasta ahora en Europa. Sólo el año pasado nos dejó 5 muertes relacionadas con el 25I-NBOMe en EEUU

El riesgo de la ilegalidad

Antes del suceso de Cork, el Centro Europeo de Monitorización de Drogas y Drogadicciones (EMCDDA) había registrado 32 casos de intoxicación por 25I-NBOMe y cuatro muertes relacionadas con la droga.

A nivel global, en el último lustro se han registrado muertes relacionadas con la droga en lugares como Australia, Gran Bretaña o Norteamérica. Sólo el año pasado nos dejó cinco muertes relacionadas con el 25I-NBOMe en EEUU.

A la luz de estos casos, muchos han señalado el fracaso de la vía criminal a la hora de aproximarse a estas sustancias de diseño. Para algunos analistas, la persecución es parte del problema, ya que anima a los productores a alterar la fórmula de sus creaciones constantemente para esquivar la ley.

Es decir, tan pronto como las autoridades añaden un compuesto a la lista de sustancias prohibidas, los fabricantes alteran ligeramente la composición química de su fórmula para seguir produciendo una sustancia similar, pero técnicamente distinta, que pretende ser legal. Al final, nadie sabe exactamente lo que está consumiendo. Ni qué efectos esperar. Ni a qué riesgos se está exponiendo.


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