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Un hombre regresa a un autobús ardiendo para validar su billete... y ahorrar

Parece una locura, pero tenía un buen motivo para hacerlo...

oi oi

El transporte público es un poco como los casinos, que aunque te pueda salir la jugada bien unas cuantas veces, al final la casa siempre gana. Colarte en el transporte público tiene, esencialmente, dos pros:

1) Ahorras pasta.

2) Te sientes un ninja.

Cuando te sales con la tuya unas cuantas veces empiezas a fliparte un poco, "total, los revisores nunca pasan", y te convences a ti mismo de que eres una especie de Robin Hood contemporáneo. No eres un jetas, eres un justiciero social. Y en toda esta peli que te has montado en la que estás por encima del bien y del mal se te olvida la norma nº1 de los casinos y el transporte público: la casa siempre gana. Así que el día que el revisor sí pasa, los contras del colarte te llegan en forma de bofetón de realidad:

1) Pasas una vergüenza que te mueres.

2) Te cae UNA PEDAZO DE MULTA que se te quita la tontería forever and ever.

A algunos esto solo nos sirve para dejar de colarnos en el metro, pero a otros les genera un trauma nivel, si el autobús en el que van montados se pusiera a arder, por sus santos cojones se volverían al bus en llamas a validar su billete como Dios manda.

"Ala, tía, igual has exagerado un pelín, ¿no?".

Ejem, pues resulta que no:

"Un pasajero de autobús se adentró en el infierno del puente Harbour en Sídney para pasar su tarjeta de transporte".

Resulta que el pasado septiembre un autobús de la capital australiana se incendió. Relax, que no murió nadie. Los 22 pasajeros consiguieron escapar. La parte surrealista de la historia llegó cuando, al analizar las grabaciones de seguridad, se encontraron con que un hombre volvió al interior del autobús para validar su tarjeta de transporte. Sí, el tipo prefirió jugarse la vida a arriesgarse a perder dinero.

Tal y como funciona el sistema de billetes de transporte público en Sídney, la actitud del hombre tampoco es de extrañar. El sistema de tarjetas Opal vigente en Sídney es bastante puñetero: cuando los pasajeros pasan la tarjeta al subirse en el transporte, se les cobra automáticamente el importa máximo por viaje. Posteriormente, cuando pasan la tarjeta al bajar, el cobro se ajusta al trayecto recorrido. Es decir, si el hombre no hubiese vuelto al autobús a pasar la tarjeta, le hubiesen cobrado el importe máximo posible, estuviera el autobús ardiendo, o no.

 

"No le culpo".

"Probablemente haría lo mismo, maldita tarjeta Opal, es un timo".

"Sinceramente, no le culpo. Si no la hubiese pasado seguramente hubiese tenido que pagar una cantidad de dinero ridículamente alta sin tener la oportunidad de conseguir un reintegro, a pesar de las circunstancias".

"Te indica lo grande que es el problema con estas tarjetas. Es más fácil arriesgar tu vida que intentar que te corrijan problemas con su sistema".

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