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Allie es dómina financiera: solo tiene que pedir dinero a sus sumisos y éstos obedecen

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En la dominación financiera, los sumisos regalan su dinero a una dominatrix para sentirse sometidos

Elena Rue Morgue

21 Abril 2017 06:00

Allie Knox es una tejana de 32 años. Estudió arqueología, pero su forma de ganarse la vida en lo único en lo que podría parecerse a la de Indiana Jones sería en el látigo: Knox es una dominatrix financiera.

"Me darás todo tu dinero", dice mientras mira directamente a la cámara. "Me lo darás todo. Trabajarás para satisfacerme, para impresionarme". El vídeo está editado con una espiral hipnótica girando sobre su cara. "Comprarás menos, por mí", prosigue. "Gastarás más en mí".



Este es solo uno de los varios vídeos que tiene a la venta en la web iwantclips.com en la que Knox pide dinero y regalos. Ver este vídeo ya les ha costado a quienes lo han adquirido casi diez dólares. Aun así muchos responden enviándole más dinero. O, como ella dice, "tributos".

Kox es lo que en la comunidad BDSM se conoce como "fin dom" (dómina financiera), y a sus fans les pone ser vilipendiados mientras ella les "saca los cuartos".

"Puedo decir mierdas como 'Págame para que pueda sentarme en la piscina esta tarde', y lo hacen". Es como cualquier otra forma de sumisión, pero en lugar de cuerdas y golpes, aquí la que sale dañada es la cuenta corriente. Para Knox el dinero el "la mayor forma de sentirse dominado".



El mundo de la dominación financiera (un subgénero del BDSM), ha explotado en los últimos años gracias a internet. Las dóminas como Knox convierten las transacciones financieras en un ejercicio de sumisión y humillación. Ellos, los "pay pigs" (cerdos que pagan) obedecen enviando dólar a dólar lo que sus findoms les exigen. En muchos casos, lo consiguen sin necesidad de quitarse la ropa.

Bitcoin y procesadores de pago como Google Wallet, además de las listas de deseos de Amazon, han hecho de estas transacciones algo irrisoriamente fácil. De hecho, Knox se ríe mucho cuando habla de su trabajo. Empezó su carrera en Playboy después de acabar sus estudios de arqueología en 2013. De ahí al porno, y finalmente al mundo findom. Desde que se dedica a esto ha conseguido pagar más de 100.000 euros de deuda estudiantil y puede hacerse cargo de su hermano discapacitado.

Ahora Knox trabaja solo un par de días a la semana y se gana la vida gracias a su "honestidad brutal", tal y como ella la llama, mientras sigue pidiendo a sus sumisos que le envíen dinero para que ella pueda seguir tumbándose al sol.



Pero, ¿qué aporta este fetiche a la parte sumisa? Puede que, de todas las fantasías de dominación y sumisión, una que puede dejarte sin blanca sea la más complicada de entender para quienes no participan de ella. Según explicó Steve, uno de estos cash pigs a la periodista de The Independent Rachel Hosie, "el subidón viene de la idea de la parte dominante invadiendo tu vida personal, en este caso, la financiera".

"La gente mide su valía por su dinero, así que utiliza esto como un método de autolesión psicológica", dijo. Visto así, tiene sentido: toda nuestra vida gira en torno al dinero, así que ¿qué podría ser más intenso a nivel de sumisión que dejar a alguien (una mujer bella y poderosa) que te ningunee metiendo las garras en tu plan de ahorros?. "La dominación financiera se basa en esta noción de los seres humanos y lo convierte en una perversión. Es íntimo, de una forma capitalista y masoquista", explica Steve.

Para él, la mayoría de sumisos se meten en el findom por problemas de baja autoestima y tienen una "inhabilidad para lidiar con el rechazo, la humillación, la soledad y miedo a ser rechazados en una sociedad que va demasiado deprisa".

[Vía Vocativ]

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