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Polémica tras un informe del FBI que sostiene que las comunicaciones entre el equipo de Trump y Rusia eran frecuentes

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Michael Flynn no fue el único que habló con funcionarios rusos, al menos otros 3 miembros de la campaña presidencial mantuvieron contactos asiduos con agentes de inteligencia rusos. Los críticos de Trump hablan de "escándalo colosal"

Margaryta Yakovenko

15 Febrero 2017 12:18

El escándalo que saltó ayer a los medios con la dimisión del consejero de seguridad estadounidense Michael Flynn por haber mantenido relaciones con Rusia cobra una nueva dimensión.

Un informe publicado por el periódico The New York Times apenas 24 horas después de la dimisión de Flynn, demuestra que él no fue el único en el entorno del equipo de campaña de Trump que mantuvo contactos con funcionarios rusos. Por lo visto, el FBI ha demostrado que al menos otras tres personas que formaban parte de la campaña de Trump han tenido comunicaciones frecuentes con funcionarios de la inteligencia rusa durante el 2016.

Se trataría de Paul Manafort, jefe de campaña de Trump durante varios meses, Carter Page, asesor de política internacional durante la campaña, y Roger Stone, un lobbista que también trabajó durante la campaña presidencial con Trump.

Desde el FBI aseguran que han conseguido interceptar llamadas de funcionarios de la campaña de Trump, y algunos de sus asociados, con miembros rusos del gobierno y de los servicios de inteligencia. No está claro si los agentes han tenido acceso a las llamadas de Page y Stone pero sí que han podido acceder a las de Manafort, un personaje que ya despertó polémica por haber sido asesor del expresidente ucraniano, cercano a Putin, Viktor Yanukovich.


Desde el FBI aseguran que han conseguido interceptar llamadas de funcionarios de la campaña de Trump, y algunos de sus asociados, con miembros rusos del gobierno y de los servicios de inteligencia.


Manafort, por su parte, ha negado cualquier acusación. "Esto es absurdo", ha declarado al New York Times. "No tengo ni idea de a qué se refieren. Nunca he hablado con conocimiento con oficiales de inteligencia rusos y nunca he estado involucrado con algo que tenga que ver con el Gobierno ruso o la administración Putin o cualquier otra cuestión que se investiga en la actualidad".

El FBI no ha querido revelar al periódico estadounidense más detalles, ya que la investigación sigue en curso, pero sí han dejado caer que fue la NSA la que interceptó en un principio llamadas entre personas asociadas a Trump y funcionarios rusos como parte de una investigación rutinaria y que luego a petición del FBI la agencia se dedicó a recoger la mayor cantidad de información relativa a esas llamadas.

Entre los datos recogidos se encuentra la conversación que Michael Flynn mantuvo con el embajador ruso en EEUU, Sergei Kislyak, en la que debatían acerca de las sanciones impuestas al Kremlin por Obama. Esa conversación fue ocultada por el propio Flynn al vicepresidente Mike Pence pero, de acuerdo a los últimos datos, no fue ocultada al propio Trump.


Trump fue informado de que su consejero de seguridad nacional había engañado a su vicepresidente acerca de sus contactos con Rusia pero prefirió quedarse callado.


Según The Guardian, Trump fue informado de que su consejero de seguridad nacional había engañado a su vicepresidente acerca de sus contactos con Rusia pero prefirió quedarse callado. Ahora funcionarios de la Casa Blanca están esforzándose en explicar ese silencio presidencial en un caso que plantea muchas dudas acerca de la integridad del equipo de Trump y de los secretos que podrían hacer caer en desgracia al propio presidente.

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