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Adolf Hitler se queda sin casa: derribarán el edificio donde nació el dictador

El gobierno austríaco quiere evitar con esta medida que la casa natal de Hitler se convierta en un "santuario nazi"

El número 15 de la calle Salzburger Vordstadt de Braunau, una pequeña ciudad austríaca, parece un edificio normal. Fachada en color amarillo huevo, ventanales blancos y puertas de madera. Una más de las casas de tres plantas que componen esta tranquila calle.

Una más si no fuera porque en ella nació uno de los dictadores más sanguinarios del siglo XX. Una más de las casas si no fuera porque, cada cierto tiempo, grupos de neonazis se pasean por los alrededores para rendir homenaje a su ídolo.

Porque allí nació, un 20 de abril de 1889, Adolf Hitler.

Sin embargo, muy pronto este edificio desaparecerá. Así lo ha decidido el gobierno austríaco, en una medida encaminada a evitar que esta tranquila casa adquiera “fuerza simbólica” y se convierta en un santuario nazi.

Así lo anunciaba el ministro de Interior austríaco, Wolfgang Sobotka, que explicó que lo único que sobrevivirá de la antigua casa será el sótano. Después de derribarla, la casa será entregada al municipio para fines caritativos u oficiales”, remarcó el ministro en declaraciones al diario Die Presse.

Esta misma semana se prevé que comiencen los trámites que permitirán llevar el derrumbe por el curso legal. Camino que no ha sido nada fácil, ya que la propietaria se negaba a ceder la casa al estado austríaco. Por ello, el gobierno tuvo que aprobar en julio de este año una ley que permitió la expropiación de la vivienda, edificio que estaba protegido por tener cimientos del siglo XVII.

Después de derribarla, la casa natal de Hitler será entregada al municipio para fines caritativos u oficiales

Además, la demolición ha dividido a la población entre los que la aprobaban y los que creían que con ella, Austria perdía la oportunidad de conmemorar su pasado nazi. El ministro Sobotka recordó que para eso ya tenían el campo de concentración de Mauthausen, donde fueron asesinadas miles de personas.

Pese a que Hitler estuvo solo unas pocas semanas en esa casa, su valor simbólico se ha mantenido hasta hoy. En 1938 fue comprada por un estrecho colaborador de Hitler y convertida en un centro cultural nazi. Tras la derrota de los nazis, la familia de los propietarios originales compró la casa y se convirtió en una biblioteca. Con los años, el edificio ha albergado una escuela, un banco, un instituto técnico e incluso un hogar para jóvenes discapacitados. En 2001, el hogar cerró sus puertas y la casa quedó vacía. Por temor a que fuera alquilada con fines nazis, el Estado austríaco pagaba a la dueña 4.700 euros de alquiler.  

Ahora, tras un largo litigio y una indemnización a la propietaria de por medio, los vecinos de Braunau podrán decir, al menos de forma física, auf Wiedersehen a uno de los emblemas de su pasado nazi.

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