¿Qué le ocurría a la música de Natural Snow Buildings, el dúo francés formado por Mehdi Ameziane y Solange Gularte? Era puro folk semi-psicodélico, con tintes ambient y levemente progresivo. Cumplía a rajatabla con la etiqueta de “grupo raro que hace música agradable”, y sus composiciones, si uno se adentraba cuatro pasos en su interior y les otorgaba el derecho a dos o tres escuchas más atentas, incorporaban la personalidad suficiente como para catalogarlos como interesantes y con personalidad propia. Insisto, pues: ¿qué tenían de malo Natural Snow Buildings para que sus dos integrantes sintieran que necesitaban liberar aún más sus instintos experimentales? No se sabe. Porque Ameziane fundó TwinSisterMoon, y Gularte, Isengrind, y ambos son proyectos gemelos que llevan en sus venas la hemoglobina de Natural Snow Buildings. Así que los fans de este tipo de música que descorchen el champán, y no nos hagamos más preguntas: ¿les gustan los ambientes forestales, de nocturnidad misteriosa y decrépita? Aquí tienen dos tazas.
El álbum que nos ocupa, “Night Of Raining Fire”, es como la entrada a un cobertizo secreto que hemos descubierto en una casa abandonada (“Valeria Underground” sería la banda sonora de esta metáfora). En su interior hay ventiscas y panoramas glaciales (“Cygnus”), y Gularte logra transmitirnos un poco de miedo y hace que nos sintamos tan solos como cuando éramos pequeños y nos perdimos una vez en un bosque cuando comenzaba a anochecer (“Lost Girls”). Lo último de Isengrind es un álbum bien trabajado, que consigue lo que se propone y que, además, se permite el lujo de experimentar infantilmente (como por ejemplo con la escalada tonal de “Ascending”, o el sigurrosismo de “Spine Of The Night”). Hay algunos toques orgánicos (en “Horselberg”, tema propio de una tribu junto a la hoguera, y en “Lit By The Rain”, un poco más melódica, con dos o tres acordes sobre los cuales fluctúan melodías mínimas) y ambient (“Nadirs Of The Sun”), pero la sensación general es de malevolencia misteriosa, de maldad acechante, de naturaleza desconocida. Bastante profundo para un álbum folk atmosférico.