HYDRA HEAD
Guantazo sin miedo al sector más intransigente y cerrado de la escena noise, “Bermuda Drain” es un apabullante ejemplo de atrevimiento y personalidad en el contexto de un microclima lastrado históricamente por su inmovilismo y su malentendida radicalidad. Dominick Fernow apenas necesita demostrar a estas alturas del partido su capacidad para intimidar al público con arrebatos de ruido furioso y feedback maléfico, quedó claro en algunos de sus artefactos pretéritos, como aquella lobotomía sonora llamada “Black Vase”. No le debe explicaciones a nadie, y es por ello que su nuevo álbum rápidamente, a los dos minutos de andadura, ya se presenta como un fascinante cambio de tercio y registro dentro de su propia trayectoria, una excelsa vía de redefinición estilística y expresiva que, a su vez, no traiciona ni contradice el espíritu fundacional del proyecto Prurient, ese cabreo contra el mundo que siempre ha caracterizado sus grabaciones.
Le lloverán menosprecios y varapalos de sus fans más ortodoxos, algunos le acusarán de haberse vendido y probablemente muchos compañeros de escena se miren este disco como una maniobra para abrir su música a un nuevo público fuera de los márgenes de la esfera noise, pero mientras todos ellos pierden tiempo y esfuerzos meditando alrededor de aspectos tangenciales, lo importante es que “Bermuda Drain” cobra vida –y no deja de crecer escucha tras escucha– como uno de los discos más rotundos y valientes de la temporada, extraordinario paso adelante en la trayectoria creativa de Fernow y ambicioso punto y aparte en la vida de Prurient.
David Broc