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En los diccionarios, al lado de la palabra ‘leyenda’, debería aparecer su foto. Es una cuestión de justicia. Mark Van Hoen lleva casi 20 años ininterrumpidos –o incluso más de 20 si contamos con su pequeña incursión en los primeros tracks de Seefeel– produciendo música electrónica de refinada calidad. Nunca ha sido famoso a un nivel planetario, jamás ha amasado un estatus de estrella ni se han agolpado los fotógrafos a la puerta de su casa como harían con una celebrity, pero su huella es honda en lo que, de manera muy generalista, siempre hemos identificado como ambient y techno avantgarde. Bajo el alias Locust editó una trilogía de álbumes en Apollo-R&S que ocupa un espacio de honor en la crónica electrónica de los años 90s –la formada por “Natural Composite” (1994), “Weathered Well” (1994) y “Truth Is Born Of Arguments” (1995)–, pilares de esa corriente en lo que lo más importante era tratar las texturas, de sinte, de guitarra, de voz y de caja de ritmo, como si fueran hilos del más fino material. Siguió una etapa algo más pop, a partir de “Morning Light” (1997), y una década más de álbumes meticulosos, microscópicos, de los que la escucha con auriculares ofrece siempre un universo en miniatura por descubrir.
Sería complicado resumir aquí toda su discografía, porque es extensa; Van Hoen ha sido un trabajador incansable que siempre ha tenido nuevos discos que mostrar, ya sean propios –tres en la última década, “The Warmth Inside You” (2004), una colección de ‘canciones’ en “Where Is The Truth” (2010) y el más reciente “The Revenant Diary” para Editions Mego, en el que vuelve a sus orígenes desarrollando una texturología ambient rugosa, primitiva, muy inspirada en sus trabajos de adolescente con máquinas y sintetizadores, bordeando el extremo más amable del noise. Van Hoen, que afirma que toda su obra trata sobre la nostalgia, y nunca sobre el futuro, no ve este regreso a su forma más primitiva como un paso atrás, sino un momento paralelo en su forma de expresión, que siempre ha tenido que ver con el uso de sonidos maleables, dúctiles y adornados con voces que parecen sacadas de una pasaje onírico o de un cuento de fantasmas.
En el futuro, Mark Van Hoen preparará nuevo material, quizá con la recuperación de su alias Locust, para el reactivado sello Apollo, la que fuera la filial ambient de R&S Records y de la que él fue uno de sus artistas más carismáticos. Y otro de sus proyectos inmediatos es un concierto en colaboración con la estonia e hipnagógica Maria Minerva en el marco del festival Unsound NY 2012, dentro de la serie de eventos especiales Unsound Labs y que tendrá lugar este próximo domingo 22 de abril en el Issue Project Room, 100 Livingston, Brooklyn (con hora de comienzo a las 3 de la tarde).
Para preparar el terreno, Mark Van Hoen ha mezclado una mixtape muy especial en la que el marco de movimientos es el ambient, pero en la que propone escapadas inesperadas hacia otros géneros y hacia artistas que han influenciado su manera de hacer y componer. Para nosotros, un honor.
Has explicado que el punto de partida para tu último disco, “The Revenant Diary”, fue encontrarte con viejas cintas en las que tenías algunos de tus primeros experimentos de música electrónica, allá por los años 80s. ¿Dónde tenías las cintas? ¿Las encontraste accidentalmente?
En 1994 edité un recopilatorio, “Natural Composite”, que combinaba algunas de mis grabaciones de los 80s junto con la ‘Peel Session’ que hice por aquel entonces. Evidentemente, por entonces sólo habían pasado unos diez años desde que hice aquellas primeras grabaciones. Pero el año pasado mi sello, (Apollo-R&S), me pidió que remasterizase y añadiese algunos extras para una reedición digital. Decidí recuperar las cintas analógicas de cuatro pistas originales en lugar de los DATs que utilicé en 1994. Descubrí la canción “Truancy”, que recuerdo haberla escuchado en 1994 y pensé que estaba muy desfasada y rayada, y que no valía la pena publicarla. Pero escuchada ahora me parece que suena genial. ¡Dedico mucho tiempo a conseguir que la música que hago ahora suene desfasada en un sentido positivo! Y cuando escuché esa pista pensé que capturaba mucho de lo que quiero transmitir musicalmente. Es un poco deprimente en cierto sentido, porque con 15 años ya conseguí hacerlo bien, pero también es alentador pensar que es una habilidad natural. También sonaba genial viniendo de un magnetófono de cinta abierta de cuatro pistas.
¿Qué te llevó a la música electrónica cuando eras un adolescente? Tus inicios serían en los 80s. ¿Te iba más la música de sintetizador, el cosmic continuum por así decir, o te iban más las corrientes synth-pop / industrial de la época?
Me gustaba mucho la música de sintetizador desde 1978, diría, justo antes de los 80s, y como la música se movía tan rápidamente esto marcó una diferencia bastante importante. Tangerine Dream, Klaus Schulze y el sello Brain eran mis preferidos; ¡me pasé a ellos rápidamente, después de mucho escuchar los discos de Jean-Michel Jarre y Mike Oldfield que había en la colección de mis padres! Entonces llegó el material pop / industrial de finales de los 70s, Cabaret Voltaire y los primeros discos de The Human League. Eso era lo que más me gustaba, pero también los primeros lanzamientos de Gary Numan y Daniel Miller, y ya en 1980 John Foxx y Orchestral Manoevres In The Dark. También era un gran fan de la banda Japan: me parecía meticulosa en su uso de los sintetizadores.
Recuerdo cuando escuché los primeros álbumes de Locust a mitades de los 90s, me fascinaba su calidad rítmica, y “Truth Is Born From Arguments” es aún uno de mis discos favoritos de esa época. ¿Cuál es el nexo de unión entre el joven Mark Van Hoen y Locust?
Cuando hice música en los 80s me sentía aislado, hay que recordar que las cosas no eran tan fáciles de descubrir o comunicar entonces que como lo son ahora. En realidad no había nadie que conociera a mi alrededor que sintiese empatía por lo que hacía. Incluso a mi amigo Mark Clifford, que más tarde formó Seefeel, le iba más 4AD y el lado más experimental de la música de guitarras indie de los 80s, en lugar de la electrónica. Creo que el cambio llegó cuando me mudé a Londres y empezaron a salir álbumes como “Frequencies”, de LFO. Fue entonces cuando me di cuenta de que podía encontrar a otras personas interesadas en este tipo de música electrónica experimental. Antes de eso, parecía como si los álbumes de electrónica instrumental fueran de gente como Tangerine Dream, Vangelis, etcétera. Sus álbumes de los 60s y 70s eran buenos, pero estaban bastante confinados en la escena sinfónica. De repente, en 1991 surgió un género completamente nuevo, un área en la que crear música. Fueron esos tiempos del post-acid house que me inspiraron realmente (como una especie de confirmación) a continuar haciendo música como había hecho unos años atrás a finales de los 80s.
La línea que mantienes ahora en tu música es como un regreso a tus antiguas fuentes, un sonido árido y poco melódico. ¿Cómo llegas ahí otra vez, es sólo nostalgia o hay una especie de desafección o falta de satisfacción con el material reciente que se está haciendo ahora?
Nada de eso, realmente toda mi música es sobre la nostalgia o el pasado, y así ha sido siempre. Nunca he suscrito la idea de que la música electrónica tenga que ser sobre el futuro, el espacio o nada de eso. Creo que tomé esta idea de OMD, de hecho. El álbum que estoy haciendo ahora está más en el linaje melódico de mi lanzamiento de 2010, “Where Is The Truth”, pero no tanto en un formato de canción convencional. Ese disco fue realmente una anomalía, porque fue una reacción y un comentario al hecho de descubrir que había sido un hijo adoptivo. Es difícil que surja algo tan revolucionario en mi vida como para que tenga que escribir canciones convencionales sobre ello. ¡Pero nunca se sabe!
En los últimos diez años has producido álbumes de pop y folk (por ejemplo, los de Mojave 3). ¿Cómo ha sido la experiencia, no en términos de crecimiento personal, pero en el sentido de cómo ha podido afectar tu futuro sonido?
Ha sido interesante ver cómo otras personas y bandas funcionan, y cómo es el rol de los músicos dentro de una banda y los músicos de sesión. Utilicé muchos de esos músicos en mi último disco, “Where Is The Truth”, pero al final acabé editando casi toda la grabación para poderlo llevar a un terreno musical muy distinto. También utilicé muchas de estas tomas grabadas para reciclarlas en mi propia música, aunque cuesta mucho distinguirlas. ¡Por lo menos nadie ha dicho nada aún! ¡Es una manera genial de obtener samples individuales!
¿Qué te llevó hasta Editions Mego? Es la primera vez que trabajas con ellos, aunque no la primera ocasión en que trabajas con un sello abiertamente experimental, ya que formaste parte de la plantilla de Touch y Ash International.
Sí, es mi primer lanzamiento con ellos, y espero que no sea el último. Siempre he sido, fan pero me quedé muy impresionado hace un par de años cuando publicaron “Returnal” de Oneohtrix Point Never; también me gustó la portada y la estética en general. Así que decidí ponerme en contacto con ellos el pasado año y fue genial cuando Peter Rehberg, el propietario, me contestó diciendo que era fan mío desde hacía años y que le gustaba la idea de editarme un nuevo disco. De hecho, le conocí hace años en un concierto que di en Vienna junto a Autechre, Seefeel y Russell Haswell.
Eres uno de los artistas históricos de la era dorada del sello Apollo. ¿Has escuchado el nuevo material que se está editando ahí, ahora que la marca ha renacido? ¿Crees que tiene sentido re-activar el sello?
No sabía que habían sacado cosas nuevas, pero Renaat (el jefe del sello) me ha contactado y quiere un nuevo disco mío, en el que estoy trabajando. Apollo siempre ha sido un sello innovador, y creo que puede seguir siéndolo en esta década. R&S (el sello asociado) ha estado editando grandes cosas como James Blake y similares, así que no veo ninguna razón por la que Apollo no podría hacer lo mismo.
En relación a eso, ¿piensas que la filosofía original de Apollo sigue teniendo sentido a día de hoy?
No estoy muy seguro de cuál es la filosofía de Apollo, tendrías que preguntárselo a Renaat, pero siempre me pareció que estaba dedicado a música que le apasionaba y que no estaba relacionada con el baile, así que desde este punto de vista, diría que es tan válida como siempre.
Colaborarás con Maria Minerva en un proyecto especial para Unsound. ¿Recuerdas la primera vez que escuchaste su música? ¿Qué pensaste?
Sí, pensé que era una interesante exploración de la música pop electrónica de hace hasta 30 años atrás, vista por los ojos de una joven con una enorme cultura musical adquirida a través de su padre (un reputado crítico musical en Estonia). Esta profundidad era evidente desde la primera vez que la escuché, y creo que hará música increíble en un futuro, teniendo en cuenta el talento que tiene.
¿Cómo empezó a gestarse la colaboración? ¿Podrías explicarnos un poco lo que la gente verá y escuchará en el escenario?
No hemos tenido muchas oportunidades de comunicarnos, únicamente unas pocas palabras aquí y ahí, pero vamos a ensayar juntos en el fin de semana del festival. Será algo muy espontáneo, puesto en marcha muy deprisa. No espero que sea algo demasiado pulido, pero creo que será bueno para escuchar. Estamos trabajando en un par de versiones de canciones de pop famosas, que es algo nuevo para ambos.
Has colaborado con mucha gente a lo largo de las últimas dos décadas, pero siempre formando parte de una banda, con gente trabajando para ti en alguno de tus proyectos (cantantes, básicamente) o produciendo álbumes para otra gente. Puedo acordarme de solo una colaboración ‘pura’ (el álbum “Aurobindo” junto a Daren Seymour). Así pues, que trabajes codo con codo con Maria Minerva tiene sentido pero al mismo tiempo es una rareza. ¿Te parece que es así?
Sí, eso es cierto, hubo otras bandas como Autocreation y Scala, pero “Aurobindo” fue el único disco que edité con mi nombre junto a un colaborador. El proyecto con Maria Minerva ha sido incitado por los organizadores del festival, ellos me lo sugirieron, luego escuché su música online. Me gustó lo que escuché y pensé que podría ser una experiencia interesante para nosotros y para el público (¡o al menos eso espero!). Así que sí, es raro. De hecho, es la primera vez que estoy en una situación tan ad hoc e inmediata. La única cosa con la que lo puedo compararlo fue con una actuación que hice en París en 2002 en la que tuve que improvisar música para acompañar una lectura del libro “Habitus” de James Flint. Fue muy bien, la verdad.
¿Puedes hablarnos un poco sobre el mix que has hecho para nosotros? ¿Cuál fue la idea primigenia y como querías que fuese?
Tuve muy buen feedback a raíz de una mixtape que hice para Pontone, así que me animé a explorar más profundamente esa dirección. Me gusta que las mixtapes sean una manera de descubrir música nueva, al mismo tiempo que para poner música más familiar en un contexto inesperado.
¿Es ser DJ algo importante o especial en tu vida ahora mismo?
De hecho, sí. Nunca lo había sido, lo veía como una cosa sin valor cuando pinchaba mucho en los 90s. Pero creo que internet ha cambiado el modo en que lo veo, el feedback que recibo me hace pensar así. Es mucho más positivo y reactivo. A través de internet tengo la oportunidad de llegar a aquella gente a la que realmente le pueden gustar mis sesiones. En los 90s, cuando pinchaba en clubes, a menudo me tildaban de autoindulgente, aunque básicamente sigo pinchando la misma música, o al menos el mismo rollo.
Has seguido editando música de manera constante durante los años, y aunque paraste Locust en 2001, has seguido editando como Mark Van Hoen hasta este momento. ¿Se han acabado los alias para ti?
No, sigo haciendo música bajo otros alias, pero dejé de lado Locust porque había demasiada confusión con la banda The Locust. Aún así, quizá lo vuelva a usar para mi próximo lanzamiento en Apollo.
¿Qué planes de futuro tienes en mente?
Un nuevo disco de Mark Van Hoen para Apollo, un álbum junto a Neil Halstead (de Slowdive / Mojave 3) que ya está acabado, y mi primera incursión en el mundo del arte con una serie de impresiones cromogénicas.
Álbumes Mark Van Hoen - Where Is The Truth
Álbumes Mark Van Hoen - The Revenant Diary
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