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Dos horas y media de inmersión a pulmón libre en los abismos del sonido. Dalglish, uno de los productores de ‘música experimental’ –ese concepto tan genérico– con más recorrido de las últimas décadas, nos ofrece un puzzle que te corresponde a ti descifrar (y disfrutar)
Chris Douglas se mueve a gusto en los márgenes y durante 20 años ha permanecido ahí, observando desde los laterales del escenario el espectacular desarrollo de la escena de la música experimental en Estados Unidos –empezó su carrera en San Francisco– y Europa –actualmente reside en Berlín–. No sólo observando: ha participado también de manera activa, editando con regularidad material que ha ayudado a hacer importantes géneros como el ambient, la IDM y la computer music de raíz no-académica –su sonido adopta formas abstractas, consistencias gelatinosas, plagado de texturas ásperas, glitches y polución digital, brochazos de ruido delicado y alguna concesión al techno– a partir de las oportunidades que le han brindado sellos como Phthalo, Isolate, Shitkatapult, iDEAL y, más recientemente, Highpoint Lowlife. A finales de los 90s y principios de la década pasada su alias más activo era O.S.T.; hoy, el grueso de su producción la edita como Dalglish: el primer álbum bajo este nombre vio la luz en 2004 (“OtJohr”, en Highpoint Lowlife) y el más reciente el pasado año, “Benacah Drann Deachd”, señalado nada menos que por Leyland Kirby como el mejor disco de 2011 en su chart para Boomkat.
Dalglish combina técnica clínica en la construcción de atmósferas –entre envolventes y tempestuosas, cascadas de materia digital escupida de manera aparentemente aleatoria– con puntuales chispazos de ritmo y emoción, como si su estilo fuera la unión sigilosa de los Autechre de la era “Confield” con algunos viejos discos del sello Mille Plateaux y la actual escuela nostálgica de la hauntology –si Leyland Kirby le ha señalado como un artista importante es, entre otras cosas, porque la conexión estética entre ambos músicos es más fuerte de lo que parece a simple vista–.
Es con Chris Douglas, pues, con quien retomamos nuestra serie de mixes exclusivos en PlayGround, aprovechando la reciente edición en CD de “Benacah Drann Deachd” –apareció en download en verano, en otoño se pudo comprar en formato físico– y también la de “Venoyn”, un EP disponible en su bandcamp desde el pasado 12 de diciembre. Para esta ocasión, Dalglish ha construido un set pantagruélico y colosal, de dos horas y media de duración, que además quiere plantear como un juego: el listado de temas facilitado por el artista está en clave y le corresponde a los oyentes –en un puro ejercicio de ‘tracklist ID’– detectar qué temas suenan y quiénes son sus autores. Nosotros hemos reconocido algunas piezas (por ejemplo, hay aportaciones de Trisomie 21, Whitehouse, Popol Vuh, Autechre, etc.), pero hasta aquí llegan las pistas por nuestra parte. Ahora os toca jugar, y a Dalglish explicarnos algo más de su historia.
Tienes una larga carrera como músico, siempre situado en los márgenes de distintas escenas. ¿Es ese un lugar cómodo para ti?
Hace un tiempo hubiera respondido que sí, pero de un tiempo a esta parte diría que no. Parece que todo el mundo está “utilizando” esta posición, ya sea genuina (o no) su ubicación en ella. Fue un lugar confortable durante un tiempo, pero esa posición se ha sido desbaratando sutilmente con tal de ser utilizada para propósitos que distan mucho de ser un acercamiento riguroso a la creación musical. La banalidad del seguimiento de la prensa en relación a esta área es un mero reflejo de esta vergonzosa apropiación. La música en sí misma no necesita ni siquiera ser mencionada. Desde siempre me he estado dando cuenta de lo que pasaba y lo que estaba por venir: muy pocos cambios, muy pocas preocupaciones. Así que, por entonces, podía aceptar tranquilamente la razón por la que mi trabajo permanecía ignorado. Pero de repente todo cambió drásticamente, y ahora me encuentro con que mi obra sigue injustamente ignorada y que los que se están llevando el crédito hoy en día ofrecen menos de lo que yo aportaba hace 10 ó 20 años.
¿Percibes tu progreso como un continuum desde principios de los 90s hasta ahora, o, por el contrario, crees que ha habido ciertos puntos de inflexión importantes que te han convertido en el músico que eres ahora?
Veo mi trabajo como una demostración bien documentada de la evolución de una obra guiada por la exploración, el riesgo y la integridad, y creo que desde el principio hubo pistas de dónde estaría hoy en día. Recogí todo lo que había a mi alrededor y siempre pude sentir cuál era el siguiente paso lógico, darlo instantáneamente y no volver atrás nunca más. A pesar del poco impacto que esto ha tenido en mi propio éxito y popularidad, el cómo están las cosas hoy en día es una demostración suficiente de que todos los riesgos que tomé valieron la pena. Aún así, durante mucho tiempo estuve solo y siempre preguntándome por qué hacía estas cosas. Pero simplemente hice lo que me salía de dentro y he continuado haciéndolo. La experimentación absoluta es una suerte de columna vertebral del progreso. Sin embargo, que cualquier cosa venga de la experimentación y la exploración es otro tema. Lo que es una pena es que una evaluación de mi trabajo a día de hoy se pueda hacer en relación a ciertos aspectos negativos de la música nueva actual. En cierto sentido, debido a esta situación, mis trabajos recientes parecen trazar una trayectoria beligerante con mi obra anterior. Esto siempre está presente de manera crucial, así que todo está conectado, pero está encubierto y es complicado.
A pesar que tu producción viene del ambient, la computer music y algo así como una “zona oscura”, es fácil encontrar rastros de techno, pero nunca con una estructura estrictamente 4/4. ¿Qué te mantiene alejado de la música de baile?
Más allá del hecho que ya hay demasiada gente que está haciendo techno de una manera perversa y con una perspectiva basada en información de segunda mano, yo vengo de una época en la que hacer música electrónica de calidad era un desafío. Era algo especial y no todo el mundo estaba en esa onda. Crecí con los primeros tracks de house, techno y electrónica, fui DJ durante mi adolescencia, viví en Detroit durante los primeros 90s y eso tuvo un enorme impacto en mí en relación a la imaginación y la disciplina que conllevaba la música. Durante un tiempo esto fue algo habitual que siempre crecía con cada uno de los lanzamientos que despertaban mi interés. Con el tiempo más gente empezó a hacer música, entró más dinero y todos perdieron sus deseos o necesidades. Cuando internet empezó a ganar terreno, todo se volvió más abierto, empezaron a brotar las compañías de software únicamente para reducir la complejidad y la creatividad asociada a la exploración del sonido. No quisiera personalizar en la música de baile, sin embargo, básicamente porque es únicamente uno de los muchos medios que, por diversas razones, son incompatibles con lo que hago.
¿Afecta el entorno a la manera en que creas? En otras palabras, ¿es diferente trabajar en los Estados Unidos o en Alemania?
No hay duda de que lo que preguntas es cierto. Aunque creo que el tipo de cambio que creo que intentas remarcar puede darse del mismo modo entre días y circunstancias distintas, todo ello en el mismo espacio. Créeme, todo ello acaba formando parte de la obra.
La música experimental electrónica siempre ha sido una zona para minorías, pero parece que era más complicado sobrevivir en los 90 y más “fácil” ahora que internet permite una exposición mayor. ¿Lo ves de este modo? ¿Es internet un aliado de tu música?
Es difícil decir algo concluyente en relación a esto. Indudablemente, internet ha acelerado algunos de los procesos en los que opera la música experimental. Prefiero mostrarme cauto a la hora de afirmar algo que vaya más allá de que internet es simplemente un medio en lo que la música toma partido, porque las inquietudes de la música experimental son enteramente distintas las del internet en sí mismo. Parece como si mucha gente hubiera empezado a preocuparse por la música experimental aferrándose a su presencia parcial y carácter sesgado en internet. El hecho de que los procesos de marketing y promoción se sitúen por delante de los artistas y los sellos, y que esto sea una característica inherente a internet, provoca que los elementos que antes facilitaban una cierta existencia tengan que ser alterados para cumplir ciertas expectativas y sobrevivir online. Con este cambio, las inquietudes de la música experimental son adulteradas falsamente con tal de que incluyan estos nuevos asuntos superfluos. De ahí que tengas a alguien como A, B o C (sangre nueva), para quienes esta superficialidad constituye un espacio donde trabajar. La infinita disposición de focos de atención online provoca que también sea complicado sobrevivir en ese entorno. En este sentido internet ya no es un aliado, y, además, he aprendido a sobrevivir con una dieta distinta.
¿Te ganas la vida con la música?
De vez en cuando, pero no de una manera exagerada.
Antes de convertirte en Dalglish, firmabas casi todo con el alias O.S.T. ¿Qué relación hay entre ellos y qué diferencias encuentras?
Imagino que O.S.T estaba más centrado en “experimentos” que surgían sobre la marcha. Adopté este seudónimo a principios de los 90s. Era más un contenedor de ideas sueltas que cualquier otra cosa, o al menos ahora lo entiendo así. Cuando este tipo de música se hizo popular en Estados Unidos y todo el mundo empezó a hacer “experimentos con beats” entre finales de los 90s y 2001, me tomé un tiempo sabático con los ritmos durante casi diez años, debido a la sobreabundancia de música de este tipo, y promovida con un entusiasmo exagerado, que venía de Estados Unidos durante aquellos años. Con la llegada de Dalglish quería intentar superar y afrontar esta sensación terrorífica.
Los títulos de “Benacah Drann Deachd” parecen fechas, que abarcan desde 2001 hasta hoy. ¿Son notas en un diario, cuentan una historia o es simplemente una numeración abstracta de los cortes?
Fueron las fechas exactas en las que fueron creadas y terminadas. Una selección de trabajos que se extienden a lo largo de una década siempre cuenta una historia. Eso espero.
¿Qué significa el título del álbum?
Viene a ser algo así como “adiós maldita década” en gaélico escocés. Pretende ser exactamente lo que parece, un esperanzador ajuste de cuentas con un tiempo difícil, una manera de tirar adelante con menos peso.
¿Cuál es tu oyente ideal? ¿Cómo te gustaría que se consumiese, percibiese y metabolizase tu música?
No tengo ningunas expectativas depositadas en el oyente, ni lo idealizo. La música requiere una atención total, pero no pide nada más a nadie.
¿A qué lugar perteneces en el actual mapa ambient?
Uno extraño, si es que pertenezco a algo. No creo que se me pueda vincular con el presente, creo que todo es demasiado superficial, exagerado y sensacionalista. El tiempo ha pasado y muchas cosas han desaparecido o se han enterrado. Soy una de esas cosas, creo. No me refiero a no aceptar de manera poco natural que las cosas cambien, sino que me refiero a cuando las cosas cambian con una progresión innatural causada por el hecho de que las cosas se hayan vuelto más accesibles y fácilmente explotables; esto es algo de lo que me quiero alejar. Las cosas se toman hoy con demasiada pereza, y parece que mucha gente ha perdido el interés o su integridad. La ética de trabajo se ha perdido definitivamente y eso se nota.
¿Te interesan nociones tales como la memoria y la nostalgia?
Creo que según mi experiencia, una pérdida temprana y una vida difícil siempre te harán orbitar alrededor de la nostalgia, y te harán cargar con memorias distorsionadas. Aquí estoy a medio camino, en el presente, sin ningún tipo de vínculo con lo que realmente pasa o ha pasado: fuera de tiempo, en alguna otra parte. La memoria, por supuesto, siempre se distorsiona cuando la recuerdas. ¿Realmente ocurrió esto, ocurrió así o es simplemente una intención esperanzadora y ha distorsionado el momento actual?
Hay un aroma muy 90s en tu sonido, similar al de álbumes ambient como “Selected Ambient Works II” o ese álbum de Seefeel en Warp. Al haber vivido esa época dorada para la música electrónica, ¿qué piensas del actual interés retro y revisionista del techno británico de los inicios? ¿Es algo que puedes apoyar o te parece una profanación?
Como comentaba antes, veo este tiempo más sobrevalorado que nunca. Aún así, es una proyección exacta del curso que han tomado las cosas en la máquina del “entretenimiento”. Al ser todo tan fácilmente accesible, la gente se ha vuelto perezosa, algo que, por otro lado, es imposible de evitar. Con todo, las actitudes que percibes de cierta gente a la que se le ve de lejos por su trabajo, sus intenciones y su falta de experiencia, son un insulto difícil de digerir. Pero ganan confianza gracias a la prensa y otras mentes con menos experiencia que las suyas, aunque igualmente arrogantes: son días extraños, efectivamente. No seáis unos capullos pedantes, vuestra repentina popularidad es tan fuerte como vuestra experiencia en aceptar lo contrario. Todo se acaba cayendo.
El sonido en este álbum no parece para nada optimista. ¿Está conectado con tu humor actual, el hombre que eres fuera del estudio?
No creo que haya un punto de vista pesimista. Aún así, hay una disección de lo que se ve y se siente a diario. El trabajo surge sin ninguna intención, sólo fluye.
El tracklist que nos has mandado es como un puzzle, las pistas están ahí pero es difícil descifrarlo completa o propiamente. Si esto fuera un juego, ¿cómo se debería jugar a él?
Un juego llamado interés y esfuerzo, se juega tal como lo he explicado. Ja ja.
Los tracklist son algo que tienen truco: por un lado, ayudan a la gente a reconocer la música; por el otro, pone las cosas fáciles y el oyente se puede volver perezoso, todo el trabajo de investigación ya está hecho. ¿De qué lado estás?
Como puedes ver, estoy en contra de la gente perezosa. Especialmente cuando se ha destripado tanto el pasado, y aquellas rarezas musicales tan importantes se han puesto al alcance de tanta gente, y con tanta facilidad, que acaban creando una especie de confusión, cuando las pones al lado de música más nueva, al respecto de cuál es su valor e importancia. De nuevo, se trata de la actitud. Por favor, que nadie confunda esto con un brote elitista por mi parte, creo que el trabajo es la cosa más importante. Y eso incluye exponerte a nueva música. Mira esa plataforma de ego que es Last FM. Si alguien necesita el tracklist, por supuesto que me mande un mail y se lo pasaré. Saludos.
Álbumes Dalglish - Benacah Drann Deachd
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