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2011 en España 2

30 álbumes de la cosecha nacional

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2011 en España 2 | PlayGround | Articulos Musica

2011 en España

Segunda lista dedicada a la cosecha española de 2011, realmente fructífera y valiente. Estos son nuestros 30 discos nacionales del año (sumando a Henry Saiz, muy merecedor de una mención de honor, a pesar de que su “Balance 019” no sea propiamente un álbum, pero sí su ingreso oficial en la aristocracia house mundial), siempre valorando el riesgo, la vocación aperturista y/o futurista y la búsqueda de nuevos lenguajes en el pop, la música electrónica y el hip hop.

30. Henry Saiz: “Balance 019” (EQ Recordings)


Henry Saiz

Aunque sea un DJ-mix, “Balance 019” incluye toneladas de material propio –con estreno de nuevo alias, Hal Incandenza– y en la mayoría de los casos rigurosamente inédito, lo que acerca el disco a una especie de álbum en formación con aportaciones ajenas y pensado para el entorno de club. Tech-house progresivo de máxima calidad y trance refinadísimo: son las coordenadas sobre las que el productor madrileño construye un trayecto ideal para las horas que preceden el amanecer, música de baile encajada con gran sobriedad y cargada de ecos melódicos que te erizan el bigote. Como ya ocurriera en la primera sección, gran parte del tracklist pertenece a nuestro hombre, lo que le da al producto un pelaje mucho más valioso que un simple top ten pinchado con cara de sueño por el hype de turno. Podría decir más, pero también me podría haber ahorrado estos 3000 caracteres con siete palabras: una de las mejores sesiones del año. Óscar Broc


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Balance 019 Exclussive Tracks by Henry Saiz


29. The Mighty Fools: “You’re So Good To Me” (Homesick)


The Mighty Fools

Aunque la mente maestra de The Mighty Fools sea Miquel Vilella (no en vano, la mayoría de sus conciertos los plantea como solista y en formato acústico, algo que puede chocar con un disco que suena tan coral), detrás de este proyecto hay mucha gente implicada. No extraña, pues que estemos hablando de un folk de exquisitos arreglos à la Fleet Foxes. Tampoco es coincidencia que, por ejemplo, Paul Gold (colaborador de Grizzly Bear y Sufjan Stevens) se haya encargado de la mezcla del álbum. Cuentan desde el sello que “You’re So Good To Me” se grabó durante un año en un estudio con vistas a un campanario del siglo XVI. No sería un mal escenario para poder disfrutar de sus tonadas. Álvaro García Montoliu

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You're Going Down by homesickmanagement


28. Strange2 & nev.era: “Diario Sonoro” (lovethechaos)


Strange 2

Los nueve cortes de “Diario Sonoro” fluyen con una naturalidad pasmosa, sin obstáculos en su camino; las melodías se hacen traslúcidas, los ritmos se fragmentan sin astillarse como cuando el agua de un río choca contra un escollo y se bifurca en dos. Cuando los tracks se asientan, lo hacen con la gravedad del mejor ambient académico o las bandas sonoras de Cliff Martinez –con el traqueteo rítmico de Gescom por encima–; cuando se vuelven nerviosos, resuena esa IDM purificada, infalible e imperturbable de la guardia pretoriana. Strange2 y Nev.Era consiguen crear un espacio en el que hay tensiones entre lo dulce y lo pedregoso, entre la calma y la turbulencia. Vale, sí, lo de siempre, pero es que es ahí, y no en cualquier otra cosa, donde está la gracia. Javier Blánquez

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Strange2 & Nev.Era "Levedad" by strange2


27. Sho Hai: “Doble Vida” (Rap Solo/BOA)

Sho Hai

“Doble Vida”
es el primer disco en solitario de los MCs de Violadores del Verso en el periodo de descanso y barbecho que se han tomado después de su última gira. La mejor noticia posible para una escena atiborrada de materia gris en la que se echa en falta más estilo, talento y pureza, atributos representados con fidelidad y rigurosidad en esta puesta de largo que tiene todo lo que esperábamos del tándem formado por Hate y R de Rumba. Por un lado, las producciones gordas, funkoides y negrísimas de un Rumba que no traiciona en ningún momento su idiosincrasia y su gusto endémico por el boom bap de la vieja guardia. Por el otro lado, cómo no, el arsenal lírico de un Sho Hai que reincide en los cuatro grandes temas de su discurso: el malditismo existencial, la perdición etílica, el fracaso sentimental crónico y el ataque frontal contra intrusos y advenedizos. Sho Hai sale airoso y triunfador de una difícil empresa: sostener un álbum entero con su lírica derrotista, depresiva y rabiosa. David Broc

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Sho Hai - La Cupula - Violadores Del Verso by Därsentido


26. Nacho Umbert: “No Os Creáis Ni La Mitad (Acuarela)


Nacho Umbert

Por suerte para todos, no hemos tenido que esperar otros quince años para volver a tener noticias de Nacho Umbert. Tras las alabanzas cosechadas por aquel delicioso catálogo de cuentos cotidianos que fue “Ay…”, Umbert vuelve felizmente encajado en su nueva horma de cantautor costumbrista y de alma mediterránea con “No Os Creáis Ni La Mitad”. Bebiendo del pop de los ochenta, el folk de salón, la bossa nova e incluso la habanera, Umbert nos vuelve a cantar con humor y corazón sobre casas de citas, señores burgueses, parejas especializadas en maquillar un amor ya caducado, pensiones con sorpresa y superhéroes de fantasía, atreviéndose a incluir sus dos primeros temas cantados exclusivamente en catalán. En el disco, de nuevo producido por Raül “Refree”, todo suena más aligerado, más medido y sofisticado a nivel de timbres y arreglos, virtud que suma en detrimento de aquel humor musical más cálido e intimista que exhibían sus primeras canciones. Habrá seguro quien prefiera “Ay...”, pero en cualquier caso estamos ante la confirmación de un músico con un universo personalísimo. Luis M. Rguez


25. Eh!: “La Fase Del Sueño Intratable” (Bcore)


Eh!

Elías Egido, ex bajista de Standstill y E-150, da un paso de gigante en su segundo álbum como Eh!, un proyecto cada vez más ambicioso y maduro en el que da rienda suelta a sus particulares obsesiones sonoras alrededor del jazz, el post-rock instrumental que se debate entre el ritmo y el paisaje neoclásico y las bandas sonoras de aliento noir. Los ingredientes siguen siendo los mismos, pero esta vez aparecen combinados con mucha mayor soltura y convicción. Rodeado de un excelente equipo de colaboradores (un total de once músicos procedentes de bandas como Pony Bravo, Hand of Fátima, Matiné o Litoral), Egido entrega un disco absorbente y sorprendentemente dinámico sobre el que revolotean los fantasmas de John Barry y Lalo Schifrin, Isotope 217 y June of 44, Esmerine y Clogs, Lounge Lizards y Tortoise, JG Thirwell y el John Zorn de Masada y los “Filmworks”. Lujo instrumental. LMR

Eh! "Baila Conmigo" (Adelanto de su próximo disco) by BCore Disc


24. Dosem: “Parallel” (Sino)


Dosem

Cuatro años de maquinaciones e inmersión en el estudio contemplan esta mastodóntica creación. Un trabajo de largo recorrido que plasma con suma belleza las constantes del universo de Dosem y parece trufado de experiencias personales traducidas al lenguaje electrónico. En el primer CD, el Mozart de Girona adopta su alias technoide para emborracharnos de nostalgia “holdenesca”. Preciosas melodías se sostienen sobre un elegante esqueleto de house pulsante con trazas de synth-pop. Atmósferas barrocas muy pulidas, producción detallada, ambientación onírica: escuchar a Dosem es descubrir una nueva cara de la música de baile, es dejar volar la imaginación y encontrar un comienzo, nudo y desenlace en cada track. En este terreno, las manos del catalán manipulan el estado de ánimo del oyente cual marioneta: los teclados te embriagan, los ecos melódicos reverberan en tu mente, enseguida te ves atrapado en su telaraña de dance vaporoso con pedigrí. Mario G. Sinde

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Dosem : Parallel (Album CD1 / CD2 Preview) by Dosem


23. Anímic: “Hannah” (Les Petites Coses Records, Error Lo-Fi y Bcore)


Animic

Pasito a pasito, desde su refugio en Collbató, y desde la libertad que confiere el existir de manera autosuficiente a través de un sello propio como Les Petites Coses Records, Anímic se han ido afianzando como una de las realidades más fascinantes del panorama folk nacional. “Hannah” es una colección de preciosas canciones de envoltorio elegante y trasfondo enigmático que seducen e intrigan de la primera escucha. Son canciones que parten del folk y la canción tradicional mediterránea pero que no reniegan del pellizco eléctrico del folk-rock, de los efluvios narcóticos de la psicodelia o del aliento romántico de las baladas de los 50s; canciones que avanzan por momentos hacia lo hondura orquestal o incorporan teclas de tonos sacros. Animic saltan con naturalidad de la calidez de una falsa bossa al folk de luz otoñal o un crepúsculo hawaiano, apuntan a un pop de aromas viejos que podría recordar a Anna Calvi (en “Blue Eyed Tree”, sin ir más lejos), o se acercan al folk desde una perspectiva que anuda magia y misterio, con su punto esotérico, que no queda lejana de lo propuesto por gente como Marissa Nadler o MAYa Hardinge. Tocan más palos de los que parece, y lo hacen siempre con un gusto exquisito. LMR

Anímic by BCore Disc


22. Dolores: “Disco Póstumo” (Origami)


Dolores

Conducidos por la magnética voz y el extraño mundo interior de la gallega Teresa Cobo, Dolores han hecho de la perversión su motor lírico, encontrando en la nueva ola fría y el post-punk (filoso, mecánico y de tendencias oscuras, pero con sus ángulos rebajados a base de barniz pop y pinceladas de noise amable y luz shoegaze) el sastre musical perfecto para unas canciones que hablan de fobias y parafilias, de gente abollada y adicta a la soledad urbana, de nostalgias, temblores y bálsamos para los mil dolores pequeños que la vida le infringe al alma del que siente y piensa. Disco denso y de visos oscuros, pero rico en canciones con brillo y sobrado de estribillos para recordar. Uno de los debuts más sugerentes del año en materia pop. LMR



21. Ainara LeGardon: “We Once Wished” (Aloud)

Ainara Legardon

“Forgive Me if I Don't Come Home to Sleep Tonight”
nos mostró a una Ainara LeGardon crecida hacia adentro, cada vez más privada e íntima, más parca y sombría, decidida a despojar sus canciones de todo tipo de aliños superfluos, a reducir timbres y gestos a su mínima expresión, prescindiendo de estribillos y ganchos melódicos. “We Once Wished” insiste en ese camino de depuración formal, pero las canciones, a su manera igual de austeras, se desprenden del poso acústico de antaño para apuntar a las entrañas de un rock crudo y urgente, descarnado y de sangre agitada, palpitante y severo. Ainara se sacude los demonios de encima a golpes de rock con nervio, hecho desde las tripas, a lo largo de una decena de canciones intensas que buscan el reflejo de las guitarras rasposas y musculadas de los noventa. En “We Once Wished”, LeGardon ha entregado su obra más directa, cohesionada y demoledora hasta la fecha. LMR


















2011 en España 20 EPs de la cosecha nacional

2011 en España "20 EPs de la cosecha nacional"


2011 en álbumes Parte I: del 75 al 51

2011 en álbumes "Parte I: del 75 al 51"


2011 en álbumes Parte II: del 50 al 26

2011 en álbumes "Parte II: del 50 al 26"


2011 en álbumes Parte III: del 25 al 1

2011 en álbumes "Parte III: del 25 al 1"

 


 

20. The Secret Society: “Peores Cosas Pasan En El Mar” (Gran Derby)

The Secret Society

La escucha del tercer álbum de The Secret Society puede llegar a provocar pudor. Pepo Márquez se desnuda ante la cámara, enjuaga sus heridas, su rabia y su amargura a la vista de todos, entonando esta vez todo en castellano, sin miedo a mostrarse frágil o a sonar patético, y asegurándose antes de que el bosque instrumental no perturbe en ningún momento la visión. “Peores Cosas Pasan En El Mar” parece funcionar como crónica en diez partes de la superación de una debacle sentimental, una ruptura de esas que dejan desorientado, con el alma mellada. Las canciones se suceden sin rodeos, avanzan desde un pasado oscuro, aún reciente, hacia un presente en el que el sol comienza a brillar de nuevo y el depósito de autoestima se vuelve a sentir medio lleno. Pepo se afianza como cantautor eléctrico ajeno al adorno superfluo, y sorprende con giros puntuales hacia el hardcore o las cadencias jamaicanas, pero son los textos los que apuntalan la obra. Hay que prestar atención a lo que se dice y a cómo se dice, no sólo a cómo suena. LMR



19. Santiago Latorre: “Eclíptica” (Foehn)


Santiago Latorre

Si su debut a ratos parecía disperso y descentrado, en el sentido de que parecía más una sucesión de ideas no siempre conexas, aquí el discurso se nos presenta más cohesionado y sólido, también más compacto, sin fisuras. Si “Órbita” jugaba con insistencia con referencias del free-jazz y la música improvisada, vehículo para la experimentación al que no siempre era fácil agarrarse, “Eclíptica” prefiere bucear por un post-rock sigiloso, acuático y casi zen que contiene más aristas y territorios para la exploración y la empatía emocional. “Eclíptica” es un álbum que a pesar de su austeridad estética y su aparente sencillez formal engloba un universo íntimo, personal y sentimental de profundo calado y notable ambición. Julio Pardo

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18. The Bright: “Soundtrack For A Winter's Tale” (Subterfuge)


The Bright

El dúo leonés The Bright se estrena con un álbum en el que se mueven con brío entre las aguas del country y del folk para que, al final de todo, reluzcan perlas de pop al más puro estilo americano, con la melancolía como bandera. De melodías serenas y reposadas, “Soundtrack For A Winter’s Tale” también deja espacio para piezas con un tempo más elevado. A “They’ll Go Away” hay que sumar “Your Private Garden” y “Rocking Chair”, una suerte de country-rock que, haciendo gala a su nombre, invita a balancearse sentado en una mecedora, y en la que Miryam se disfraza de Neko Case. Pero la demostración inequívoca de que se atreven con todo es ese cierre con “Cowgirl In The Sand”, versión de Neil Young que pasan por su filtro templado y dulcificado, reducen a la mitad la duración y a la mínima esencia la electricidad del original. Toda una declaración de intenciones, muy coherente, además, si tenemos en cuenta que “Harvest” se encuentra entre sus álbumes favoritos de todos los tiempos. MGS

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17. Mendetz: “Silly Symphonies” (Music Bus/Warner)

Mendetz

“Silly Symphonies”
es como “Souvenir” con sólo una canción dentro de cada canción: depurado, exacto, inspirado en los hooks, sin rodeos y concluyendo cada corte del álbum en los estándares de tiempo de la buena canción pop, tres o cuatro minutos por lo normal. Desde que empieza “2012”, aquí hay concentración –en los dos sentidos de la palabra concentrar: las ideas están apretadas en un nugget pop-dance sin sobrantes ni distracciones, y con todos los sentidos alerta para afinar, desde la privacidad de los Abuelita Estudios de Barcelona, cualquier elemento importante, desde la entonación de Stefano Maccarrone al más discreto ruidito, ondulación o zumbido salido de las máquinas de Jan Martí–. Además, hay esta sensación de disco en el que se ha echado el resto, como si fuera la última oportunidad y no hubiera margen de error: Y eso incluye una postdata en elipsis, una moraleja final: Mendetz querían, DESEABAN, hacer ese álbum que puede acompañarte en los malos momentos y transformar la situación, ayudarte a sacar una sonrisa de donde no la hay. MGS

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Mendetz - Plasticine from Video Exclusives // Playground on Vimeo.



16. La Casa Azul: “La Polinesia Meridional” (Elefant)


La casa azul

La fantasía pop de Guille Milkyway es de esas propuestas capaces de provocar tanto ardor como sonrojo, tanto amor incondicional como visceral rechazo. Gustos al margen, basta pegar la oreja a cualquiera de sus últimos trabajos para ver que su capacidad para crear pequeños himnos de pop galáctico con patina disco no se ha visto mermada ni un ápice. Más bien al contrario. Cada vez más lejos de la inocencia y la despreocupación de sus primeros trabajos, Guille sigue destilando su idea del pop total en canciones impacientes, presurosas y de decoración siempre barroca -de sonido comprimido y arregladas con un detallismo enfermizo- en las que se amontonan las referencias y los guiños musicales a Norman Harris y el sonido Philadelphia, al northern soul y a la música disco, a Terry Melcher, Abba, Robert Palmer, Stevie Wonder, el soul de Motown o Phil Spector. Milkyway sigue haciendo de su maelstrom emocional una auténtica explosión de colores, presentando su angustia existencial (aquí se habla sobre todo de miedos y errores, de sufrimientos y temblores) en forma de píldoras de éxtasis pop capaz de proyectar una extraña sensación de euforia rejuvenecedora. LMR



15. Vagon Brei: “Destiny” (Further Records)


destiny

Víctor Ramos quizá haya sido el primer asturiano en el espacio exterior. Si no físicamente, sí en espíritu, porque toda su producción en el proyecto Vagon Brei está dirigida a explorar las grandes vastedades galácticas. “Destiny”, su segundo álbum tras aquel desconocidísimo “Asturias, Tierra De Leyendas” que editó en el sello de Legowelt, muestra el equilibrio y la madurez que ha alcanzado Víctor en sus dos motivos estéticos principales: el ambient telúrico, cósmico y con algo de misterio (como en “The Forsaken Ship”, “Lost Temple” o “The Dark Corridors”, en los que cita de manera muy clara a los maestros de la banda sonora de terror de los años 70), y las pausas rítmicas a partir del patrón del electro y el techno (“Living In Destiny”, “Another Day In The Space”, “Without Hope”). Apasionantes aventuras estelares sin moverse del sillón de casa. MGS



14. Manos de Topo: “Escapar Con El Anticiclón” (Sones)


Manos de Topo

Miguel Ángel Blanca y su banda de artesanos del pop tragicómico llevaban un tiempo anticipando su deseo de afrontar cambios, declarando sus ganas de evolución. Y “Escapar Con El Anticiclón” es ese paso adelante que Manos de Topo necesitaban para mantener su propuesta viva y evitar caer en la autoparodia. El espíritu se mantiene, pero se cuidan más las formas, sacrificando inmediatez y buscando nuevos recodos más allá del pop. Siguen ahí el desencanto de raíz amorosa, la misma lírica despechada y llorica, pero en esta ocasión hay menos carga de misoginia y sarcasmo. Manos de Topo se muestran más tiernos y equilibrados en su visión de las relaciones sentimentales, menos cínicos que antaño, haciendo gala además de una mayor complejidad y una nueva sofisticación instrumental sin duda favorecedora (algo de culpa habrá tenido seguro la mano de The New Raemon en tareas de producción). Siguen siendo únicos e inimitables, que no es poco. LMR



13. Odio París: “Odio París” (El Genio Equivocado)

Odio Paris

“Odio París”
surge como idónea respuesta patria a The Pains Of Being Pure At Heart, pero no solo porque sus canciones recuerden a estos, sino más bien porque comparten con los neoyorquinos el talento para recuperar influencias añejas del indie-pop de finales de los 80 y trasladarlas a una propuesta fresca, dinámica y muy revitalizadora, con pegada y fulgor melódico. Los barceloneses dejan clara en esta puesta de largo que, para llevarse el gato al agua, no basta con tener buen bagaje de referencias sino también confianza, convicción y ambición para materializar ese ideario musical con criterio y empaque. Y en este sentido, los resultados difícilmente pueden ser mejores tratándose de un debut: la inocencia y los tics de iniciación quedan bien camuflados bajo una espléndida colección de canciones. Odio París saben a qué juegan. Ride, The Jesus & Mary Chain, Brighter, The Pastels, My Bloody Valentine son algunos de los iconos que adornan su particular museo de influencias, y de todos ellos extraen buena pulpa para hacer su propio jugo. Tienen buen gusto, pero todavía mejor es su habilidad para darle un sentido creativo a su background. MGS

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Odio París - Nada más lejos by El Genio Equivocado


12. Matador Rockers: “Esto Tenía Que Pasar” (Del Palo)


matador rockers

Se han hecho de rogar, pero, era cuestión de tiempo, esto tenía que pasar. El álbum de debut de Matador Rockers para Del Palo es una buena noticia para el rap español. No tanto –o mejor dicho, no sólo- por el valor de sus temas como por lo que representan puestos en contexto: Matador Rockers son un necesario soplo de aire fresco, una apuesta impetuosa por rodar más ligeros y por otro carril, una alternativa con sabor a presente inmediato; una opción, en definitiva, alejada de la vía única por la que hasta hace poco parecía trascurrir el rap de aquí. Con el respaldo de Del Palo, y con Puto Chen y Griffi al frente de la maquinaria rítmica, el cuarteto de Terrassa (Chen, Lio, Ra y Gonne) apuesta por un rap descarado, festivo y mutante, que disfruta frotándose con la electrónica de última generación al borde de la pista de baile. Aquí mandan las producciones. Las rimas se adaptan, completan y aportan dinamismo a unas bases que miran a UK, bebiendo del dubstep, el UK Bass, los beats abstractos o el techno, a la manera de unos Foreign Beggars más jóvenes, más frescos y con pasaporte de aquí. LMR

Matador Rockers "Celebración" (Prod. BFlecha) by Desparrame


11. MDE Click: “5%” (autoeditado)


MDE Click

Originarios de Miranda de Ebro (Burgos), N-Y, Ihon, Coolbeat, GCA, G jazz aka Bobby P. y su familia de colaboradores representan la esencia del sonido clásico del rap de los 90. Su “5%” parece venir del otro lado del charco y estar fechado unos años atrás. MDE Click serían al rap nacional lo que Wu-Tan Clan fueron en su día al rap yanqui. Sus bases se debaten entre los loops sombríos sonando a baja fidelidad, las esencias de jazz y de soul y ciertos apuntes melódicos de poso más exótico que a veces miran hacia el Oriente Medio. Su lírica es seria y sobria, sin aspavientos ni poses ni guasas, sin motivos de menos y sin palabras de más. El suyo puede ser rap airado y desafiante, igual que puede ser rap triste y lastimero, o de caras largas, rap de ojeras y corazones fríos. Rap crudo y resistente hecho por gente en retirada del mundo; MCs que han visto el andamio que soporta la Gran Mentira, que han decidido separarse de la masa podrida para observar el mundo con distancia, intentar conocerse a uno mismo, y compartir luego su sabiduría con aquellos que estén dispuestos a escuchar. LMR

MDE Click - 5%

MDE Click - Tengo el corazón Triste


 


 

10. Maria Coma: “Magnòlia” (Amniòtic)

Maria Coma

Lo nuevo de Maria Coma debería escucharse con la calefacción encendida, el móvil apagado –para evitar intrusos– y una tenue luz que nos abrace lo justo. Más allá de ser una delicatessen otoñal, “Magnòlia” cuenta con la capacidad de ser un disco atemporal alejado de cualquier tendencia. Su discurso, a caballo entre la música docta de autor y la íntima estructura del pop, debe entenderse como un todo, como una fábula naturalista personificada en la figura de una magnolia que, en vez de desprestigiar los recuerdos, se enorgullece de todas esas decisiones erróneas que a la larga acaban fortaleciendo el espíritu. La catalana nos propone un cinético viaje en el que cada pequeño detalle a cargo de Pau Vallvé (encargado de grabación, la producción y las mezclas, y además de buena parte de la instrumentación) nos hace vislumbrar un bosque lleno de claroscuros que se alejan del carácter naíf de algunas de las piezas de “Linòleum”. Sergio del Amo

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Maria Coma | Tots els colors from Maria Coma on Vimeo.



9. Russian Red: “Fuerteventura” (Sony-BMG)


Russian Red

Lourdes Hernández ha encontrado un excelente brote de inspiración para su segundo álbum y el folk-pop de su ópera prima aparece ahora inundado de referencias sixties, giros al soul y, en general, una inclinación completamente “swinging”. “Fuerteventura” es un ejemplo de cantautorismo personalísimo que amarra cabos en puertos antiguos, de allá por los 50s o 60s, y hace gala de una tristeza serena y madura, como la del viejo marinero de Hemingway. Por supuesto que hay una evolución, y los simpatizantes de su primer disco quedarán encantados con con baladones como “Brave Soldier”. Pero lo que está claro es que los nuevos derroteros tiran hacia el baile favorito de los tímidos, aquel que recuerda a guateques donde se pirateaban producciones de los Beatles. Con la voz más modulada que en el primer disco, ahora juega con el oyente a que descubra sus flecos tristes en las esquinas de una palabra. Gracias al eco, al detallismo, y los coros en “I Hate You But I Love You”, Lourdes, se transforma en una máquina del tiempo y viaja hacia un estudio de grabación de la Motown, pero con menos soul y más “Mad Men”. Jordi Guinart

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8. Nudozurdo: “Tara Motor Hembra” (Everlasting)


Nudozurdo

Intenso, constante, personal, envolvente, peligrosamente oscuro, el nuevo disco de Nudozurdo, “Tara Motor Hembra”, nos atrapa enseguida por los testículos hasta hacernos vomitar toda la ansiedad contenida en sus letras y su sonido después de un empacho del todo insano. Nudozurdo han firmado un tercer álbum que duele por dentro, que apuñala las tripas y que crece como un cáncer de noise-rock en el interior del oyente, como la versión actual de unos Joy Division desesperados al límite. Sólo hay grandes canciones en este disco, y verdades que duelen, gustan y asustan un poco a la vez. Germán Aranda

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Prueba/Error by Everlasting Records


7. Lasers: “Juno” (Irregular)


Lasers

Eran una de las grandes esperanzas de la escena barcelonesa que gusta de aunar guitarras (o bajos, como en el caso que nos ocupa) y sintetizadores desde sus tiempos maqueteros, y su álbum de debut para Irregular no hace sino confirmar las expectativas que había depositadas en ellos. En “Juno”, los chicos de Lasers rebajan los niveles de congestión eléctrica, bañan su sonido en cascadas de luz estival y se lanzan a parir canciones en clave de space pop radiante que exhiben parentescos con los Seefeel de “Quique” y los más recientes Delorean, la cyberdelia progresiva de Way Out West o The Drum Club y el espíritu de los días gloriosos de Madchester, las secuencias de electrónica efervescente de los últimos Animal Collective o esos Fuck Buttons reconvertidos con “Tarot Sport” en profetas del nuevo trance de espíritu vertical. Con ayuda de Marco Morgione en tareas de producción, Lasers han dado con un sonido equilibrado, evocador, hipnótico y expansivo. Hay claras afinidades, sí, pero también hay estilo propio. LMR

Lasers 'Juno' / Album snippet by irregularlabel


6. Za!: “Megaflow” (Acuarela)


Za!

Primer ejercicio espiritual antes de abordar la escucha de un disco de Za!: no tener en cuenta nada de lo que hayas escuchado antes y, lo más importante de todo, olvidarse por completo de intentar encontrarle un sentido a lo que hacen Spazzfrica Ehd y Papa duPau. El caos de referencias, estilos y sinsentidos en el que agitan sus composiciones, como si fueran una túrmix a punto de hacer un batido de frutas y vegetales, está hecho así para despistar, incluso para joder, aunque una vez dentro de su disco todo parece tener un sentido muy extraño. “Megaflow” no es un disco para tu placer, sino una alucinación en tu cabeza que busca tu desconfort. No es hardcore ni post-rock, no es improvisación ni es una gran broma cósmica: es una nube de cosas a punto de descargar como una tormenta caprichosa. Piensa que es todo un patchwork infinito y que el formato en el que se mueven es el math-rock sin pies ni cabeza –lo opuesto al rollo ultra-técnico de los americanos Battles–, y que eso tiene un coste sólo para valientes. MGS

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Za! - Megaflow by secrethymn


5. Agorazein: “Agorazein presenta: C. Tangana” (autoeditado)


Agorazein

Desde el underground madrileño, el colectivo Agorazein da un paso de gigante hacia la primera línea del hip hop nacional con “Agorazein presenta a: C. Tangana”. El que fuera conocido como Crema estrena nuevo alias (C. Tangana), nuevos aires y nueva perspectiva lírica en el que es el trabajo más depurado del colectivo. Aquí hay rap con corazón y con seso, fresco y humilde, cercano y desmitificador, efervescente y con soul, hecho a pie de calle y desde la piel. Las formas líricas se relajan, la rima sesuda y el dictado de las estructuras clásicas pierden peso en favor de una visión aparentemente más hedonista, positiva y escapista que no deja de ser otro cristal con el que reflejar la misma realidad de siempre. Sigue habiendo espacio para la memoria y las máximas, para la crítica al conformismo, a la falta de originalidad, a la falsa autenticidad que muchos se atribuyen en el juego del rap, pero también hay espacio para los sueños, una nueva preocupación por apurar los placeres de la vida, por disfrutar de las cosas pequeñas que hacen más llevadero el día a día. Las rimas brillan por cercanas y sinceras, igual que brilla un trabajo instrumental de altura que apuesta, sobre todo, por los tonos orgánicos y cálidos del soft-jazz de pulso eléctrico, el jazz-funk y ciertos destellos de psicodelia con sabor a West Coast. Queda claro que Agorazein están decididos a andar su propio camino sin rendirle cuentas a nadie. LMR

C. Tangana - Wings C. Tangana - Cakes



4. Christina Rosenvinge: “La Joven Dolores” (Warner)

Christina Rosenvinge

“La Joven Dolores”
es otro firme escalón en la escalera de color que viene acercando a Christina Rosenvinge a la cima de la canción de autor de elegantes hechuras folk-pop y hondo calado poético. La rubia vuelve al punto en el que lo dejó en “Tu Labio Superior” y entrega otra colección de canciones íntimas, apenas susurradas, aparentemente frágiles y serenas por fuera pero tormentosas y aquejadas de tensiones por dentro, que hablan de rupturas y recuerdos, de amores y dolores, del misterio que supone querer y crecer. Christina se muestra cada vez más cómoda y segura a la hora de encajar las palabras, destilando emoción, ironía, sentido del humor, melancolía o crudeza a lo largo de una docena de temas sensibles y llenos de vida que retratan como nadie el tantas veces insondable universo emocional femenino. LMR



3. Lisabö: “Animalia Lotsatuen Putzua” (Bidehuts)


Lisabo

Transcurridos cuatro años desde el intenso “Ezlekuak”, Lisabö vuelven a hacer rugir su maquinaria post-hardcore. Nervios en tensión y dientes contra dientes, guitarras como taladradoras, ritmos secos y repetitivos, olas de ruido sin domar y gargantas al rojo agónico proyectando hacia el cielo la visión afilada de los textos de Martxel Mariskal. Lisabö suenan más cómodos y fluidos que nunca. También más magmáticos, magnéticos e hipnóticos, más dueños de su propia energía. Las guitarras se agolpan creando mareas, remolinos que te absorben hacia su centro como agujeros negros. O se encabritan hasta explotar en orgías de ruido abrasivo y disonancias de acento casi industrial para luego destensarse hacia terrenos de recogimiento y coma sadcore o amagar la armonía; momentos esos que refuerzan el calado dramático de un disco en el que no hay minutos de desperdicio ni puntadas sin hilo. La música de Lisabö se vuelve a dejar sentir incisiva y vehemente entre las sienes, igual que se siente dura en el pecho e incómoda en las tripas. Pocas bandas de aquí son capaces de llegar a la vez a esos tres sitios. LMR

Lisabö - Oroimenik Gabeko Filma by Zeugolas


2. Erik Urano & Zar 1: “Energía Libre” (autoeditado)


Erik Urano

Erik Urano y Zar 1, ambos miembros de Urano Players, entregan catorce cortes de hip hop subterráneo, sintético y radioactivo que ahondan la brecha que separa su propuesta renovadora de la del pelotón del rap “made in Spain”. Zar 1 y DJ Porre se ocupan de forma magistral de edificar ritmos, frecuencias espaciales, bordar sintes en órbita y scracthes tóxicos (a veces enfocados hacia un nuevo boom bap, otras más cercanos a la deformidad wonky y al beatmaking de formas abstractas de escuela angelina). Erik saca azufre y colores de la maquinaria escrita, construyendo un manual de supervivencia urbana (crónicas de realidad cotidiana y comentario social encriptadas a base de metáforas complejas y referencias cruzadas, ejercicios líricos alrededor de la vida urbana, sus tropiezos y sus pequeñas victorias, episodios de autoafirmación y autoconocimiento necesarios para sobrellevar el día a día en medio de un mundo que hace aguas) y evasión de resonancias cósmicas que entronca con “Voyager Rock's”, dilatando su ya larga sombra con nuevas dosis de actitud e ideología. El sol vuelve a girar alrededor de Urano. Luis M. Rguez

03 Vibracion -Erik Urano & Zar1 "ENERGIA LIBRE"- by Erik Urano 04 Dibujo atmosferas(Prod. Dj Porre) -Erik Urano & Zar1 "ENERGIA LIBRE"- by Erik Urano


1. Fasenuova: “A La Quinta Hoguera” (Discos Humeantes)


Fasenuova

Oscuridad y paganismo son las dos primeras ideas que vienen a la mente al ver esta portada; ideas que se confirman al escuchar los siete temas que componen el disco de este dúo asturiano, que se ha ido gestando con extremo cuidado durante años y que ahora por fin se publica. El paganismo es algo evidente, sobre todo en las alucinadas letras, que abundan en referencias a montes, ríos, bosques o mares y que transmiten una sensación de la naturaleza como fuerza poderosa y subyugante, reflejada en la música a través del carácter ominoso de los sintes y el tono solemne de buena parte del disco.

El aire de ritual pagano también permite establecer conexiones con gente como Demdike Stare o, en algunos momentos puntuales, con los aspectos más oscuros del catálogo del sello Ghost Box, además de con el folk post-industrial de Current 93. Al igual que todos ellos, Fasenuova logran una especie de folk ocultista por medios electrónicos de ascendiente industrial, en los que la creación de ambientes enrarecidos pero plenamente disfrutables suponen la clave de lo atractivo de una estética sonora que parece recrear los paisajes asturianos de abrupta geografía -puntuados por restos arqueológicos pre-cristianos, como los dólmenes del Monte Areo cerca de Gijón- y marcados en el último siglo por el impacto industrial, especialmente significativo en la cuenca minera de donde proceden ellos.

Fasenuova parten de improvisaciones para hacer el viaje a un formato de canción que les hace ganar en concisión y eficacia. El disco se abre con “Rojo Y Ne”, y desde los primeros segundos quedan claras las principales características de su sonido: ritmos imaginativos de timbres afilados y texturas rugosas, casi táctiles, sintes que oscilan entre el drone y los riffs cercanos al rock, algo de dark ambient, algo de baile, mucha creación de atmósfera inquietante mediante manipulación de frecuencias, y las letras evocando imágenes muy visuales, dándole vueltas a frases poéticas o, directamente, entrando en el terreno de las palabras inventadas.

“A La Quinta Hoguera”
es la cristalización de un largo proceso de investigación en materia de sintetizadores, estrategias industriales en el pop y miradas a la naturaleza y el paganismo; el resultado de un proceso de trabajo minucioso durante el que Fasenuova han ido perfilando poco a poco sus ideas musicales hasta dar con este álbum mayúsculo, sorprendente e imprescindible. Iván Conte

Publicación original


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