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Sepalcure

Un bálsamo

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Sepalcure



Como muchas cosas en esta vida, el comienzo de Sepalcure fue completamente azaroso. Una novia que se va lejos, un vacío que había que llenar (con música, lógicamente), una montaña de películas malas alquiladas en el videoclub de la esquina, la curiosidad por experimentar con nuevos tempos. En cuestión de dos años, la dupla compuesta por Travis Stewart (que también usa el alias Machinedrum y lleva también un par de temporadas recuperando un lugar de privilegio en el núcleo duro de la electrónica convulsta y afilada) y Praveen Sharma (actualmente enfrascado en su desdoblamiento como Braille, orientado hacia el house profundo), ha ocupado el corazón del underground post-dubstep desde la lejana colonia de Nueva York, sirviendo de puente de paso entre el Londres agitado y el Detroit clásico.

Su cronología la hemos seguido atentamente desde el primer día: primero llegó “Love Pressure EP” (Hotflush, 2010), cuatro cortes de dubstep acuoso sustentado sobre colchones de aire y algún inciso vocal como los de Burial; en aquel momento, tras la explosión de Joy Orbison y en un momento en el que Mount Kimbie habían publicado con éxito su primer álbum, Sepalcure engrosaban para bien la corriente melancólica y a tempo pausado del dubstep, fijándose más en el ambient y en la zona más cósmica del techno que no en la sobreabundancia y virulencia de los bajos. “Love Pressure”, en cierta manera, ayudó a fomentar la etiqueta ‘luvstep’ para describir este dubstep del corazón en contraste con el dubstep del hígado o de fractura de fémur que coexistía en paralelo. Luego vinieron “Fleur EP” (Hotflush, a principios de este 2011) –insistiendo en el enfoque, esta vez con menos pasión pero igual devoción–, los remixes de “Love Pressure” y, a partir del verano, los preparativos para “Sepalcure” (Hotflush, 2011), un álbum en el que el dúo vuelve a rebajar el tempo y a abrir el campo de visión, buscando amplificar el eco y la nota espacial.

Insisten en que Sepalcure es un bálsamo, para ellos y para quien tenga a bien escucharles, y que la fiereza, el caos, la experimentación furiosa y el juego con breaks afilados queda para su producción en solitario como Machinedrum –Travis ha editado este año con Planet Mu su nuevo álbum, “Room(s)”–, y Braille, continúa repartiendo EPs de techno viajero en los buzones de Rush Hour y Hotflush. No hay que entender Sepalcure, pues, como un capricho aislado, sino como unas horas de balneario en dos carreras individuales que no dejan de moverse, acumulando tensión y retos, y que de vez en cuando necesitan una vía de escape para, sencillamente, disfrutar. Lo que otros se gastan en alcohol, zapatos o izas, Praveen y Travis se lo gastan en bajos mullidos y voces de sibila. Compartimos con ellos unos minutos en el pasado festival Unsound de Cracovia, hasta que llegó el chico de Mixmag, y no pararon de hablar por los codos.

Llevais haciendo música por separado desde hace una década, los dos vivís de Nueva York, y sin embargo Sepalcure es un proyecto relativamente reciente. ¿Cuándo cruzásteis vuestros caminos por primera vez?

Praveen:
Hacía bastante tiempo que éramos amigos, de hecho nos conocimos cuando Travis se mudó a vivir a Nueva York hace unos años. Pero no nos veíamos mucho. Poco tiempo después, mi novia se trasladó a Suecia por un viaje de estudios y de repente empecé a tener tiempo libre. Muchísimo tiempo libre. Con la distancia, la relación con mi novia se hizo estresante, y para olvidarme de los problemas empecé a quedar a menudo con Travis, venía a casa y ahí veíamos películas, películas terriblemente malas, jugábamos a la consola y nos pusimos a hacer beats juntos.

¿Había alguna dirección preestablecida, o simplemente improvisábais?

Travis:
Era cuando empezaba a llegar a Nueva York todo el material británico, dubstep y esas cosas.

Praveen:
Las primeras demos de Sepalcure eran muy sencillas, trabajábamos con Ableton Live, comenzábamos con una base y el tema iba creciendo. Lo vimos desde el principio como un proyecto de música de baile, algo así como un regreso, porque al principio de mi carrera yo hice algo de techno y lo acabé dejando por la IDM. Se me ocurrió rescatar mi material antiguo, que lo tenía guardado por ahí, eran temas sin acabar. Así que los comienzos de Sepalcure fueron a partir de loops míos, olvidados, de temas de techno y deep house.

¿Qué le parecía a tu novia que pasaras tanto tiempo con este tío con bigote?

Praveen:
¡Se puso muy celosa! [risas]

Antes habéis mencionado que por aquella época empezó a llegar el dubstep a Nueva York. ¿Os pilló por sorpresa la introducción de este sonido?

Praveen:
No lo esperábamos. Pero yo había empezado a ir a Dub War, la primera noche regular de dubstep en Nueva York, que rápidamente se hizo muy popular, y me hice asiduo. Un amigo de Inglaterra nos traía material nuevo, sobre todo cosas de Hotflush, Pangaea, música en la que detectábamos una mezcla de estilos que nos gustaban y que se adaptaban de una manera muy natural, como un solo género.

Entre la mercancía que os traía vuestro amigo, imagino que habría material de Burial.

Praveen:
Sí, claro que sí. Burial para nosotros es importantísimo.

Alguna vez os habéis referido a la música de Sepalcure como “curativa”; además, es una idea que en cierto modo va implícita en el nombre del grupo. ¿A qué os referís exactamente?

Praveen:
Mejor que lo explique Travis.

Travis:
No es nada new age ni música para curar el cáncer ni nada parecido. Nos queremos referir a que la música tiene en toda persona un efecto subconsciente, te puede hacer sentir más tenso si la percibes como un sonido hostil, o relajado si es amable. Es algo que todo el mundo comprende. En ese sentido, la música no es exactamente mágica, pero sí puede afectar y crear una situación benigna. ¿Cuántas veces la música correcta en el momento adecuado te ha salvado un día de mierda? Nosotros queremos conseguir eso. Si hemos tenido éxito, damos el trabajo por bien hecho.

Praveen:
Una vez hablé con un fan que me explicaba que un tema mío, “Death Of A Man”, le ayudó a superar la enfermedad y la muerte de su padre. Si nuestra música puede ayudar a la gente, habremos cumplido un objetivo.

¿Es por esto por lo que vuestros tracks han ido reduciendo el tempo progresivamente? ¿No identificáis la felicidad con la velocidad?

Praveen:
El destino final del disco es llegar a la gente, pero antes de eso tiene que servir para nosotros. Nuestra vida, en general, es confusión, desorden, bastante caos, y esto nos viene bien hacerlo. No hay una intencionalidad, no nos metemos en el estudio y decimos ‘hoy haremos un tema a 110 bpms con sintes deep’, sino que va saliendo así porque es lo que nos pide el cuerpo.

¿Podéis producir de esta manera cuando estáis tensionados?

Praveen:
Más bien se materializa cuando, después de darle vueltas, se comienza a aliviar la tensión y el estrés del día. El disco se hizo prácticamente en dos semanas. Cuando más trabajábamos era de noche.

Travis:
Luego vino el trabajo de retocar y pulir.

Provenís de la IDM y, en general, vuestros discos siempre han sido intrincados, con muchos breaks y melodías pintorescas, con una tendencia al virtuosismo. En cambio, lo que sale como Sepalcure y Braille (y en menor medida Machinedrum), tiende hacia la sencillez. ¿Qué ha cambiado?

Travis:
Cuando eres joven tiendes a ser más complejo. Cuando yo empecé a producir, lo que escuchaba eran discos de Autechre, de Venetian Snares, ese rollo. Sin parar. Por tanto, era el primer modelo de lo que yo quería hacer. Mi actitud era claramente naïf, porque sólo quería ir a los extremos y pierdes la perspectiva de muchas cosas. Luego empiezas a crecer, te vuelves más maduro, más tranquilo, te das cuenta de que la vida es una mierda, muy complicada, un caos, y lo último que quieres es que tu música sea también caótica.

Sepalcure es vuestra música de madurez, pues. Casi un plan de vida para los próximos años.

Praveen:
A mí Sepalcure me ha cambiado la manera de hacer música. Me influenció de tal manera el proceso y la actitud que he acabado bajando el tempo en todo lo que hago. Te calma, te aleja de la confusión. Antes estaba obsesionado con el DSP [nota: procesador digital de señal] y toda esa mierda. Qué manera de complicarse la vida. Ahora intento que sea todo más fácil, y que el proceso de hacer música sea más divertido. Y después de todo, sigue siendo Praveen el que está ahí… sólo que un Praveen distinto.

Hay gente que ha expresado públicamente su disgusto por vuestra orientación más pausada. Supongo que os consta.

Travis:
Sí, pero es inevitable. Si en algún momento cambias, tienes que saber que vas a decepcionar a alguien. Es imposible hacer feliz a todo el mundo, aunque esa sea nuestra intención. Por eso, al final tienes que hacer lo que tú sientas, lo que crees que es lo correcto.

Pregunta para Praveen. Al margen de Sepalcure, estás desarrollando el proyecto Braille, que es fundamentalmente house. El material de Sepalcure se publica con Hotflush, el de Braille también. ¿No te gusta moverte de los sitios?

Praveen:
Con Hotflush estoy muy bien. Trabajar con Paul [Rose, alias Scuba] es brutal, te da toda la libertad y toda la confianza que necesites. También he publicado material con Rush Hour y seguiré pasándoles material, pero Hotflush lo siento como mi hogar. Quiero seguir aquí, ser un miembro de la familia. Gracias a este sello me reconcilié con la dance music después de muchos años alejado del techno y el house.

En cambio, Travis saca cada disco de Machinedrum en un sello distinto. Ya has pasado por LuckyMe, por Planet Mu…

Travis:
Cuando hago un disco, nunca pienso en quién lo va a editar, ni siquiera si lo va a editar alguien. En el momento en que acabo los temas se los paso a amigos y me dan su opinión, y consejos hacia donde dirigirlos. Así es como acaban llegando a Planet Mu, a LuckyMe o a donde sea. Si encajan, adelante. Si no encajan, ya aparecerá algo. Paul de Hotflush escuchó el material de “Room(s)” antes de que se lo enviara a Mike Paradinas. Su respuesta fue que lo sacaría si fuera un poco más lento. Ojalá pudiera sacar toda la música en un único sello, pero no es tan fácil.

Llevas un tiempo experimentando con los ritmos del footwork de Chicago. ¿Cuándo te empezó a interesar ese género?

Travis:
Siempre me ha fascinado la música africana. Me gustan los polirritmos, y un día llegué al footwork y empecé a investigar más. Mi primer contacto con esa escena fue a través de vídeos de YouTube, y visitando algunos Myspace de artistas. Me pareció un concepto rítmico muy crudo, muy original, y lo fui adaptando poco a poco a mi idea de música underground y urbana.

Sí  que es cierto que el material de Machinedrum tiene esa energía callejera, casi diría que rabia.

Travis:
Yo lo veo así. El descubrimiento del footwork me acabó llevando otra vez al hip hop, a escuchar discos nuevos y a seguir un poco su desarrollo en el día a día, y también a trabajar con bases rotas pero a un tempo más rápido, casi que pareciera drum’n’bass. Para mí son tempos con mucha relación entre sí.

Antes hablábais de películas terribles que veíais en casa de Praveen cuando empezásteis a trabajar en el primer material de Sepalcure. ¿Os acordáis de algún título?

Praveen:
“Mega Shark vs. Giant Octopus” es una que recuerdo [nota: puntuación de 2.3 sobre 10 en imdb.com]. ¡“Barbarian” también! [nota: aquí la puntuación es de 3.0]. Muchas películas de zombies y varios títulos del catálogo de Troma. A veces poníamos comedias para reírnos y resultaba que nos reíamos más con esas películas de miedo horribles del videoclub.

¿Y a qué videojuegos os enganchásteis?

Travis:
Era Praveen el que jugaba. Yo miraba, no sé jugar.

Praveen:
Mucha Wii. Y mucho “Heavy Rain”, que es casi como ver una película. Ahora juego menos, no necesito tantas distracciones.

¿Ha vuelto tu novia de Suecia, pues?

Praveen:
Sí, hace tiempo ya que está de vuelta. ¡Todo en orden!

El que se ha mudado es Travis, que vive en Berlín. ¿Cómo afectará eso a Sepalcure?

Praveen:
Sí, vive en Berlín, yo estoy en Nueva York y es una locura. Pero no más de lo que ya era. Incluso estando los dos en NY encontrábamos problemas para poder compatibilizar los horarios y trabajar. Su mudanza no nos afecta, porque queremos que Sepalcure sea un proyecto que hagamos por diversión, no por obligación. No queremos estresarnos más. El estrés lo tenemos en otra parte y no hay necesidad de que manche a Sepalcure. Si no hay diversión, no habrá Sepalcure.

¿Cómo lleváis lo de trabajar a distancia? ¿Es mejor cuando estáis en la misma habitación?

Travis:
Es otro ritmo, hacemos cosas por nuestra cuenta y cuando podamos ya nos reuniremos o lo que sea. Sepalcure no será nunca nuestro proyecto prioritario, porque eso significa que dejaríamos de hacer nuestras cosas por separado, que exigen mucho tiempo. Sepalcure tiene que ser un momento de relax, como ir a un balneario. Cuando Hotflush nos pidió el álbum, nunca nos marcó un plazo de entrega rígido. Salió de una manera muy natural.

Praveen:
No creo que sea buena idea trabajar por separado. “Fleur EP” fue un intento de hacer temas con partes separadas; Travis hacía un tema, yo hacía otro, luego nos juntábamos, lo terminábamos, pero al final se notaba mucho quién había hecho cada parte. El resultado no es tan interesante, y el proceso no es tan divertido. Este álbum nos ha demostrado cuál es el camino a seguir. Necesariamente, tenemos que estar juntos.















Sepalcure














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Love Pressure Ep

Crítica: "Love Pressure Ep"
















Fleur EP

Crítica: "Fleur EP"

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