Playground magazine

Articulos

Entrevistas

Alex Ross: “Si fuese joven querría rebelarme contra la gran máquina capitalista. La música clásica es una cultura outsider en muchos sentidos”

El crítico de música contemporánea del semanario New Yorker edita en español “Escucha Esto”, una antología de sus ensayos, donde busca encontrar los puntos en común entre la música académica y la popular

Por: ,
Alex Ross: “Si fuese joven querría rebelarme contra la gran máquina capitalista. La música clásica es una cultura outsider en muchos sentidos” | PlayGround | Articulos Musica

Ha vendido 50.000 ejemplares en España de “El Ruido Eterno”, una didáctica historia del siglo XX a través de su música. Ahora, Seix Barral edita “Escucha Esto”, segundo libro del crítico de música clásica de la revista New Yorker, en el que recopila ensayos que van desde Verdi y Mozart a Björk y Radiohead.

escucha-esto-alex-ross_171012_1350459681_17_.jpg

En el brillante ensayo introductorio de “Escucha Esto” (Seix Barral, 2012) –una antología de textos que Alex Ross ha ido publicando en el semanario New Yorker a lo largo de los últimos 15 años, donde ejerce como crítico de ‘música clásica’–, se revela precisamente contra esta expresión, ‘música clásica’, por lo que acaba significando para mucha gente: algo así como ‘música muerta’. Su papel como crítico siempre ha estado dirigido a devolverles la vida a los grandes compositores de la música occidental, volverles a presentar cercanos y actuales a oídos de un público abierto de oídos y heterogéneo que se distancia mucho de las elites burguesas con las que se suele identificar siempre el público asistente a los espectáculos de ópera y los ciclos de música de cámara.

Alex Ross explica en esa especie de prólogo, escrito para la ocasión, que su juventud fue especialmente traumática por haber sido siempre aficionado a la música clásica y no haber descubierto el pop hasta su llegada a la universidad –momento en el que se enamoró del punk y, más tarde, de Bob Dylan–. Su universo de héroes estaba compuesto por Brahms, Beethoven y Stravinsky, entre otros, y esa música le resultaba particularmente viva y vertebradora de un proyecto personal enriquecedor. Pero, a la vez, ha sido capaz de comprender el diálogo –muchas veces silenciado– que existe entre las capas ‘serias’ de la música académica y los estratos populares; para Alex Ross no hay una división infranqueable entre Mozart y Björk, y es tan sano ir a escuchar música sinfónica a un auditorio de conciertos como acudir a conciertos de rock, y aunque su área de interés y dominio es la música clásica –y, más en particular, la contemporánea, la que arranca con Mahler y Strauss y llega hasta hoy–, lo hace siempre en función de lo que esta música tiene de vivo, y no como documento de museo. Comprendiendo que las epifanías musicales no siempre llegan con la compra de un disco de cualquier banda rock o la música de la radio, sino –por ejemplo– con la Sinfonía nº 40 de Mozart.

el-ruido-eterno_171012_1350459875_46_.jpg

Su primer libro, “El Ruido Eterno” –traducido en España por Seix Barral en 2009, del que ya se han vendido más de 50.000 ejemplares y ha superado la decena de ediciones–, era una historia del siglo XX a través de su música –que no una historia de la música del siglo XX–: su manera de exponer la evolución del modernismo desde Schoenberg hasta John Adams no sólo resultaba una manera lúcida, amena y clara de comprender fenómenos complejos como la experimentación académica tras la caída del mito romántico que llegaba hasta Brahms y Chaikovski, sino que hacía entender que hay mucha pasión, lucha y sufrimiento en una música que normalmente se ha desestimado como dificultosa, inaudible y para minorías snobs. El segundo es “Escucha Esto”, que actúa como complemento, en cierto modo, al expandir el tema y completarlo con piezas que se prolongan en el tiempo hacia atrás y hacia delante. Es una selección de ensayos publicados en su versión original en New Yorker y vueltos a escribir (en parte) para la ocasión: piezas sobre Mozart, Schubert, Verdi, el campus de verano de Malboro, el director de orquesta Esa Pekka Salonen o John Cage (también sobre artistas de la esfera popular como Radiohead, Bob Dylan, Nirvana, Frank Sinatra o Björk). Con un estilo de escritura nítido y entusiasta –y a la vez riguroso y altamente técnico–, Alex Ross vuelve a repetir con su segundo libro lo que ya consiguiera con el primero, “El Ruido Eterno”: abrir el apetito musical a un manjar copioso y rico, el de la música clásica entendida, simplemente, como ‘música’. Viva y estimulante, nunca irritante o aburrida. Y sobre esto hablamos con él, coincidiendo con la llegada a las librerías de “Escucha Esto”. De sus palabras, como esperábamos, mana un torrente de sensatez.

"Ha habido una

falsa separación

entre escritura

‘académica’, que

es muy técnica,

y escritura

‘periodística’, que

es muy simplista"

Has sido crítico musical en una posición muy inusual (no sé si debería decir también incómoda): has tratando de explicar que la música contemporánea no es un fenómeno extraño, que nos explica muchas cosas sobre el mundo en el que vivimos y sobre nuestra reciente historia, y que la “música clásica” no es una cosa intocable, que debería ser más líquida y fluida, mezclada con jazz, pop y viceversa. ¿Has tenido alguna vez la sensación de sentirte completamente solo en esta posición durante tu vida profesional? ¿Y cómo te sientes ahora?

¡Es una pregunta interesante! Probablemente me sentí más solo cuando era más joven, en la escuela. Durante ese tiempo mi interés por la música clásica parecía una cosa bastante freak. Una vez me mudé a Nueva York y empecé a escribir sobre música, ya no me sentí aislado. Pero estar especialmente interesado en la música contemporánea y tener curiosidad por la música popular sí que te pone de algún modo en una categoría inusual en el mundo clásico, en el que mucha gente prefiere ignorar el presente y centrarse en el pasado.

La mayoría de libros sobre música (digamos, música “seria”) son sobre historia o teoría. “Escucha Esto”, en cambia, trata más con la idea de entusiasmo: sobre compartir ideas y sensaciones, tratar de llevar al lector a tu bando. ¿Tuviste que sacrificar algunas de tus ideas fundamentales para conseguir este equilibrio o ése ha sido siempre tu objetivo principal?

Espero que mi escritura combine un cierto tipo de entusiasmo o apreciación con un modo de escritura más analítico y objetivo. Ambas cualidades son cruciales para hacer buena crítica sobre música. De todas maneras, ha habido una separación falsa entre escritura ‘académica’, que es muy técnica, y escritura ‘periodística’, que es muy simplista. Idealmente, los periodistas tanto académicos como de los medios de comunicación deberían encontrar un punto intermedio, aunque, por supuesto la naturaleza de tu audiencia dicta hasta cierto punto lo que escribes.

La variedad de ensayos es grande y han sido escrito durante una década y media. Funcionan como una colección, pero hay también la sensación de que el libro trabaja como unidad, que finalmente muestra un panorama general muy abierto. ¿Esto permite espacio para una futura ampliación, o el trabajo se quedará como está?

¡Estoy muy orgulloso de que se perciba como un libro unificado! Revisé los ensayos con la finalidad de poner sobre la mese temas comunes. Por ejemplo, después de escribir el ensayo “Chacona, Lamento, Walking Blues” especialmente para este libro, inserté párrafos en los ensayos sobre Mozart, Schubert, Bob Dylan y Brahms con tal de señalar los patrones similares en su música. Algún día espero publicar otra recopilación con distintos temas, aunque no estoy muy seguro sobre qué incluirá.

alex-ross-1_171012_1350461363_83_.jpg

Las piezas sobre Radiohead y Björk apelan a una audiencia pop; las piezas sobre Verdi, Brahms y Mozart hacen lo mismo con una audiencia clásica, y al mismo tiempo todos estos artistas tienen en común que son los favoritos de mucha gente. Tu escritura y tus elecciones no son para nada snobs. ¿Estás en contra de las oscuridades? ¿Cuál es tu enfoque crítico hacia los fenómenos de minorías?

No. No estoy para nada en contra de las oscuridades, y algunas de las personas  sobre las que escribo son muy poco conocidas: el compositor John Luther Adams, de Alaska, por ejemplo. Pero a menudo mi objetivo es ofrecer un profundo vistazo a una figura muy conocida y, en cierto sentido, introducir o volver a presentar esa figura a quienes quieran conocer más. Pensé que este libro podría ser una especie de guía de algunos de los hitos de la música clásica, y también a algunas de las figuras significantes dentro del pop.

“El Ruido Eterno” y “Escucha Esto” hacen una buena pareja: uno aporta el marco histórico principal, ayuda al principiante a poner en contexto a cada compositor y movimiento importante del siglo XX, y el otro expande la experiencia y al mismo tiempo lleva al lector al presente. ¿Tuviste mucho en mente “El Ruido Eterno” mientras recopilabas “Escucha Esto”?

¡Me alegra que pienses eso! Pensé mucho en “El Ruido Eterno” mientras juntaba “Escucha Esto”. Quería que fuese algo así como un complemento al libro más viejo, no quería que los dos se solapasen. Así que en “Escucha Esto” no incluí largos ensayos del New Yorker que he escrito sobre Stravinsky, Schoenberg, Shostakovich, y otros autores más. (John Cage fue la excepción que confirmaba la regla). Quería ir más atrás en el tiempo, también quería abarcar más cosas del presente, fuera de la esfera puramente clásica.

¿Qué es lo siguiente que quieres escribir después de estos dos libros?

Estoy escribiendo ahora un libro titulado “Wagnerism: Art In The Shadow Of Music”. Es un repaso a la masiva influencia que ha tenido Wagner en la cultura después de su muerte: literatura, pintura, danza, cine, todo. Es un tema muy grande y aún me quedan muchos años de trabajo. Pero estoy disfrutando profundamente la inmersión en el fascinante y a veces aterrador mundo de Wagner.

"Los artistas musicales no son nuestros sirvientes, que atienden a nuestras necesidades. Tenemos que estar preparados para seguirles cuando tomen nuevas direcciones"

alex-ross-5_171012_1350461878_46_.jpg

Obviamente no pudiste incluirlo todo en “El Ruido Eterno”: el libro es largo y entiendo que llegaste a un punto en el que tuviste que tomar la decisión de recortarlo y descartar algunos temas. Si pudieras reescribir o expandir el libro, ¿qué espacio podría tener la música para el cine a partir de los sesenta, el free jazz y la vanguardia electrónica, especialmente en esos subgéneros que tratan el noise, los drones y las capas ambient?

Mi primer borrador de “El Ruido Eterno” eran 400.000 palabras: el doble de largo de cómo ha acabado saliendo [nota: la traducción al español supera las 600 páginas]. ¡Un tomo tan pesado hubiese causado problemas de muñeca a muchos lectores! Tuve que quitar a muchos compositores que adoro. Sí, tendría más sobre música para cine, y también música electrónica y de ordenador. Me hubiese gustado incluir más sobre compositores como Vaughan Williams, Frank Martin y Galina Ustvolskya, que están más en los márgenes de la historia de la música, pero son tan importantes como cualquier otro. Pero al final me tuve que concentrar en determinados hilos narrativos que unían el libro. De otra manera hubiese sido como una enciclopedia o, aún peor, un interminable listín telefónico.

Hace unas semanas, Bret Easton Ellis escribió en su cuenta de Twitter que una de las preguntas más cruciales de esta generación era “¿qué demonios ocurrió con Radiohead?”. Parece como si no hubiese entendido la transición entre “OK Computer” y “Kid A”. ¿Tienes una respuesta a su pregunta?

Mucha gente quería que Radiohead continuasen escribiendo canciones rock que fuesen de un tipo reconocible, con líneas melódicas claras, coros y grandes florituras de guitarra. Muchos reprocharon que la banda se moviese hacia una dirección distinta. Creo que eso es una actitud equivocada. Los artistas musicales no son nuestros sirvientes, que atienden a nuestras necesidades. Tenemos que estar preparados para seguirles cuando tomen nuevas direcciones. Quizá estos experimentos no funcionen: desde luego, muchas bandas rock, y también compositores clásicos, han perdido el rumbo después de un comienzo exitoso. No siento que ocurra lo mismo con Radiohead. Los álbumes que van de “Kid A” en adelante son los que más escucho. “The Bends” y “OK Computer” me parece que están un poco desfasados, muy noventas.

En “El Ruido Eterno” mencionas a Radiohead y Björk como los verdaderos maestros del pop de vanguardia. Luego, en “Escucha Esto”, aparecen otra vez, como dos de los artistas que representan el lado experimental del pop y el rock. ¿Hoy tienes otra banda o artista que comparta ese mismo espacio en tu universo musical personal?

Ay, ojalá pudiese revelar todos los descubrimientos excitantes que he hecho de bandas y artistas jóvenes, pero en los últimos años me he encontrado con que es cada vez más difícil mantener el ritmo. Soy un hombre de mediana edad ahora, y me es más difícil seguirle la pista a las últimas corrientes. Además, hay tantas cosas que pasan en la música clásica que tengo menos tiempo para el pop. Espero no convertirme en un cascarrabias, simplemente es que no he encontrado nada a lo que haya respondido con la misma pasión. Creo que Joanna Newsom es increíblemente talentosa: escucho todo lo que hace. Y creo que Frank Ocean tiene un enorme potencial como cantante-cantautor.

"En los medios

la música clásica

es representada

como la música

de la elite, de la

gente rica, aunque

la verdadera riqueza

se encuentre en el

mundo del pop"

Hay dos mitos: uno es que la música clásica y el pop siempre se han estado divididos por un muro invisible (algo que es falso), y el otro es que el muro se ha empezado a romper hace poco tiempo (tampoco es cierto, porque la fractura empezó a ser notoria hace ya muchas décadas). Creo que la cuestión no es si el muro se está rompiendo o no, sino cuán lejos hemos llegado en el proceso de fracturación. ¿Has notado una aceleración sustancial en los últimos años?

Esta es una buena cuestión. En intervalos regulares, en los últimos 100 años los artistas de ambos lados de esta supuesta división han tratado de romper el muro. Piensa en Gershwin y Weill en los años veinte, en Duke Ellington en su fase sinfónica, en Gunther Schuller and The Third Stream en los 50 y 60, por supuesto el gran movimiento minimalista en los 70. Cada generación, parece, ha tratado de construir un puente sobre este abismo una y otra vez. ¿Ha habido algún progreso real? No estoy tan seguro. Por ejemplo, la gente tiene una idea limitada de lo que es la música clásica. En los medios es representada como la música de la elite, de la gente rica, aunque la verdadera riqueza se encuentre en el mundo del pop.

Tratas de desmontar otro mito, que es que la música clásica en las salas de conciertos se está muriendo. Es algo que se escucha muy a menudo, a músicos profesionales y a gente del público (ya sabes, ‘hay muchos viejos’, ‘la mitad de los asientos están vacíos’, etcétera). Mi pregunta es si esta crisis puede ser regional (por ejemplo, en algunos territorios de Europa), ya que dices claramente en el libro que está situación parece estar revirtiéndose en Estados Unidos y China.

Depende mucho de dónde vayas. Este verano fui a los Proms en Londres y había 5.000 personas, tanto jóvenes como adultos, escuchando la reciente Novena Sinfonía de Peter Maxwell Davies. Sin lugar a dudas, no había la sensación de que la música estuviese muerta. En Finlandia la audiencia ha crecido en los últimos años. En América, a algunas orquestas les va bien, otras están sufriendo. En general, no es verdad que las salas estén medio vacías. Lo gracioso es que puedes encontrar a gente quejándose de lo mismo desde los años 20 o incluso antes. La música clásica se ha estado muriendo durante mucho tiempo.

En general, la música experimental ha encontrado un lugar (y, por tanto, ha subsistido) más en galerías de arte y festivales de vanguardia que en salas de concierto. Muchos compositores jóvenes y artistas sonoros, con un pasado en el punk, el hardcore, el jazz o el reggae como Ben Frost, Alva Noto, Mika Vainio o Vladislav Delay, pueden ser creativos y ganarse bien la vida sin compartir el mismo espacio que las orquestas y su audiencia, pese a que quizá sean la respuesta más natural a lo que debería ser hoy la música contemporánea. Me pregunto por qué no te centras más en este tipo de música en tus libros y artículos.

He escuchado a Ben Frost, pero no a los otros. Me encantaría tener un tiempo infinito y un espacio infinito para explorar todo el mundo del sonido moderno. En el New Yorker tenemos un excelente crítico de pop, Sasha Frere-Jones, que está abierto a todo tipo de música tanto en los márgenes como en el pop mainstream. ¡Probablemente él esté mejor posicionado que yo para escribir sobre estos artistas!

blog comments powered by Disqus
También te gustará
For Now I Am Winter | PlayGround | Noticias Indie
Albums

For Now I Am Winter

Ólafur Arnalds ha emprendido un viaje de expresión muy personal que le lleva, en su último disco (y el primero para una multinacional de la música clásica), a buscar el punto de encuentro entre el len...

Character | PlayGround | Noticias Indie
Albums

Character

Julia Kent, quien fuera chelista de Antony & The Johnsons, alcanza ya su tercer álbum (el primero para el sello Leaf) perfeccionando cada vez más el encuentro entre cuerdas post-románticas y postprodu...

Corollaries | PlayGround | Noticias Indie
Albums

Corollaries

El oscuro pianista canadiense Lubomyr Melnyk se asoma por primera vez en su larga carrera de más de 30 años a un sello con impacto entre el público pop, la mejor manera de conocer sus hermosas aproxim...

Istiklaliya | PlayGround | Noticias Indie
Albums

Istiklaliya

Los asombrosos pianistas Francesco Tristano y Rami Khalifé y el percusionista Aymard Westrich vuelven a unirse bajo el nombre Aufgang para dar forma a su música única y sin comparación, en la que se u...

Últimos artículos
Recordando a The Fall en veinte vídeos | PlayGround | Noticias Indie
Nivea Soft & El Día de la Música

Recordando a The Fall en veinte vídeos

Con más de tres décadas y media de historia a sus espaldas, la banda del inimitable Mark E. Smith sigue viva y coleando....

La mejor semana del año | PlayGround | Noticias Indie
Columnas

La mejor semana del año

Meteorológicamente hablando no ha sido la mejor semana del año. Pero en todo lo demás podemos decir que sí, teniendo en ...