Se le ha identificado como el heredero de Douglas Coupland, por sus personajes inactivos, desencantados y existenciales, pero él apenas ha leído a Coupland. Esta es una de las muchas confesiones que nos entrega el novelista Tao Lin, una de las sensaciones de los últimos años.
Comparado con el primer Douglas Coupland, el primer (y generacional) Bret Easton Ellis y con el, sí, aún más sorprendente, maestro de la angustia existencial, Samuel Beckett, Tao Lin (Nueva York, 1983) es algo así como el penúltimo hype literario neoyorquino. Tan polémico como brillante, Lin construye sus novelas a partir de charlas por el chat de Gmail entre una pareja imposible, Dakota Fanning y Haley Joel Osment (pero no los de verdad, sino una chica de Nueva Jersey y un chico de Nueva York que parecen condenados a no entenderse) –eso es “Richard Yates” (Alpha Decay, 2011)–, y de chicos que roban camisetas y acaban pasando la noche en una celda y descubriendo que no está tan mal, que, después de todo, es sólo otra experiencia. Eso, entre otras cosas, ocurre en su más reciente “Robar En American Apparel”, nouvelle que, aunque fue escrita antes que “Richard Yates”, acaba de aterrizar en las librerías españolas (también vía Alpha Decay).
El protagonista es Sam, un aspirante a escritor que acaba de dejarlo con su chica, Sheila (a todas luces la Dakota Fanning de su anterior novela) y está pensando en escribir algo con su historia (algo que acabará resultando ser “Richard Yates”), que tiene trabajos horribles (en restaurantes de comida rápida y, esto es lo más importante, vegana) y acostumbra a robar cosas que en realidad no necesita. O cosas que puede vender por eBay. Y que en realidad sí que necesita, para ganarse un sobresueldo. Como no podía ser de otra manera, dada su pasión por lo virtual (sus personajes apenas hablan, pero se envían cientos de e-mails), charlamos con él vía Gmail. Tao Lin está en Nueva York, dice que tumbado en la cama, en su cuarto, en algún lugar de la calle 29. Son casi las dos del mediodía. Sólo lleva unos boxers y escribe (dificultosamente, suponemos, dada la posición) en su Macbook. Suena “Year Of The Tiger”, de St. Vincent. Suena todo el tiempo. Ha puesto el repeat. Empezamos.
"No sé bien
lo que fue la
Generación X.
Pero tengo la
sensación de
que tanto la
Generación X
como la Y llevan
demasiado tiempo
rondándonos"
¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Recuerdas de qué iba tu primer cuento?
Empecé a escribir cuando tenía tres o cuatro años. Escribía historias que se titulaban “El Dinosaurio Más Grande del Mundo” y cosas por el estilo. Tenían entre dos y seis páginas. En cada página había un puñado de palabras y un dibujo. Creo recordar que solía ponerles un precio, tipo 25 centavos, y vendérselas a mi madre.
Tus personajes parecen la evolución perfecta de los tipos perdidos, nostálgicos y profundamente desesperados del primer Douglas Coupland. ¿Eres fan?
Creo que en total habré leído cuatro páginas de todo lo que ha escrito Douglas Coupland. No sé mucho de él. Recuerdo que una vez vi una foto de solapa, en una de sus novelas. Lo que me hizo gracia es que llevaba pantalones cortos, algo que me pareció interesante. Ya sabes, las fotos de autor no suelen ser así. Parecía guapo. Creo que es canadiense, ¿no?
Sí. Entonces no crees que tus personajes y la generación de hoy sea una especie de evolución de la Generación X de Coupland, ¿no? Aunque hayamos cambiado los ideales ecologistas por la comida vegana.
No tengo ni idea. No sé bien lo que fue la Generación X. Pero tengo la sensación de que tanto la Generación X como la Y llevan demasiado tiempo rondándonos. Creo que la última se llama “Los Chicos Del Milenio” (“The Millenials”). Pero no estoy muy seguro. Nunca pienso en términos de “nosotros”, sólo me centro en un determinado tipo de gente. Cada persona es un mundo. Además, el año pasado viví como un ermitaño. Me pasé todo el tiempo en mi cuarto, trabajando en mi tercera novela. No tuve mucho contacto social, así que no sé lo que la gente piensa o hace últimamente, si exceptuamos lo que veo por internet. Pero en internet nunca puedes saber qué edad tiene la persona que estás leyendo.
Por la duda existencial con la que conviven tus personajes se te ha relacionado también con nada menos que Samuel Beckett. ¿Has leído algo suyo?
La verdad es que sí, pero no demasiado. Nunca me he acabado uno de sus libros, creo. Debo haber leído entre una y 30 páginas de varias de sus historias. Puede que en el futuro me guste.
Tus personajes tienden a hablar más por chat que en persona. ¿En qué sentido ayuda el chat de Gmail a tu literatura?
El más evidente tiene que ver con el guardado. Cuando tienes una conversación por Gmail, ésta siempre queda registrada, y puedes volver a consultarla cuando te apetezca. He tenido miles de conversaciones en la vida real que he olvidado y que jamás podré utilizar en mi literatura.
Tanto Dakota Fanning como Haley Joel Osment, los protagonistas de “Richard Yates”, tu segunda novela, no dudan en decir lo que sienten todo el tiempo. Es como si necesitaran sentirse comprendidos sin parar. Cuando algo les pone tristes, lo dicen, y eso impide que su relación avance. ¿Crees que es bueno ser tan sincero y serlo todo el tiempo?
Creo que en realidad lo que pasa es que Haley Joel Osment se queja todo el tiempo. No sé si eso es bueno o malo. No sé si dicen más a menudo de lo normal cómo se sienten. Por ejemplo, puede que digan una vez al día que algo les ha puesto tristes, pero ¿no pasa a menudo que la gente se queja de que otros no son felices todo el tiempo? Además, muchas de esas veces, las veces en que Dakota Fanning y Haley Joel Osment dicen que están tristes, están bromeando, sólo intentan pasárselo bien y entretener al otro. No sé lo que es bueno o no para una relación. Supongo que depende del tipo de relación.
"Mis personajes huyen
del mundo del consumo.
No tienen televisión,
apenas compran ropa,
no tienen buenas camas,
tienen tan pocas cosas
que pueden mudarse de
Nueva York a Florida y
de allí a Connecticut
sin problemas."
Pero hay un montón de cosas que les traen sin cuidado, las hacen por hacer algo, sin que les importe. Como en “Robar En American Apparel”, cuando Sam dice: “Voy a comer cereales y ni siquiera tengo hambre”. ¿Tiene algo que ver con lo que el consumismo nos ha hecho? ¿Vivir siempre deseando algo, o teniendo que hacer algo, aunque ese algo ni siquiera nos interese?
Creo que en realidad sí que les importa lo que hacen. Haley Joel Osment y Dakota Fanning están súper concentrados en tratar de hacer cosas que les importen. No pierden el tiempo. Son conscientes de lo que comen, de lo que dicen y de lo que hacen. Y respecto a “Robar En American Apparel”, creo que Sam también hace cosas que realmente le importan. Con eso de los cereales sólo estaba bromeando. Sólo quiere comerse unos pocos porque sabe que están buenos, aunque no tiene hambre. Es como si su cerebro le estuviera diciendo que los pruebe porque están buenos y que deje de pensar en si tiene o no hambre. Por eso es divertido.
Sobre el consumismo creo que es justo lo contrario. Mis personajes son extremadamente no consumistas. Es decir, huyen del mundo del consumo. No tienen televisión, apenas compran ropa, no tienen buenas camas, tienen tan pocas cosas (en el caso, por ejemplo, de Haley Joel Osment) que pueden mudarse de Nueva York a Florida y de allí a Connecticut sin problemas. No tienen dinero, así que no piensan en la posibilidad de comprar nada, ni joyas, ni ropa, ni zapatos. No sufren ese deseo. Porque no son nada consumistas, en realidad.
Sam, el protagonista de “Robar En American Apparel”, tiene mucho en común con Haley Joel Osment, el protagonista de “Richard Yates”. ¿Eres tú?
Sí, casi todo lo que escribo es autobiográfico.
¿Por qué escogiste los nombres de Haley Joel Osment y Dakota Fanning como fake names de los protagonistas de “Richard Yates”?
Porque me pareció que podía ser divertido. No se me ocurre ninguna manera de legitimarlos. Sólo que pensé que sería divertido. Hubo un momento en que pensé que para cierta gente podría ir en detrimento de los temas que trata el libro en realidad, pero al momento siguiente pensé que también podía hacer que a otro tipo de gente el libro les gustara incluso más. No creo que ninguno de los dos represente esta generación. La verdad es que ni siquiera sé lo que están haciendo ahora mismo. La última vez que vi a Haley Joel Osment fue en Wikipedia y a Dakota Fanning seguramente en una película que se titulaba “Cherry Bomb”. O puede que ese fuera el título de la canción que tocaban. Creo que he olvidado el título de la película.
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