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Los 10 mejores cómics de 2017

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El Japón más guarro, la poesía honesta, un puñado de superhéroes fracasados, periodismo punk y una dosis de feminismo cabrón: nuestros 10 cómics favoritos del año

Luna Miguel

04 Diciembre 2017 12:56

Este año hemos leído mucho, y estos han sido nuestros mangas, cómics de superhéroes, novelas gráficas y libros de viñetas preferidos. (Síguenos en PlayGround Lit para descubrir muchas más recomendaciones libreras).

1. Más vale Lola que mal acompañada, de Raquel Riba Rossy (Lumen)

«Su rojo es un color que en algunos casos significa sangre menstrual, en otros significa guerra y en otros incluso significa amor. A Raquel Riba Rossy no le asusta hablar de ninguna de esas tres cosas, ni mucho menos hacerlo desde lo más profundo y viscoso de sus entrañas. Su Lola Vendetta, de hecho, es una mujer que tampoco tiene dudas sobre no querer ser madre, que no tiene miedo a hablar de masturbación con sus amigas y que si tiene que pegar un empujón a un baboso de discoteca, se lo pega, y punto. Y al final, leer Más vale Lola que mal acompañada es liberador. Porque aunque para algunos lectores quisquillosos su mensaje resulte demasiado intenso, lo cierto es que alguien tenía que sacarse la catana. Alguien tenía que decirlo». (Luna Miguel)

'Más vale Lola que mal acompañada', de Raquel Riba Rossy

2. The Wicked + The Divine, de Kieron Gillen y Jamie McKelvie (Norma)

«Lady Gaga, Rihanna, Kanye West y Daft Punk se han convertido en dioses. Pero no en dioses del escenario o de Spotify, sino en dioses de altar e iglesia. Con un chasquido de dedos, pueden matar a quienes deseen, y apenas necesitan soplar un poco para provocar un tornado que arrase una ciudad entera. Bajo este pretexto nace The Wicked + The Divine, el cómic de Kieron Gillen y Jamie McKelvie que ha causado sensación en Estados Unidos. Tras acabar su arco inicial y vender sus derechos para una serie televisiva, el primer tomo se ha publicado en España de la mano de Norma Editorial. Desde sus primeras páginas, ya está claro lo que vamos a ver: un crítica a la cultura pop y a la extrema fugacidad de la sociedad actual». (Juan Carlos Saloz)

'The Wicked + The Divine', de Kieron Gillen y Jamie McKelvie

3. Bajo un cielo como unos pantis, de Shun Umezawa (ECC)

«A primera vista, Umezawa es un completo desconocido. Un mangaka más o menos joven y más o menos polémico que además llega a nuestras librerías no con una serie atractiva sino con un conjunto de relatos demoledores. Me atrevería a decir que más allá del riesgo que ha corrido ECC al presentarnos una novedad sin ningún tipo de aval en Europa, el verdadero valor que sus editores han mostrado es el hecho de elegir una obra tan complicada, con unas imágenes y unas metáforas tan brutas y con una representación de la sociedad japonesa tan poco idílica. De acuerdo que la maldad y, en general, “lo asqueroso” de la humanidad ha sido retratado en el manga en múltiples ocasiones y formatos, sin embargo, resulta curioso encontrar relatos tan realistas, tan fieles a la verdad y tan empeñados en mostrar una cara de la sociedad japonesa difícil de encontrar en otros autores contemporáneos.» (Luna Miguel)

'Bajo un cielo como unos pantis', de Shun Umezawa

4. Kobane calling, de Zerocalcare (Reservoir Books)

«El sudor de manos comienza lejos de Kurdistán, en el aeropuerto de Estambul. No es ningún spoiler de Kobane calling, sino más bien un hacklife para quien lea esto, que no es aconsejable que los guardias turcos sepan que has aterrizado en su país para visitar a los kurdos, a quienes llaman despectivamente 'turcos de las montañas'. Otro consejo es, digámoslo en castellano rápido, no ir de guay. Zerocalcare tuvo que autocensurarse por razones éticas. Hay caras, nombres y mapas que quedaron deliberadamente fuera de imprenta. "Eso lo tuve claro. Es una zona de guerra, con informaciones militares que no puedes revelar", reconoce. "Sabía que habría cosas que no podría contar. Mi intención no era hacer un reportaje periodístico, sino algo que ayudase a los kurdos y no les metiera en más problemas"». (Ignacio Pato)

'Kobane calling', de Zerocalcare

5. Poncho fue, de Sole Otero (La Cúpula)

«A Sole Otero, autora de este cómic que mancha de barro realista los arcoíris que a menudo dibujamos en nuestra imaginación, no le da miedo construir un libro en el que se debata sobre las fronteras grises de esos comportamientos. Sobre la dificultad del reconocer los vicios en una relación desigual y tóxica. Y sobre la delicada tela de arañas que una mujer maltratada psicológicamente hila en su cerebro para intentar justificar el dolor, o para disculpar a quien la ningunea, o para tratar de barrer la basura que la cubre debajo de una alfombra que en realidad ya no aguanta más suciedades». (Luna Miguel)

'Poncho fue', de Sole Otero

6. Amarillo Indio II, de Julio César Pérez (Belleza Infinita)

«Cuando supe que Julio César Pérez (1974, Barcelona) acababa de publicar Amarillo indio 2, ingenuamente me alegré muchísimo de tener una excusa para escribir sobre el libro. Conocía su obra gracias a Twitter, donde se ha ganado una gran reputación bajo el nombre de @amarilloindio. Pérez publica allí los dibujos que hace a toda prisa con su boli Bic: sin pensarlos, sin rectificarlos si no es en base a tachones. Y digo ingenuamente porque he descubierto que los dibujos de Pérez han pasado a formar parte de ese selecto —y maldito— grupo de obras de las que me es casi imposible hablar. No sé si es la textura onírica de sus trazos o la asfíxia existencial de un universo que nos devuelve un reflejo aumentado y distorsionado del nuestro, pero la verdad es que podría estar quince párrafos hablando de ello —describiendo con minuciosidad las ambiguas emociones que me genera— y aun así no habría sido capaz de atrapar la esencia de su obra». (Eudald Espluga)

'Amarillo Indio II', de Julio César Pérez

7. Black Hammer, de Dean Ormston y Jeff Lemire (Astiberri)

«En la vida hay tres cosas especialmente dolorosas. La primera es que la persona que amas te rechace. La segunda es perder un hijo. La tercera es ser invisible. O lo que es lo mismo: que nadie valore tus esfuerzos. O lo que es lo mismo: que a nadie note tu ausencia en el caso de que ya no estés. Esas tres cosas, decía, hacen que la vida duela. Y cuando la vida duele, lo cierto es que pasa muy despacio. Lentamente. Angustiosamente. Pegajosamente. La vidas de los seis superhéroes que el guionista canadiense Jeff Lemire ha retratado en los capítulos que conforman Black Hammer. Orígenes secretos (Astiberri) tienen bastante de esas tres cosas. Si bien es cierto que cada uno de ellos guarda sus propios secretos y demonios, el hilo que une sus desesperaciones tiene mucho que ver con el desamor, la pérdida y el olvido». (Luna Miguel)

'Black Hammer', de Dean Ormston y Jeff Lemire

8. Un Bollito Feliz, de Sarah Andersen (Bridge)

«Sarah Andersen tiene 25 años, un gato y cinco millones de seguidores repartidos entre Instagram, Facebook y Twitter. ¿Su secreto? Maridar la narrativa de tira cómica con neolenguas de Internet. “Me podría pasar el día entero mirando memes en Instagram y etiquetando a mis amigos”, confiesa. “A veces utilizo recursos propios del meme en mis cómics, como el difuminado de caras para exagerar la reacción de algún personaje”, continúa. “También he adoptado sus timings y su narrativa; su forma de presentar una idea”». (Víctor Parkas)

'Un bollito feliz', de Sarah Andersen

9. Sadbøi, de Berliac (Sapristi)

«Sadbøi es el último cómic de Berliac; una especie de tratado manga que reflexiona sobre el papel del arte en la construcción de la propia identidad, a la vez que reta al lector con preguntas directas y diáfanas. ¿Puede el crimen ser arte? ¿Podemos acercarnos al 'otro' sin polarizar los pasos que nos llevan hasta él? En sus páginas, conoceremos a Sadbøi, un joven inmigrante viviendo a caballo entre residencias adoptivas, centros de menores y pisos okupados; encabalgándose, pequeños hurtos y barrotes de cárcel. De repente, el arte irrumpirá en ese mundo bicolor para presentarse como necesario subterfugio». (Víctor Parkas)

'Sadboi', de Berliac

10. Un extraño a la orilla del mar, de Kanna Kii (Milky Way Ediciones)

«Mio y Shun se acarician los penes, y el dibujo de la mangaka Kanna Kii se muestra nuevamente sencillo y suave. Entre las manos de ellos, hay pequeños bultos que son sus prepucios, y que se escapan de entre sus dedos como si fueran animales o estuvieran hechos de agua. La escena, además de realista y bella, también tiene algo de ensoñación. Y si las páginas en las que se desarrolla tuvieran olor, este no sería el de la tinta del trazo de Kii, sino más bien el del salitre de esa playa que tanto protagonismo tiene en el cómic Un extraño a la orilla del mar». (Luna Miguel)

'Un extraño a la orilla del mar', de Kanna Kii

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