Futuro

Las “súper vacas nazis” podrían volver con nosotros tras extinguirse hace 4 siglos

Esta es la historia de los uros, probablemente la única cosa buena del nazismo

Por extraño que parezca, entre las obsesiones del Partido Nazi Alemán estaba la de resucitar a los uros, una especie de “súper-vacas” que, pese a ser herbívoras, tenían características físicas con las que podían competir directamente con cualquier carnívoro.

Herman Goering, lugarteniente de Hitler y jefe de la Fuerza Aérea del régimen nazi, ordenó la crianza de estos animales como medida de “purificación” de la vida silvestre. Básicamente, veían a los uros como la raza aria de las vacas, y no se quedaron muy lejos de conseguir los suyos propios. Goering pidió a los hermanos biólogos Lutz y Heinz Hecjk que lograran imitar a los uros con “vacas grandes como elefantes y fuertes como toros salvajes” y así crearon una subespecie que perdura hasta nuestros días.

Los uros puros no han conseguido ser reestablecidos todavía, pero la comunidad científica se ha puesto en marcha para conseguirlo. Según los cálculos estimados, para 2025 habrán vuelto a formar parte del reino animal. Pero la obsesión con traerlos de vuelta no está infundada, ya que tienen una gran importancia para el ecosistema.

“Necesitamos a un herbívoro que sea totalmente autosuficiente contra los grandes depredadores. Podría hacer el trabajo de pastoreo en grandes áreas silvestres. Sin duda, el uro sería una gran solución”, explica el ecologista Ronald Goderie, fundador del grupo Rewilding Europe.

Probablemente, los uros sean lo único bueno que trajo de vuelta el nazismo.

Para conseguirlo, continuarán criando a la subespecie refundada por los nazis. En cada generación intentan acercarse más a las características originales de los uros y, si todo va según lo previsto, en la séptima generación (para mediados de la década de 2020) conseguirán que sean exactamente iguales.

El reto no será nada fácil. En 2015, un agricultor sacrificó a la mitad de su rebaño por su agresividad. Atacaron a los granjeros y casi acabaron con ellos, por lo que está lejos de ser una especie fácil de criar.

Si consiguen restablecer la especie, tendrá un gran peso en el medio ambiente. Como explican en BBC, cada uro produce el equivalente a su propio peso en estiércol cada año. De este modo, toda la cadena alimenticia se ve beneficiada, empezando por insectos como los escarabajos que se nutren de sus excrementos. 

Probablemente, los uros sean lo único bueno que trajo de vuelta el nazismo.

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