Futuro

Él se inventó los efectos de '2001'; ahora vuelve con un nueva revolución

Douglas Trumbull es LA historia del cine

En una diminuta sala de cine en una zona retirada de las montañas Berkshire en Massachusetts (EEUU), el cineasta Douglas Trumbull está proyectando una de sus últimas creaciones. Al principio, la película parece familiar: son las imágenes de vídeo del astronauta Chris Hadfield cantando Space Oddity de David Bowie que se volvió viral en YouTube hace unos años. Pero a mitad de canción, el plano cambia de enfoque. Pasa de Hadfield tocando su guitarra en la Estación Espacial Internacional a planos en 3D de planetas y estrellas. Su nivel de detalle es tan espectacular que parece que yo misma estoy a bordo de la nave, asomándome por su módulo de observación Cupola. Una enorme imagen de la Tierra llena mi campo de visión y empieza a rotar. Llevo gafas 3D, pero la imagen es mucho más viva y nítida que las típicas películas en 3D. A mi alrededor, la gente murmura cosas como: "¡Increíble!" y "¡Hala!"

Se trata de Magi, un sistema que capta imágenes en 3D y con una resolución ultraalta "4K" y muestra los fotogramas resultantes cinco veces más rápido que la velocidad normal. Trumbull desarrolló la tecnología para generar experiencias de película más envolventes que el 3D estándar o los IMAX de pantalla gigante. También intentaba devolvernos la diversión de acudir al cine.

Foto: Trumbull dentro de un escenario de pantalla verde que está construyendo en su propiedad en las montañas Berkshire. Crédito: Leonard Greco.

Trumbull, de 74 años, ha dedicado su vida entera a pensar en cómo la gente experimenta las ilusiones del cine. Creció en Los Ángeles (EEUU) fascinado por el formato de películas Cinerama de pantalla panorámica. En la veintena consiguió su primer trabajo en Hollywood, haciendo efectos visuales para la película 2001: Una odisea del espacio, y después dirigió dos películas clásicas de culto , Brainstorm y Silent Running ( Nave misteriosa) y diseñó los efectos visuales de Blade Runner, Encuentros en la tercera fase y Star Trek: la película. Ahora, en una era en la que las salas de cine están perdiendo su atractivo, espera volver a sorprender a la gente esta vez con la "hiperrealidad". Gracias a Magi, el público puede conectar de manera intensa con las historias y experimentar vivamente la perspectiva de un personaje.

Magi no sirve para todas las películas, al igual que el 3D no resulta apropiado para dramas íntimos y muchas otras cintas convencionales. Pero Trumbull espera que los cineastas empleen Magi cuando quieren impresionar a los espectadores de una manera altamente sensorial, como me sentí yo al ver los planos de la Tierra en la película de demostración de Trumbull. El longevo experto afirma: "Lo que me interesa es crear experiencias profundamente personales para los espectadores. Sea lo que sea, quiero que sientas que lo que pasa en pantalla realmente te está sucediendo en tiempo real, a ti, en esta sala".

A la industria del cine le vendría bien un poco de magia. Los ingresos de taquilla norteamericanos han sido relativamente planos durante años. Muchos consumidores prefieren la comodidad y el precio de ver películas en su televisor y las pantallas de sus dispositivos móviles. Esta tendencia se ha visto favorecida con los diseños de pantallas cada vez más brillantes y precisas en términos de color.

Para desarrollar algo mucho mejor, Trumbull ha construido un estudio cinematográfico en su amplia propiedad en las montañas Berkshire. También ha contratado a un equipo multidisciplinar que oscila entre cuatro y 50 personas en función del proyecto, y ha producido una serie de demostraciones de nuevas técnicas cinematográficas, como maneras de combinar diferentes velocidades de fotograma y niveles de resolución en una película. Además, ha creado un nuevo tipo de sala de cine optimizada para proyectar películas Magi.

Su enfoque autosuficiente significa que Trumbull puede tener una idea por la mañana, rodarla por la tarde y verla en pantalla por la noche. Ir por libre se ajusta a su personalidad, pero reconoce que su misión ha llegado a ser frustrante. Trumbull detalla: "Me gusta mucho la emoción de la explorar, pero he dedicado muchos años de mi vida a lograrlo y también me siento un poco como un pez fuera del agua, ya que tengo que pagar y realizar todos estos experimentos yo mismo", explica.

Foto: El interior de la sala de cine Magi de Trumbull. Crédito: Leonard Greco.

Pero Trumbull no está sólo en su obsesión con el uso de tales técnicas para mejorar la experiencia de los espectadores del cine. El director Ang Lee rodó parte de su última película, Billy Lynn’s Long Halftime Walk, con un proceso similar que combina 3D, resolución de 4K y velocidades de fotograma ultraaltas. El drama de Lee sobre soldados estadounidenses que regresan después de combatir en Irak ha atraído críticas favorables antes de su estreno en noviembre y debería aumentar la legitimidad de esta tecnología, aún experimental.

Estándares desfasados 

La mayoría de las películas rodadas actualmente lo hacen a 24 fotogramas por segundo (fps), lo que quiere decir que en ese periodo el proyector muestra 24 imágenes fijas. El estándar fue establecido durante la década de 1920, en gran parte para poder sincronizar las películas con las bandas sonoras. Sin embargo, no es adecuado para películas de acción, donde puede causar borrosidad porque el obturador de la cámara permanece abierto durante demasiado tiempo para mantener el ritmo de la rápida acción.

Los movimientos borrosos resultan especialmente molestos en películas en 3D porque la mayoría de los proyectores de cine digitales muestran el 3D cambiando rápidamente entre imágenes dirigidas al ojo derecho e izquierdo para generar la ilusión de profundidad. Si las imágenes están borrosas, a nuestro sistema visual le cuesta fusionar las imágenes, lo que puede fatigar los ojos, según el científico visual del Colegio Birbeck de la Universidad de Londres (Reino Unido) Tim J. Smith.

"Quiero que sientas que lo que pasa en pantalla realmente esté sucediendo en tiempo real, a ti, en esta sala".

Pero si se reproduce a velocidades superiores, la mente no se distrae por el efecto cosido. Tras años de análisis, Trumbull cree que la velocidad de proyección óptima para películas digitales en 3D es de 120 fps. Para rodar películas Magi, emplea dos cámaras o dos sensores en una cámara, y fotografía las imágenes de ojo derecho e izquierdo con un leve desfase en lugar de forma simultánea, que es como se ruedan las películas convencionales en 3D. Puesto que uno de los obturadores está abierto en cualquier momento dado, el proceso Magi capta toda la acción en lugar de sólo la mitad. Entonces Trumbull proyecta las películas de la misma manera que fueron rodadas, alternando fotogramas de derecha e izquierda a 60 fps por ojo, lo que resulta increíblemente realista.

Algunos directores más también creen que las altas velocidades de fotograma pueden lograr que el público se adentre de manera más profunda en sus películas. James Cameron tiene intención de emplear 48 fps o 60 fps para sus secuelas de Avatar. La primera de ellas está programada para estrenarse en 2018. Entre 2012 y 2014, Peter Jackson lanzó versiones de 48 fps de las tres películas del Hobbit.

Algunos críticos y espectadores se quejaron de que las imágenes de Jackson eran tan nítidas que se parecía más a la televisión de alta definición que una película, pues exponía defectos en los escenarios, atrezos y maquillaje de los actores. Pero Trumbull cree que puede evitar ese problema al alejarse de las velocidades estándares de la televisión, que son aproximadamente el equivalente de entre 30 fps y 60 fps. Elevar mucho más la velocidad de proyección, cuando se combina con los otros aspectos del proceso Magi, proporciona una experiencia cinematográfica totalmente nueva que Trumbull compara a la holocubierta de Star Trek (un lugar donde se puede habitar un espacio inventado y "lo que ves parece real").

otos.  Primera: Un casco utilizado en la película de Trumbull 'Brainstorm' de 1983 en la que los personajes comunicaban sus pensamientos y emociones entre sí mediante cascos parecidos a los cascos de realidad virtual. Segunda: Uno de los premios Oscar de Trumbull. Ganó uno en 1992 por inventar Showscan, un envolvente proceso cinematográfico de alta velocidad de fotogramas que desarrolló durante las décadas de 1970 y 1980, y otro en 2011 por sus "contribuciones tecnológicas" a la industria cinematográfica. Tercera: Un modelo de la máquina del tiempo DeLorean de 'Regreso al futuro', que Trumbull convirtió en una atracción en el parque temático de Universal Studios. Cuarta: Un antiguo proyector Cameragraph a manivela de principios de la década de 1900 que Trumbull guarda en su estudio. Créditos: Leonard Greco.

Para entender el efecto Magi hay que verlo. Por eso, Trumbull planea invitar directores a las montañas Berkshire para ver sus películas de demostración. En 2014, Ang Lee visitó el recinto de 50 hectáreas, donde desaparece la cobertura móvil mucho antes de llegar a la entrada. El estudio principal de Trumbull parece un granero de dos plantas. Actualmente está siendo reorganizado, pero cuando Lee lo visitó, alojaba un escenario de pantalla verde y una sala de proyecciones, además de oficinas y una pequeña cocina. Después, Lee decidió rodar Billy Lynn’s Long Halftime Walk en 120 fps, lo que ha dicho que le permitió potenciar "la emoción y la intensidad" de maneras únicas.

Rodar películas a velocidades de fotograma más altas puede resultar complicado porque genera enormes cantidades de datos, que se almacenan mejor en discos duros de estado sólido y alta capacidad y requiere más potencia computacional para los efectos especiales con imágenes generadas por ordenador (CGI, por sus siglas en inglés). Sin embargo, Trumbull dice que esos gastos probablemente supondrían menos del 1% sobre el típico presupuesto de una película.

El reto mayor consiste en lograr que las salas de cine proyecten estas películas tal y como quieren los directores. Muchos cines han mejorado sus proyectores para las películas del Hobbit, pero sólo aproximadamente la mitad de los cines del mundo tienen capacidad para proyectar películas en 3D a 120 fps, que es la velocidad que Trumbull ha especificado para las películas Magi. Además, esos cines tendrían que proyectar películas Magi a una resolución inferior que el sistema de Trumbull, en parte porque los estudios cinematográficos imponen limitaciones para los proyectores por lo que describen como motivos de control de calidad y aún no han publicado un estándar para este formato de películas.

Cápsulas Magi

La solución de Trumbull es construir sus propias salas de cine. Ha dedicado el último año al desarrollo de una sala de cine prefabricada con forma elíptica llamada un "Magi Pod" (Cápsula Magi). Con capacidad para 60 personas, podría ser enviada a los multicines y otras instalaciones y montada por un puñado de personas en el plazo de una semana.

Publicaciones estudiadas:

Cada aspecto del Magi Pod está diseñado para amplificar la naturaleza envolvente de la experiencia. La sala es intencionadamente pequeña (de unos 120 metros cuadrados) para reducir la fatiga visual. Las filas están dispuestas de forma que cada asiento apunta directamente hacia el centro de la pantalla de unos 11 metros ancho por 5 metros de alto, que ofrece el doble de campo visual que la de una pantalla estándar. Al ser tan curvada la pantalla, para servir como una lente que enfoca la luz emitida por el proyector, las imágenes parecen tres veces más luminosas que el estándar de la industria. Trumbull también incluyó un sistema de sonido envolvente de 32 canales para lograr unos efectos de audio más realistas y colocó un aislante especial dentro de las paredes para eliminar la reverberación.

Magi Pod podría resolver varios problemas para la industria cinematográfica al ayudar a garantizar que la experiencia del cine supera con creces lo que es posible lograr en casa. Pero si los propietarios de los cines, que afirman haber gastado más de 2.680 millones de euros en nuevas tecnologías en años recientes, pasan de la idea, Trumbull acudirá a otras instalaciones, incluidos parques temáticos, zoos, acuarios, planetarios, parques nacionales y puntos turísticos. Y si Trumbull no logra reinventar el cine, tiene otros planes para la tecnología. Una idea consiste en hacer películas Magi cuyas historias y personajes también puedan ser reproducidos con cascos de realidad virtual y aumentada. Se unió recientemente al consejo de Magic Leap y ha estado estudiando cómo generar contenidos que lanzarían primero en Magi Pods y después para el dispositivo de realidad mixta de la start-up.

Foto: Las gafas 3D que Trumbull emplea en su sala de cine Magi Pod. Crédito: Leonard Greco.

Pero a Trumbull no le gusta la idea de pasar el resto de su vida promocionando productos Magi. Su objetivo consiste en encontrar inversores que compartan su pasión por las películas y ayuden a comercializar la tecnología. Lo que quiere finalmente es volver a hacer películas de largometraje, esta vez utilizando el proceso Magi. Ya ha seleccionado su próximo proyecto: una historia espacial sobre "el lugar del hombre en el universo" que "retomará el hilo donde lo dejó 2001" en términos de calidad de imagen y proyección.

De hecho, Trumbull afirma que su deseo de avanzar la tecnología cinematográfica nace en gran parte de ver a Stanley Kubrick empleando lentes de gran angular extremas y enorme pantallas para componer escenas que lograran que el público experimentara la sensación de dirigirse hacia el espacio exterior y encontrarse con lo desconocido. El veterano recuerda: "Parte de mi misión ha consistido en volver a conseguir algo que sea tan bueno como 2001Creo que fue la cúspide de la calidad cinematográfica, que no se ha vuelto a lograr desde entonces".

Más de 50 años después de que Trumbull empezara a trabajar en el cine, la idea de transportar personas a mundos alternativos le sigue motivando. Esa es la razón por la que, a pesar de tener edad para jubilarse, está ampliando el estudio ubicado en su propiedad para incluir un nuevo escenario de pantalla verde y una sala de fotografía de atrezos en miniatura en un momento. Las adiciones le permitirán producir su nueva historia espacial desde su propio jardín, con escenarios virtuales.

Trumbull concluye: "La gente quiere algo distinto de la realidad cotidiana. Mi trabajo consiste en llevarles allí de manera no tóxica".

Artículo original de:

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