Futuro

Dos días en la montaña pueden alterar la estructura de tu sangre durante semanas

Respirar y hacer ejercicio se vuelve difícil en elevadas altitudes, hasta que nuestro cuerpo altera nuestros glóbulos rojos

A Lauren Earthman le gusta correr y le gusta ponerse a prueba. Tanto que un buen día se apuntó a un experimento que la enviaba a Chacaltaya, una montaña boliviana de 5.421 metros de altitud que una vez albergó la estación de esquí más alta del mundo.

La finalidad de aquel experimento era la siguiente: se quería estudiar de qué maneras la sangre del cuerpo humano se adapta a alturas en las que existe escasez de oxígeno en el aire. Y los resultados han sorprendido, porque resulta que pasar unos días en la montaña puede alterar la estructura y composición del líquido rojo que circula por nuestro cuerpo durante meses.

Respirar y hacer ejercicio se vuelve difícil cuando subimos a determinadas altitudes, sentimos que nos ahogamos. Nuestro organismo consigue sobreponerse a esas condiciones haciendo un esfuerzo para seguir suministrando oxígeno a los músculos y a los órganos vitales.

La creencia habitual durante las últimas cinco décadas apuntaba a que, en esas condiciones, el cuerpo humano renovaba todos glóbulos rojos para asimilar oxígeno con mayor efectividad. Sin embargo, esta teoría popular resultaba inconsistente cuando se observaban períodos de adaptación cortos.

El estudio AltitudeOmics que mandó a Earthman y a otros 20 voluntarios a subir a la cima de Chacaltaya reveló que los cambios se producen desde el momento en que pisamos la montaña. No es que se genere una totalidad de nuevos glóbulos, sino que comienzan a alterarse ya los existentes. 

Chacaltaya, Bolivia

Lo comprobaron porque analizaron la sangre de los atletas antes de subir, durante el tiempo que estuvieron allí y semanas después de bajar.

La prueba a la que se sometió a los deportistas consistía en ascender 3,2 kilómetros y el primer día se marearon. Después de 24 horas, se encontraron mejor y a las dos semanas fueron capaces de alcanzar la meta sin sentir ningún tipo de malestar. "Es lo más difícil que he hecho en la vida", reconocía Earthman.

Lo siguiente es más espectacular. Los atletas se retiraron de la montaña durante unas semanas. Tras ese tiempo tuvieron que volver a repetir su hazaña... y lo consiguieron con mucha mayor facilidad. El estudio explica que los efectos sufridos a resultas de una estancia en alturas elevadas se pueden llegar a prolongar durante meses porque el organismo conserva la capacidad de absorber oxígeno extra.

El hallazgo es fascinante porque abre nuevos caminos para averiguar cómo salvar vidas humanas. Por ejemplo, existe bajos niveles de oxígeno cuando perdemos mucha sangre en un accidente de coche o por una herida de arma de fuego. Los derrames cerebrales o la anemia dan lugar al mismo problema. De cara a estas emergencias, se podrían encontrar fórmulas que hicieran que la sangre que se conserva consiguiera incrementar su capacidad de transportar oxígeno.

Otras aplicaciones podrían pasar por el desarrollo de medicamentos con el mismo efecto para turistas que deciden pasar sus vacaciones en lugares de elevada altitud o descubrir nuevas maneras de preparar a los astronautas que enviamos al espacio. Todo gracias a unas simples carreras por la montaña.

[Vía Science]

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