Futuro

Un artista ha creado una ropa que impide el reconocimiento facial

Cómo escapar de la videovigilancia con un sencillo truco

Mientras se perfeccionan los sistemas de reconocimiento facial y las cámaras de seguridad se convierten en un permanente ojo capaz de identificarnos, un movimiento opuesto se encarga de idear formas que mantengan a salvo nuestra privacidad.

Adam Harvey, artista y tecnólogo alemán, es uno de los que protesta y actúa contra la vigilancia intrusiva. Su nuevo proyecto, llamado HyperFace, pretende engañar y colapsar al software empleado para capturar y reconocer los rostros de la gente mientras camina por la calle. Para conseguir pasar desapercibido, ha inventado un tejido de ropa muy especial.

Ocurre que los ordenadores utilizan unos algoritmos que recorren características de nuestra cara —los ojos, boca o nariz— para descubrir nuestra identidad, así que, para confundir a las máquinas, ha impreso en las prendas de vestir estos patrones de los que se vale la inteligencia artificial. En un pañuelo, en una chaqueta o en un gorro se plasman puntos de información que los ordenadores visibilizan como cejas, narices o globos oculares.  

Ante esa sobrecarga de datos, el software es capaz de discernir qué es real y qué no lo es.

Tejido en el que se plasman 'puntos de información'

"En 1910 la gente utilizaba sombreros. Lo que ocurrirá dentro de 100 años es una transformación similar en la moda que se encargue de alterar nuestra apariencia", declara el artista para afirmar que esta forma de ocultarnos también marcará tendencia.

Lo cierto es que no es su primer proyecto en el que convierte a la moda en nuestro mejor sistema de protección. Ya en el proyecto CV Dazzle, Harvey intentó crear una estética con un maquillaje y un peinado que imposibilitaría a los algoritmos detectar nuestra cara.

" Es como en el camuflaje cuando una persona se confunde con los colores del suelo. Aquí también hay una oportunidad para camuflarnos entre las cosas que aparecen a nuestro a nuestro alrededor modificando la puntuación de confianza de la visión del ordenador", declaraba.

Estética del proyecto CV Dazzle para imposibilitar el reconocimiento facial

Como algunos expertos advierten, los avances tecnológicos pueden utilizarse para invadir nuestra vida personal. Con algunas herramientas estamos familiarizados, como por ejemplo con Facebook. Cada vez que etiquetas tu cara y la de tus amigos en una foto, se da información a la red social para que reconozca tu rostro.

Harvey recuerda que existen otros programas que se utilizan para atribuir conductas o comportamientos según los rasgos de la cara. Investigadores sostienen que a partir de una imagen facial de 100x100 píxeles —un tamaño que es un 2,5% de una de Instagram— se reconoce la edad, el sexo y se asocia una personalidad o tendencias criminales como "pedófilo" o "delincuente". Un equipo de la Universidad de Jiao Tong de Shanghai afirmó poder predecir si una persona era criminal a partir de la curvatura de sus labios o el ángulo de la nariz y la boca.

"Lo que a todo esto me recuerda es Francis Galton y la eugenesia. El verdadero delincuente, en estos casos, son las personas que están perpetrando esta idea, no las personas que están siendo observadas", replicaba Harvey.

Sobre la mesa se pone el eterno debate entre la seguridad y la privacidad. Si bien no existe ninguna ciencia que sostenga que nuestros rasgos faciales nos convierten en criminales y aquello supondría crear estereotipos y falsedades, algunos temen que los verdaderos criminales —con el rostro que sea— se valgan de estos inventos para cometer sus delitos.

[Vía The Guardian]

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