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17 pistas para detectar si estás enganchado a tu trabajo

Si te llevas trabajo a casa. Si de hecho te lo follas ¡Felicidades! En 9 meses tendrás minijobs

Workaholic es el nuevo palabro para designar a los adictos al trabajo. Juntar "work + alcohol" es la nueva moda para añadir un cero más a la nómina millonaria del coach motivacional de tu empresa antes de que te envíe a rehabilitación.

Tranquilo, seguramente esto no va contigo. Mientras paseas por el bazar de textos apilados en Internet, a tu rollo, un tipo junto a ti aporrea con violencia el teclado de su ordenador. Si pierde el ritmo se returce en reverencia hacia la pantalla, mirándola muy de cerca, casi por dentro. ¿Qué le pasa? ¿Se la va a comer? Probablemente.

Es un workaholic y haría lo que fuera por su trabajo -como masticar plasma-. Es él quien podría identificarse con el retrato en 17 puntos que cuelga de estas líneas. Es a él a quien deberías ponerle este artículo delante: 

1. Tu familia te da por desaparecido. Ya ni preguntan.

2. Tus animales domésticos han comenzado a colectivizarse. Hicieron acopio de víveres y están racionándolos bajo su criterio.

3. Conciliación te suena a nombre de septuagenaria. Santa Conciliación no está agendada en tu semana laboral.

4. Nadie sabe cuándo llegas ni cuando te vas de la oficina. Como el monolito de '2001: Odisea en el Espacio', siempre estuviste ahí.

5. ¿Vida social? Estoy bien, gracias.

6. Crees que si no tomas la iniciativa constantemente la empresa terminará yéndose a pique. Estás siempre disponible. Siempre concentrado. Eres un titán.

7. El CEO de Linkedin tiene tu perfil en favoritos.

8. Procuras acaparar funciones. A veces fantaseas con cruzar las fronteras de la física y asumir tareas sobrehumanas, como iluminar la oficina generando tu propia luz.  

9. Jamás te levantas a descansar. Podrías alimentar al resto del equipo con la comida acumulada entre las teclas de tu ordenador.  

10. Los becarios te llaman papá.

11. Claro que te llevas trabajo a casa. De hecho te lo follas y pronto tendrás minijobs.

 12. Otros utilizan banderas como felpudos. Tú, tibio en diatribas políticas, te limpias los zapatos con ejemplares de El Derecho a la Pereza, de Paul Lafargue.

13. En tus festivos vas a trabajar. El trabajo es tu diesta.

14. Cuando te llaman a casa das las extensiones de la cocina y de la habitación.

15. Te sonríes cuando escuchas lo que dicen de Alemania. En el fondo sabes que es mentira: el motor económico europeo eres tú.

16. La huelga japonesa no es nada asombroso. Eso de trabajar más para crear un problema de exceso de producción a la empresa es tu pan de cada día.

17. Ahora lo entiendes TODO. Tus canciones favoritas no hablaban de ÉL ni de ELLA. Hablaban de tu trabajo.

 

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