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La industria del vino denuncia al primer vino azul del mundo

El vino puede ser tinto, blanco o rosado, pero NUNCA azul según la ley: "Es como decir que no existimos"

A comienzos de agosto de 2016, cinco jóvenes creadores del primer vino azul del mundo recibieron la visita de dos inspectores con una denuncia bajo el brazo. El denunciante era anónimo, pero sabían perfectamente quién estaba moviendo los hilos de la demanda y lo que podía suponer para la startup bilbaína: la desaparición de su nuevo producto.

Aritz López, Sheyla Aguilar y Taig Mac Carthy

“Fuimos los únicos locos que pensaban que un vino azul podía funcionar. Sabíamos que teníamos un producto que iba a polarizar las opiniones porque o lo odias o lo amas. Lo que no sabíamos es lo que podía provocar en el sector del vino”, nos cuenta Aritz López, portavoz de comunicación.

El lobby del vino con todo su poder económico lanzó sus redes sobre Gïk, el vino azul de la discordia. Con el acto judicial lograron detener las ventas del producto e imponer una multa económica muy alta que provocó el despido de dos trabajadores. ¿Su alegato? La bebida no podía venderse como un vino porque “ el vino puede ser tinto, blanco o rosado, pero NUNCA azul según la ley”, puntualizan.

Este es un fragmento del expediente sancionador donde se alegan las causas:

Legalmente, es cierto que no existe una categoría que recoja un producto de este color y características. “Se amparan en que nuestro producto no está entre las 17 categorías reglamentadas por el consejo regulador. Nos dicen que no existe una categoría donde incluir el vino azul. Es como decir que no existimos", nos dicen. "Es injusto porque es 100% uva, sólo que representa algo nuevo con lo que el sector no quiere convivir", concluye Aritz.

El mundo del vino denunciaba la intromisión del nuevo producto con la intención de lograr su desaparición del mercado. “Somos 5 jóvenes de entre 22 y 28 años. Ni somos enólogos ni tenemos ningún tipo de relación familiar con el sector del vino. Nuestra intención era revolucionar la industria del vino y dar la vuelta a las reglas”. Pero el mundo del vino es poderoso y ya ha ganado la primera batalla.  

Con la denuncia han logrado que el vino azul cambie de catalogación y composición para poder seguir vendiendo . Nuestro vino era 100% uva, pero la denuncia nos obligó a cambiar la composición y ahora es 99% vino y un 1% mosto. Además de pasar a ser catalogada como otra bebida alcohólica y no como vino”.

Ahora recopilan firmas en Change.org para reclamar su lugar en el mundo. En definitiva, se ha iniciado una batalla en la que algunos tienen mucho trabajo e ilusiones que perder y en la que grandes gigantes pueden continuar en su afán por defender la tradición frente a una amenaza imaginaria. “ El ala más tradicional del mundo del vino dice que nuestro producto es una blasfemia para el sector. Que es una invención terrible y que nos dediquemos a hacer apps para móvil, pero que nos olvidemos del vino”.

El mundo del vino se reserva el derecho de admisión a su club selecto. No todos pueden entrar. Actualmente existen 61 consejos reguladores de denominación de origen que ejercen un duro control sobre la mayoría de productos vinícolas y derivados producidos en unas 700.000 hectáreas. "Solo en España, se elaboran 40,6 millones de hectolitros de vino, de los que cada año se desperdician miles. Un sector monopolizado por gigantes que imponen unos estándares y valores a veces incoherentes con sus propias intenciones", aseguran.

Para nosotros es más un anti vino que un vino tradicional. Nunca hemos querido ofender a ningún consumidor ni a nadie del sector que, por cierto, tiene un público muy diferente del nuestro”, puntualiza Aritz.

La denuncia los pilló por sorpresa. Ahora sólo quieren solucionar el problema lo antes posible y desde finales de noviembre vuelven a vender su producto con cicatrices de guerra, pero sin alterar el sabor ni el color azul.

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