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Food

Los test de calidad son la última esperanza de la verdad en la alimentación

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El consumidor que siempre compra la misma salsa de tomate, ¿elegiría el mismo producto en una cata a ciegas de varios productos similares?

Marc Casanovas

12 Abril 2016 16:53

Si se revisara la bolsa de la compra de los consumidores en los supermercados se observarían patrones de consumo muy significativos. Uno de los más evidentes sería que ciertos productos de alimentación son fijos en la bolsa de la compra. Pongamos como ejemplo un consumidor que siempre compra la misma salsa de tomate. Ya sea por la calidad del producto o fidelidad a la marca de confianza repite la compra cuando se acaba. Por gusto y por costumbre.


Pero la cuestión esencial por la que las marcas del sector alimentación se pelean y se gastan una millonada es otra. Quieren saber si ese consumidor que siempre compra la misma salsa de tomate elegiría el mismo producto en una cata a ciegas de varios productos similares.

Foto: Axel Oswith

Hay una sola manera objetiva de valorar la calidad de un alimento sin que nuestra decisión final quede a merced de la publicidad, el márqueting y las ideas preconcebidas que nublan el juicio sin saberlo. Los llamados test de calidad a ciegas con consumidores anónimos son el gran obstáculo a superar para las marcas de alimentación si quieren mejorar sus productos.

Which? Magazine de la Asociación de Consumidores del Reino Unido empezó a elaborar test de calidad de alimentos en 1957 como respuesta a los valores e intereses cambiantes de la posguerra. Era una época de cambios rápidos en los mercados de productos y sobretodo en el comportamiento del consumidor medio. En Which? Magazine prueban comida y bebida que va desde artículos de uso diario, tales como jugo de naranja, aceite de oliva y salsa de tomate, a artículos de lujo más caros como el champán y quesos selectos. Todas las pruebas de sabor son “a ciegas”. Así nadie sabe la marca que está de muestreo.

Hay dos tipologías de test de calidad: con cata de expertos o con cata de consumidores. En la cata de expertos se utilizan cinco personas especializadas en el producto en cuestión. Un ejemplo sería baristas con el café para identificar sutilezas de sabor. En el segundo caso, son 100 personas anónimas, que no trabajan en el sector de alimentación, que catan seis muestras distintas. El resultado válido depende de la cantidad de ocasiones que el producto es puntuado satisfactoriamente.

Foto: Axel Oswith

El criterio de valoración que pone a prueba las muestras son el sabor, la aroma, la textura y la apariencia. Evidentemente estos factores no se valoran siempre por igual. Por ejemplo, el aroma del helado no es tan importante como el aroma de café o del vinagre balsámico. Lo que suele pasar en muchas ocasiones es que en la prueba de sabor a ciegas, las marcas más baratas reciben mejor puntuación que las marcas líder de mercado. La demostración palpable que lo que entra y lo que no entra en el carrito de la compra no depende exclusivamente de nosotros.

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