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Estos son los 5 cambios negativos que sufre tu cuerpo al dejar de practicar sexo

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Sin sexo no hay paraíso

PlayGround

10 Julio 2017 06:00

Prescindir del sexo no te va a matar. Dejémoslo claro desde el principio.

Cada poco surge la pregunta de si la abstemia sexual es un peligro para la salud, y a menudo se plantea desde voces morbosas o fanfarronas. Se trata en todo caso de una pregunta relevante que la ciencia ha intentado resolver durante los últimos 30 años. Seguramente, uno de los casos más relevantes es el del Estudio Nun que analiza desde 1986 la robustez de 600 monjas que viven en eterno celibato.

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Mientras buscan evidencias incontestables, el grueso de la literatura científica concerniente se ha esmerado en definir las bondades del sexo diario, y a partir de ellas intuye los riesgos de no tenerlo. La sexualidad y la salud tienen una vinculación positiva, es cierto, pero en este artículo nos ocuparemos de lo contrario.

Si dejamos de encamarnos con nuestros iguales, ¿corremos peligro? Estas son las 5 contraindicaciones que señalan los expertos.

1. Cuidado genital

Poca broma con esto. Acostarnos con gente nos obliga a mantener activa la zona genital. La vagina es un músculo que se suele descuidar en periodos de abstinencia, y la falta de ejercicio acarrea laxitud. Cuando tenemos sexo la notamos y nos advierte de sus necesidades. En el caso del hombre el riesgo se llama cáncer de próstata. Cada vez que eyaculamos estamos poniendo en marcha mecanismo musculares, neuronales y endocrinos que hacen que el líquido fluya descongestionando así la próstata. Así que si pasas por una época sin sexo mastrúrbate todo lo que puedas. Te lo recomendará cualquier especialista médico.

2. Sistema menos inmune

Algunos estudios sugieren que la actividad sexual ayuda a reforzar el sistema inmunológico. Hurra. Lo malo es que quienes no copulamos de forma habitual somos más propensos a contraer enfermedades e infecciones diversas. Nuestros glóbulos blancos son menos eficientes.

3. Mayor ansiedad

Este punto quizás sea el más relevante, y tiene que ver con nuestras expectativas. Ser célibes por iniciativa propia no entraña ningún riesgo, es una decisión personal. Punto. Diferente es cuando lo somos porque las circunstancias nos han puesto ahí, en ese caso sobreviene la frustración de perder aquello que una vez tuvimos y aún necesitamos. El celibato por obligación genera ansiedad.

4. Agresividad

Estudios vinculados a la salud sexual han deslizado la idea de que existe una causalidad directa entre falta de sexo y agresividad. Por ejemplo, el libro Sed de piel –una tesis doctoral cocinada durante 18 años– sostiene que en las sociedades donde lo femenino es lo prioritario, la moral sexual es flexible y la actividad es intensa, suele coincidir con culturas muy pacíficas.

5. ¿Más inteligente? Ni lo pienses

Hay una vieja leyenda urbana que dice que la abstinencia nos hace más inteligentes. Ya nos gustaría. Los científicos han demostrado que la actividad sexual aumenta el crecimiento de las neuronas en el hipocampo del cerebro mientras que el celibato… No. El celibato se lleva mal con tu cerebro.

Otra cosa sería que cambies el sexo por lectura voraz.

(Vía Bustle)

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