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El árbol del argán, el "restaurante" de las cabras en Marruecos

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¿Qué tienen estos árboles para que las cabras siempre quieran subir a las ramas?

rosa molinero

03 Febrero 2017 16:07

Hay árboles a los que las abejas acuden en masa. A otros los habitan todo tipo de pájaros. Pero si andando bajo el sol de Marruecos ves un árbol lleno de cabras, no estarás alucinando por culpa del calor: se trata del árbol del argán.

La Argania es un árbol típico de los valles semidesérticos del suroeste marroquí llamados Sous, que se separan del Sáhara por una cordillera montañosa. Es en la sabana de Tiznit y Esauira donde este árbol es el más abundante.

El argán forma parte de la Reserva de la Biosfera Arganeraie de la UNESCO desde 1998. Pero las cabras no dudan en escalar los troncos espinosos y nudosos de estos árboles y encaramarse hasta 10 metros de alto para comer sus frutos.

Pero ellas no son las únicas interesadas en el argán. De hecho, el argán es un árbol fundamental para la tribu berebere Tasussit, el principal habitante de la zona, y también para los Masmuda, Sanhaya y poblaciones de habla árabe.

Y si las cabras tienen en el árbol un perfecto restaurante con vistas, estos pueblos extraen de él forraje para el ganado, combustible en forma de madera y un aceite excepcional para cocinar y para hidratar la piel de las semillas del fruto.

Tal es la importancia del argán para ellos que todos los conocimientos, técnicas y prácticas vinculadas a este árbol fueron designadas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco el 27 de noviembre de 2014.

Pero lo más reconocido fuera del país son los frutos. Tienen unos 4 centímetros de largo y una piel gruesa y amarga que rodea una pulpa de olor dulce pero de sabor desagradable. Ésta, a su vez, acoge una nuez muy dura que contiene de una a tres semillas muy ricas en aceite.

Tardan un año entero en madurar y entre junio y julio las cabras ya se empiezan a relamer y a afinar la puntería de sus saltos. Y los granjeros suelen permitirlo, puesto que en algunos lugares se extrae de las heces de las cabras la semilla digerida del argán, con la que se hará un aceite muy preciado por el que se pagan grandes sumas de dinero en todo el mundo.

Desafortunadamente, se ha extendido masivamente la costumbre de dejar comer el argán a las cabras y esto ha puesto en peligro la salud de estos árboles recios que pueden llegar a vivir hasta 200 años si no tienen que escuchar demasiados balidos.

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