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La ley islámica quiere prohibir el alcohol en el país de la fiesta

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Cuando beber alcohol puede acarrear 10 años de cárcel o 9 bastonazos

rosa molinero

13 Febrero 2017 13:22

Para los británicos, Bali sin alcohol es lo más parecido a un chiste de mal gusto. Una broma con la que humor británico no juega. No hace falta imaginar las cancelaciones de vuelos y vacaciones al país de la fiesta si esto sucediera. Así lo testifican los tabloides británicos después de saber que en Indonesia un grupo de políticos musulmanes conservadores buscan la prohibición total de la producción, la distribución y el consumo de alcohol.

Quien lo incumpla, podría enfrentar penas de 2 a 10 años de cárcel.

No es la primera vez que los políticos musulmanes más conservadores proponen una ley que acabe con el alcohol en el país. De hecho, hay provincias como Aceh en las que la ley islámica de la Sharia ya se está aplicando y cualquiera que se la salte, sea local o visitante, puede recibir de 6 a 9 bastonazos.

Los políticos que quieren aplicar la ley en toda la nación la habían defendido por motivos religiosos. Y no encontraban mucho apoyo ya que Indonesia, a pesar de ser el país con más musulmanes del mundo, tiene un gobierno secular y liberal que se le conoce por respetar la diversidad religiosa y sus más de 300 etnias.

Sin embargo, lo que no han logrado a través del alma, lo quieren lograr con la salud por bandera.

LA nueva táctiva de los partidos islamistas es hacer referencia a razones de salud pública. Señalan a las muertes que el alcohol se ha cobrado en Indonesia recientemente. Pero según la OMS, el país solamente consume un litro de alcohol puro por persona al año y el 83% de las muertes relacionadas con el alcohol han ocurrido en zonas del país donde ya se está aplicando algún tipo de restricción en la manufactura, venta o consumo de alcohol.

Desde el Centro de Estudios Políticos de Indonesia explican que las prohibiciones o el encarecimiento de las bebidas propician la fabricación de alcohol casero, el llamado oplosan, que contiene ingredientes tóxicos como metanol, alcohol sanitario o repelente de mosquitos. Su director, Rainer Heufers, afirma que las restricciones “no aumentan la moralidad pública ni salud, sino al revés”.

Por otro lado, los efectos económicos se preveen devastadores. I. B. Agung Partha, director del Consejo de Turismo de Bali, afirma para The Independent que “el efecto de la ley sería como el fin del mundo”.

Pese a todo, parece que la medida está calando hondo. O por lo menos ninguno de los 6 grandes partidos seculares se ha encargado de frenar a los 2 partidos islámicos que la han llevado a debate, cuando podrían haberlo hecho fácilmente.

Así lo entiende Rudolf Dethu, líder de los dos grupos que se oponen a la legislación. “Para mí, esto va de pluralismo y de derechos humanos. No se trata sólo del alcohol —hay algo mucho más grande detrás de esto. Primero será la bebida y luego vendrán leyes sobre con quién puedes tener una cita y hasta qué hora puedes salir por la noche, y no está en la cultura indonesia decir ‘no’ a las autoridades”, dijo para el New York Times.


De hecho, el islam ha hecho grandes avances en la política indonesia desde que el país estrenó su democracia en 1998. En la última década, los gobiernos locales han aprobado distintos decretos inspirados en la ley islámica con la finalidad de endurecer los códigos morales. Actualmente se valora la ilegalización de la homosexualidad y del sexo extramarital.

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