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Los 4 puntos calientes del comercio ilegal de pescado en el mundo

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Por primera vez los satélites identifican las zonas donde los pescadores convierten el pescado en dinero negro

rosa molinero

23 Febrero 2017 14:51

Fuera de las aguas nacionales, las leyes pesqueras son difusas, no hay patrullas y la falta de contundencia da lugar a una serie de actividades ilegales, siendo la más frecuente la transacción de pescado entre barcos pesqueros. Pero ahora, gracias a los datos de los satélites y los receptores terrestres, se han podido identificar los puntos calientes de estas actividades no autorizadas.

Son el mar de Barents, que está entre Noruega y Rusia, las costas rusas frente a Japón, las aguas del centro de Perú y las que bañan Senegal, Gambia y Guinea-Bissau.

La iniciativa la ha llevado a cabo Global Fishing Watch, que se autodefine como “herramienta para asegurar la transparencia en los océanos” y que está formada por Google, Oceana y SkyTruth. Han puesto todos los medios para analizar los datos que se recolectan de los Sistemas de Identificación Automática que cada barco lleva incorporado para rendir cuentas a los respectivos organismos de cada país.

Así, han podido establecer un patrón según los movimientos de los barcos para identificar cuáles de ellos estaban cometiendo un delito: si pasaban más de 3 horas, a menos de 500 metros, con una velocidad inferior a los 2 nudos y a más de 20 millas náuticas de sus puertos de origen.

“Sabemos que, por ejemplo, cuando hacen esta actividad los barcos se ponen uno al lado del otro y reducen la velocidad. También sabemos que puede tardar horas e incluso días transferir miles de kilos de pescado entre barcos”, afirman desde Global Fishing Watch.

Como es de suponer, la mayoría de esta actividad ilegal sucedió fuera de aguas nacionales. Y cuando tuvo lugar dentro de aguas nacionales, el 82% de las veces fue en Rusia, donde hay partes que carecen de regulación suficiente.

Esta transacción sin regular permite a los barcos mezclar los pescados autorizados con otros que no lo son para así lavar toda su mercancía como se haría con el dinero negro.

Mediante la computación en nube y el machine learning identifican 22 millones de datos a diario, lo que hasta la fecha se ha traducido en 35 mil barcos y 37 millones de mensajes de navegación.

Su objetivo final es “crear un algoritmo que pueda desarrollar registros de los viajes y describir todas las paradas en puertos que el barco ha hecho durante un período de tiempo, con cuántos otros barcos se ha cruzado o cuántos movimientos sospechosos ha hecho y cuántos de ellos tienen la posibilidad de ser ilegales”.

Una manera de saber que el pescado no proviene de este tráfico ilegal es buscar el sello del Marine Stewardship Council, una organización sin ánimo de lucro de alcance internacional que controla la trazabilidad del pescado desde su captura hasta que llega a las tiendas.


[Vía Global Fishing Watch]

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